Cambiar a contenido. | Saltar a navegación

Navegación

International Strategy, S.L.

Blog

RSS icon

Viernes de sangre

Jorge Dezcallar 29/06/2015

El titular de este artículo recuerda a otro viernes de sangre, el provocado por el IRA en Belfast en 1972 cuando la explosión simultánea de 26 bombas dejaron nueve muertos y 130 heridos. También puede tener resonancias literarias como al lorquiano Bodas de sangre o a Corpus de sangre, una novela histórica de Manuel Angelón sobre los acontecimientos del 6 de junio de 1640 en Barcelona. Se trata siempre de hechos trágicos y en eso se parecen a los que han tenido lugar antes de ayer con tres terribles atentados terroristas que han creado un triángulo de muerte entre lugares tan diferentes como Lyon, en Francia, Sousa en Tùnez y Kuwait, los tres unidos en el sufrimiento provocado por la maldad estúpida del terrorismo.

Francia ha sido objeto este año de otros ataques contra un supermercado judío en Paris o contra la sede de la revista satírica Charlie Hebdó que conmocionó al mundo civilizado por lo que, por encima de su brutalidad intrínseca, conllevaba de ataque a la libertad de expresión. Aquellos atentados produjeron 17 muertos y ahora, cerca de Lyon, una víctima ha sido decapitada en otro atentado islamista, añadiendo un toque macabro a la tragedia. Ya se sabe que el horror es un instrumento útil para provocar pánico y la desmoralización del adversario. Por eso decapitan esos salvajes escapados de la Edad Media que integran el Estado Islámico, que la semana pasada crucificaron contra una pared en Irak a dos adolescentes que fumaban en Ramadán. No es extraño que ya sean 3,1 millones los iraquíes que han abandonado sus hogares ante su avance. En el atentado de Lyon los terroristas pretendían provocar una explosión al estrellar su vehículo contra una empresa gasística. No lo han logrado pero la intención estaba clara. Francia es un objetivo del Estado Islámico por dos razones principales: porque tiene un protagonismo claro en la lucha contra la expansión de esta ideología en el Sahel (Mali, República Centrafricana) y en el Medio Oriente, y porque es el país europeo con una población musulmana más radicalizada como muestra el hecho de ser el que más voluntarios ha enviado para luchar en Irak. Gentes que luego retornan aún más radicalizados y encuentran fácil cobertura entre los seis millones de musulmanes que allí viven. No quiero ser políticamente incorrecto y reitero aquí mi opinión de que la inmensa mayoría de los musulmanes son gente normal como usted y como yo, pero también hay que reconocer que producen más terroristas per cápita que los australianos o que los mormones, pongo por caso.

Pero si Francia es un país muy sólido al que estos atentados, por terribles que sean, no pueden doblegar, no ocurre lo mismo con Túnez, el pequeño país donde el suicidio de Azizi marcó el comienzo de esa gran ilusión, hoy desdibujada, que fue la Primavera Árabe y que es el único lugar donde han fructificado cambios hacia un régimen más participativo. Eso es precisamente lo que los fanáticos tratan de abortar atacando al sector turístico, el más importante de la economía tunecina (7% del PIB). Si hace un par de meses los terroristas se dirigieron contra el museo del Bardo, donde probablemente se conservan los mejores mosaicos del mundo, matando a una veintena de personas (entre ellas dos españoles), el objetivo ahora ha sido dos hoteles ocupados por turistas europeos en Sousa (uno de ellos de la cadena Riu). Cuando escribo estas líneas, bajo el impacto de las primeras noticias, hay todavía mucha confusión aunque parece que los muertos son 37 y muchos heridos mientras se ignora la filiación de los atacantes, aunque no hace falta mucha imaginación para acertarlo. En pleno mes de junio, al inicio del verano, este es un golpe mortal para la industria tunecina del turismo (una parte de la cual está en manos mallorquinas), y un golpe muy duro para un pais que trata de avanzar por la senda de la democracia, algo que también condenan esos fanáticos. En los últimos cuatro años el número de turistas europeos en Túnez ha descendido un 45%. Es demoledor. El Estado Islámico, que se ha hecho fuerte en una amplia zona de Libia, en torno a Sirte, donde ya impone su ley, tiene una vocación expansionista y utiliza como vehículo los centenares de miles de refugiados libios en Argelia, Túnez, Egipto o los países del Sahel, entre los que se esconden los terroristas con mayor facilidad. Prueba de esa voluntad expansionista es que Boko Haram, esa organización que se opone a la escolarización de las niñas en Nigeria, ya le ha prestado sumisión.

Finalmente el atentado en una mezquita chiíta de Kuwait (25 muertos y 202 heridos) es el triplete de este viernes sangriento y tiene que ver con la lucha a muerte que desde Afganistan hasta Siria llevan a cabo los sunnitas y los chiítas y que recuerdan a la ferocidad con la que católicos y protestantes se combatían en la Europa del siglo XVI. Es lástima que la humanidad siga con la misma intolerancia quinientos años más tarde. Pero ya sabemos que en aquella región no hay día en que sunnitas maten a chiítas (los consideran herejes) o que chiítas maten a sunnitas con atentados bomba en mezquitas repletas de fieles que oran al mismo Alá. Y, como alguien ha dicho, aquí estamos nosotros con nuestros juegos de tronos mientras los salvajes ya están en el muro de hielo y nos amenazan con su odio.

Putin se equivoca

Jorge Dezcallar 16/06/2015

Cuando se acerca el verano y más distraídos estamos con la yenka griega y la masiva arribada a las costas europeas de refugiados de Libia vuelven a llegarnos malas noticias de Ucrania. Lo de Grecia comienza a ponerse muy preocupante y desborda el marco estrictamente económico para entrar en el de la política. Si la quiebra de Lehman Brothers desencadenó la actual crisis, imaginen lo que sería la quiebra de un país. Obama lo acaba de recordar en la Cumbre del G-7. Hacen falta soluciones ya. Lo del Mediterráneo va para más largo porque las guerras de Siria y de Libia no llevan trazas de acabar. Se calcula que en Libia 1,2 millones de personas esperan para dar el salto a Europa y el Estado Islámico ya ha amenazado con echarlos al mar para crearnos un terrible problema.

En los últimos días se ha detectado una ofensiva rebelde sobre la ciudad ucraniana de Marinka y la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa), el presidente Poroshenko y el Comandante Supremo de la OTAN, general Breedlove coinciden en que detrás de ella está la mano rusa porque se usan tanques T-72 y baterías antiaéreas Strela-10 de los que carece el ejército de Ucrania. Es una nueva violación de los Acuerdos de Minsk que preveían un alto el fuego que ha sido utilizado por Moscú para reabastecer y armar a los rebeldes pro-rusos de Donetsk y Luhansk. Desde la firma de Minsk los rebeldes han ocupado 18 pueblos.

Hay quien cree que todo esto es una maniobra para desviar la atención del verdadero objetivo ruso sobre la ciudad de Mariupol, que abriría una vía de comunicación terrestre con la península de Crimea. Otros creen que Putin ha creado en Ucrania oriental un monstruo que ha escapado a su control en forma de señores de la guerra, delincuentes de toda laya y mercenarios que medran en mitad de este desorden. No lo creo, si Moscú les deja hacerlo es porque conviene a sus intereses que no son tanto un conflicto congelado en Ucrania como un conflicto latente que mantenga a Kiev desestabilizado y recuerde a Europa que la seguridad del continente exige entenderse con Rusia.

Tras la caída del Muro de Berlín Europa creyó que podría integrar a la Rusia post-soviética como un actor constructivo en la geopolítica regional. Pero no contábamos con Putin y su ensoñación de recobrar el peso que un día tuvo la URSS, cuya desaparición muchos rusos aún hoy lamentan. Para ello Putin se ha embarcado en una dura represión interna (opositores, gays), una retórica nacionalista anti-occidental, rearme militar y centralización económica. No es lo que Rusia necesita a largo plazo (porque implica aislamiento político y sanciones económicas) pero es lo que a él le da réditos a corto. La consecuencia es que Europa ve a Rusia como una amenaza a la estabilidad y a las fronteras heredadas de la Segunda Guerra Mundial, mientras que Moscú se siente amenazada por el cerco a que la someten una UE y una OTAN en continua expansión. Demasiadas desconfianzas para tener una normal relación de vecindad. La solución pasa porque Rusia acepte las reglas del juego y eso facilite el acercamiento a la UE y la cooperación con la misma OTAN. No parece probable a tenor de cómo van las cosas.

La reciente Cumbre del Partenariado Oriental, celebrada en Riga entre los 28 países de la UE y Georgia, Moldova, Ucrania, Azerbaiyán, Armenia y Bielorrusia ha sido un fracaso porque se esperaba un refuerzo de la cooperación con estos países y alguna indicación sobre sus perspectivas europeas, o al menos algunas facilidades en comercio y viajes y nada de eso ha ocurrido. Se esgrime como razón la lentitud de los programas de reformas que exigimos a estos países. Es una pescadilla que se muerde la cola: nosotros les pedimos reformas para darles expectativas de acercamiento a Europa y ellos quieren ver promesas claras antes de embarcarse en cambios que tienen costes económicos, sociales y políticos elevados. Pero hay otro telón de fondo que es el deseo de no hacer nada que pueda excitar la agresividad de la paranoia rusa y por eso ni siquiera se ha criticado la política del Kremlin hacia Ucrania. Hay miedo.

Porque llegará un día en el que Rusia y Europa tengan que entenderse en provecho mutuo y nadie en la UE quiere romper puentes de diálogo, por frágiles que sean. A Moscú eso no parece preocuparle porque el enfrentamiento refuerza el nacionalismo sobre el que navega cómodamente Putin. Es su gran ventaja. Él está dispuesto a poner muertos para conseguir sus objetivos y nosotros no lo estamos. Al menos en Ucrania o en Crimea. Un reciente estudio muestra que entre los ocho mayores países de la OTAN solo en Canadá y Estados Unidos hay una mayoría dispuesta a enviar tropas para defender a un socio atacado. En España lo haría el 48% y en Alemania solo el 38%. El problema es que si Rusia sigue por el rumbo actual aumentará su aislamiento político a la par que también lo harán las sanciones, los problemas económicos, la corrupción, la falta de reformas... etc y todo eso la debilitará a largo plazo y hará aún más frágiles los precarios equilibrios europeos. También en eso Putin se equivoca.

Obama/Castro: El tránsito de la guerra fría al siglo XXI

La imagen del encuentro entre el Presidente Obama y el Presidente Raul Castro, ha puesto en un primer plano uno de los últimos flecos del viejo mundo de la Guerra Fría. Ha abierto la puerta de la esperanza para un escenario más normalizado en la geopolítica y geoeconomía del hemisferio americano.

El encuentro de Raúl Castro y el Papa Francisco es otro paso más en el restablecimiento de la normalidad en las relaciones con Cuba y visualiza el papel de la Iglesia en el proceso de normalización emprendido. Es bueno recordar que la diplomacia vaticana nunca hace alardes de escenificación innecesarios, juega siempre un papel de extrema discreción, ha estado muy presente en la historia social y política del hemisferio americano... y la Iglesia a través de sus diferentes sensibilidades ha estado presente en la convulsa historia contemporánea de América Latina. Cuba y EEUU lo saben muy bien.

El encuentro entre Obama y Raúl Castro me ha traído el recuerdo del análisis que, allá por 2010, hizo Peter Hakim (actual Presidente emérito del Inter-American Dialogue) en el que mostraba su decepción por el resultado de la política de Obama hacia Latinoamérica, tras la ilusión que generó la Quinta Cumbre (2009) y su proclamada "asociación de igualdad" con  Latinoamérica, que conllevaba la ilusión de un " cambio" que a muchos latinoamericanos, trajo la esperanza, al creer que  "EEUU se interesara más en Latinoamérica".

Sin embargo desde el 2010 el mundo ha evolucionado de manera brutal, nada mejor dicho, y el deshielo entre Cuba y EEUU es fruto de la necesidad mutua y hay demasiados problemas que necesitan solución como para que la desesperanza tome cuerpo, porque eso tendría consecuencias imprevisibles. Y ninguna buena. No solo para Cuba, sino también para EEUU porque América Latina mirara a su Oeste y encontrara un socio, China, que sabe desenvolverse en geografias económicas políticamente complejas y entornos político-institucionales en el extraradio de las normas del mundo democrático occidental.

La Administración demócrata esta siendo consciente de la nueva geografía política que se esta abriendo en la sociedad internacional y la influencia creciente de China en el Rimland de Eurasia (Véase el interesante trabajo de Nicholas J.Spykman, The Geography of the Peace) y su impacto en los intereses vitales de EEUU.

Al mundo occidental no nos es ajeno la implacable estrategia de apropiación de recursos naturales por parte de China en diferentes regiones del mundo, como África y el hemisferio sur americano, posicionandolo como actor relevante de esas geografias políticas. Tampoco podemos abstraernos de los recursos financieros que esta movilizando para el logro de dichos objetivos en forma de inversiones directas, préstamos, creación de instrumentos financieros con vocación global más allá del hábitat construido tras Bretton Woods, etc. Y en consecuencia es lógico que los demócratas valoren el riesgo, para el corazón de los intereses vitales de EEUU, de no tener una nueva mirada para su política exterior alejada de los tics de la Guerra Fría.

En este contexto y para reafirmar la esperanza, es pertinente traer también a nuestra memoria, Henri Kissinger ("maestro" donde los haya y heredero de los académicos internacionalistas europeos, de origen judío y por tanto obligados al exilio por el antisemitismo y el exterminio nazi, que tanto influyeron en la política exterior americana contemporánea y que tuvo su máximo exponente en Hans Morgenthau) por muchos motivos (algunos han marcado la historia contemporánea de Latinoamérica como teatro de operaciones sangriento de la Guerra fría )  pero más concretamente por su reciente libro (World Order, New York, NY, Penguin Press, 2014). Su argumento central, China y EEUU constituyen los dos pilares del orden mundial del futuro.

Efectivamente un nuevo orden internacional esta naciendo y a lo largo de la historia, el alumbramiento ha conllevado graves sufrimientos humanos y ahora este tiene singularmente características de guerras climáticas. Estamos en un mundo especialmente delicado. Por eso EEUU se ve obligado a una nueva mirada en su política exterior y el restablecimiento de las relaciones con Cuba es un bálsamo de realismo para abordar con rigor una asignatura pendiente que le mediatiza su visión estratégica.

China es un actor relevante en América Latina solo basta recordar su importante volumen de inversiones en la región , su presencia activa en términos comerciales (según la CEPAL sus flujos comerciales representarán el 19,3% el 2020 y desplazara a la UE como segundo socio comercial). Y más recientemente los términos económicos manejados  por el Primer Ministro de China, Lí Keqiang, en su visita  a Brasil, con cifras (50.000M$) y proyectos (infraestructuras que conectan la costa atlántica de Brasil con la costa del Pacífico de Perú) que entran en el corazón de la puesta en valor comercial del hemisferio sur americano y donde la sensibilidad ambiental tiene la mirada singular de China y la benevolencia de una potencia regional como Brasil, enfrascada en su idea  de que América Latina no es un continente de Estados Unidos, pertenece a una docena de países, liderados por ellos. La política exterior de Brasil entronca con el nacionalismo brasileño y su continúa esperanza de ser una potencia regional con vocación global. China lo ha comprendido a la perfección.

La estrategia política lanzada por Xi Ping, en clave exterior, se materializa en un comportamiento como potencia mundial de China, visualizada, por él mismo, en la imagen de  un León agradable, pacífico y civilizado que se ha despertado. No creara problemas. Pero tampoco tiene miedo a los problemas.

En este  contexto el cambio en la posición de los EEUU con respecto a Cuba, me hace abrigar la esperanza de que la decepción del 2009 será una cuestión del pasado. Y me preocupa la distancia de Europa y más concretamente el silencio espeso de España, más allá de declaraciones simbólicas.

El hemisferio americano no puede consolidarse como un teatro de operaciones del pasado y entre tanto  la presencia silenciosa y "amable" de China lo convierte en un actor más que relevante de la región. No estamos ante un tema menor y menos para los intereses de EEUU, pero para Europa tampoco lo es. En este sentido la normalización emprendida por Obama con Cuba no es un asunto de justicia histórica, es fruto de una visión realista. Y lo mismo sucede con Raúl Castro, este sabe que el futuro de la isla y su régimen solo puede evolucionar desde la normalización de las relaciones con EEUU que le permita una reorientación de su estrategia tanto hacia el exterior como al interior.

El proceso solo ha comenzado y le espera un recorrido complejo, como todo proceso de estas características que tienen un componente de transición Interna e impacto regional. Hablar con Cuba  no solo implica conversaciones sobre la normalización de las relaciones  y su impacto en el ecosistema político, económico y energético del Caribe, es tener en el horizonte la presión para la salida al conflicto histórico de la guerrilla en Colombia, es abordar la solución  al actual esperpento doloroso en el que ha sumido Maduro a Venezuela, es evaluar el silencioso pero inquietante mundo que Daniel Ortega ha impuesto en Nicaragua, es encauzar el riesgo que supone para la región de América Central el protagonismo creciente de la delincuencia organizada, etc etc. Y también implica que las viejas recetas que llevaron a América latina a una época histórica oscura, dura, sangrienta e injusta económica y socialmente, no puedan volver.

Cuando uno contempla el presente de América Latina, le resuenan como del pasado los alegatos de Helder Cámara... pero no, siguen. Estos, lo expuso de manera clara, referidos a México pero asimilables al conjunto de América Latina, el Secretario de Hacienda de México, Videgaray cuando presentó el Pacto por México el 8 de Septiembre del 2013. Alegatos que hablan con crudeza de la sangrante diferencia social que todavía perdura y la necesidad de abordar un programa de modernización orientados a reivindicar lo que para nosotros en la Unión Europea esta en nuestro acervo vital como la educación, la asistencia sanitaria, la prestación del desempleo, la responsabilidad fiscal, la formación y la educación como puerta a una economía productiva y la consolidación de la clase media. En definitiva el objetivo de unas instituciones que impulsen y encaucen una sociedad de bienestar donde las oportunidades vitales no sean solo un botín de una oligarquía extractiva.

La normalización es una oportunidad para Europa y así lo ha empezado a visualizar Francia. Es momento de lanzar un Programa ambicioso de colaboración industrial y tecnológica, movilización de talento, modernización de sus bases productivas; y de compartir experiencias para que el acervo europeo sirva para la cohesión social en la región y  los jóvenes puedan materializar sus oportunidades vitales. La Cumbre UE/CELAC del 10/11 de Junio próximo es una oportunidad para que Europa no se aleje de un continente vital y disponga también de posición en una región de sobrada fortaleza energética. Aunque sea por interés, porque no es un dato menor la turbulencia del DAESH, que en forma de ciclón, ha convertido la región de Oriente Medio en un riesgo mas que significativo.

Estos últimos años de estabilidad democrática y crecimiento sostenido ha dado cuerpo a una comunidad latinoamericana de ciudadanos que  tienen hambre de futuro y no quieren revivir la pesadilla de los golpes militares y de la violencia revolucionaria, quieren vivir en un espacio político - institucional y social donde desarrollar sus oportunidades vitales porque saben que pertenecen a una tierra rica en recursos, hay una clase media que ve con preocupación que el abismo histórico de las desigualdades sociales, no se estrecha con el suficiente vigor y apuesta por una economía productiva que de cuerpo a los deseos de oportunidades vitales de una demografía joven.

Un nuevo horizonte está ante nosotros y a Europa no le conviene alejarse de la evolución de América Latina. España tiene la responsabilidad de construir un Pacto de Estado, más allá de coyunturas electorales, para liderar las relaciones de Europa con el CELAC. Y en este Pacto las  empresas españolas, líderes en sectores claves como la energía, el abastecimiento de aguas, telecomunicaciones,...tienen que ser actores dinámicos porque su consolidación en la panregion latinoamericana está directamente relacionada con su papel activo en la consolidación de una economía productiva con sólidas  bases industriales y su papel motor en la creación de oportunidades vitales para los jóvenes. Y Europa es el músculo necesario para poder afrontar en condiciones la competencia de China y EEUU como socios de la comunidad latinoamericana y ser atractivos para sus sectores más dinámicos. El acervo europeo es nuestra ventaja competitiva, no un lastre. Y Cuba el incentivo  para el cambio necesario que ponga el foco de Europa en una comunidad latinoamericana, rica en recursos y con una demografía atractiva, como socio de interés. Este es un asunto estratégico de primer orden para España.

Dragones y doncellas

Jorge Dezcallar 28/04/2015

Algún cínico dirá que ya no hay pero se equivoca y como ejemplo tenemos a San Jorge, que era un soldado romano del que sabemos muy poco. Al parecer vivió en Capadocia (Turquía) y murió como mártir cristiano en las persecuciones de Diocleciano del año 303. Hasta aquí la historia. La leyenda cuenta que un dragón se había adueñado de la fuente que nutría de agua a un pueblo de aquella zona impidiendo su uso a los habitantes. Ante el peligro de morir de sed, estos accedieron a entregarle diariamente a un pobre ciudadano que era devorado por el insaciable animal. Quiso la fortuna que cuando le tocó a la princesa acertó a pasar por allí Jorge (que todavía no era santo), se enfrentó a la bestia y la mató alanceándola desde su montura hasta matarla. En agradecimiento el pueblo (y supongo que la princesa) se convirtieron al cristianismo. Parece que su iconografía se inspiró en el dios capadocio Sabacios, representado a caballo pisoteando a una serpiente, y enlaza con mitologías tan antiguas como la de Perseo que salvó a Andrómeda después de luchar contra la gorgona Medusa, que también era un dragón.

Protector de los Cruzados en la conquista de Jerusalén, dicen las crónicas que se apareció a Jaime I tras la toma de Valencia, como Santiago haría en la batalla de Clavijo. La festividad de san Jorge se conmemora en lugares tan diversos como Lituania, Portugal, Montenegro, Cataluña, Croacia, Georgia, Inglaterra, Rusia, Grecia... bajo nombres diferentes como Jorge, Iurek, Giorgios, Jerzy, George, Jordi... a pesar de que tengo entendido que dentro del proceso de revisar tantas cosas (empezando por el Banco Vaticano) que lleva a cabo la Santa Sede, san Jorge ha sido apeado del santoral católico y lo siento porque es un personaje que me cae bien en este mundo tan interesado que vivimos, un santo valeroso que lucha contra un formidable dragón para salvar a una bella princesa, dando así origen a tantos y tantos cuentos que entusiasman a nuestras hijas y que convenientemente edulcorados han hecho la fortuna del imperio Disney.

Me gustan los caballeros altruistas y las princesas sensuales y confieso que también me gustan los dragones mitológicos. Quizás se deba a mi propio nombre de pila y al hecho de haber nacido en la palmesana plaza de San Francesc frente a la maravillosa iglesia gótica que muestra en su fachada a un san Jorge sobre brioso corcel alanceando a un dragón pelín escuchimizado, aunque se haya escamoteado a la princesa del grupo escultórico quitando el argumento romántico a la obra y dejándolo en una pelea entre el bien y el mal, que queda más espiritual. El dragón de piel escamosa y aliento ardiente es un poderoso símbolo mitológico que recorre la historia desde Ladon, el dragón de cien cabezas que custodiaba el jardín de las Hespérides hasta el Smaug de la saga de Tolkien (The Hobbit). Hay dragones buenos, asociados a la idea de sabiduría y malos, vinculados a la de avaricia. Los orientales (chinos, sobre todo) suelen ser bondadosos mientras que los occidentales suelen ser malévolos. La Biblia se refiere a Satanás como el gran dragón y otro aparece en el Apocalipsis de san Juan como símbolo del pecado, idea que se refuerza en la tradición medieval donde aparecen dragones con tres cabezas que representan la decadencia, la opresión y la misma herejía y que quedan algo pobretones comparados con la Hidra, pintada por Rubens  como un dragón con nueve cabezas que Hércules cortó en el segundo de sus trabajos.

Su participación en las novelas de caballerías fue estelar, defendían  lugares sagrados y custodiaban a castas doncellas en castillos encantados. En Amadís de Gaula hay una nave, la Gran Serpiente, que tiene forma de dragón humeante dotado de "fieras y espantables alas" y en Tirant lo Blanc encontramos la aventura del caballero Spèrcius y la doncella transformada en el dragón de la isla del Lago. En la novela del Caballero del Febo está  la Torre Desamorada, una fortaleza encantada donde varios dragones vigilan a la Infanta Lindabrides, que solo podrá ser liberada por el  caballero más valeroso y con el amor más puro.

Al pobre dragón casi siempre le tocaba perder porque se enfrentaba con un héroe o con un dios...a menos de aparecer aliado con él o con ella, como sucede en el Juego de Tronos, la interminable novela de George R.R. Martin, donde ignoro si los tres dragones de Daenerys Targaryen acabarán llevándola al Trono de Hierro al final de la historia.

Ambas combinaciones, la pagana y la cristiana confluyen en nuestro san Jorge que vence en singular combate al dragón, símbolo del mal y del pecado, para liberar a la princesa, que representa la pureza y la bondad prisioneras de la tentación pecaminosa. O algo parecido.

Un chiste pretende que Jesús era muy modesto y sencillo porque pudiendo nacer en Bilbao, escogió Belén. Con Zeus pasa igual porque se disfrazó de toro para raptar a Europa, cuando podía haberse convertido en dragón que hubiera impresionado más a la doncella. Echa uno de menos que hoy no haya entre todos los dirigentes europeos ninguno capaz de cortar las tres cabezas del dragón de la crisis económica, política y social que nos agobia. A Merkel no le entra la armadura, a Hollande le ha quitado Marie Le Pen el corcel y Cameron ha perdido el yelmo...con la cabeza dentro. ¡Hay que resucitar a san Jorge!

Dos de cal y tres de arena

Jorge Dezcallar 21/04/2015

Esta ha sido una semana muy intensa desde el punto de vista de las relaciones internacionales y del mundo que nos rodea. Dos acontecimientos diplomáticos de primer orden, como el logro del acuerdo marco interino entre la comunidad internacional e Irán y el comienzo del deshielo entre los EE UU y Cuba han coincidido con el centenario del genocidio armenio y con el primer aniversario del rapto de un centenar de niñas en el norte de Nigeria. Y todo ello al comienzo de la primavera que multiplica el número de refugiados (políticos y/o económicos) que tratan de cruzar como pueden nuestro Mediterráneo, dejando muchos la vida en el intento.

El preacuerdo con Irán es muy importante no solo porque pondrá fin a una carrera de armamentos en Oriente Medio (Israel, aparte) sino que permitirá el regreso de Irán a los mercados de gas y petróleo y su reinserción en el juego geopolítico regional como jefe de filas de los chiítas. La influencia de Irán se ha extendido durante los últimos años como consecuencia de la destrucción de Irak tras la invasión de 2003, del cambio de política americana en Siria que de considerar a Bachar al Assad como parte del problema ha pasado a considerarlo parte de la solución, y del nacimiento del Estado Islámico, cuyas atrocidades han dividido a los sunnitas y movilizado a los chiítas. En la región preocupa que ahora esa influencia crezca aún más y por eso el acuerdo tiene poderosos enemigos en Israel o Arabia Saudí con mucha capacidad de influencia en el Congreso norteamericano. El mundo da por descontado que habrá acuerdo (los rusos ya han desbloqueado un poco prematuramente la venta de misiles antiaéreos a Irán) y si este no se produce el 30 de junio será difícil mantener la actual cohesión de la comunidad internacional.

El segundo gran acontecimiento diplomático es que Obama se ha visto en la cumbre de Panamá con Raúl Castro, ha anunciado que van a abrir embajadas en La Habana y en Washington y ha propuesto sacar a Cuba de la deshonrosa lista de países que apoyan el terrorismo (los otros son Irán, Sudán y Siria), lo cual tiene importantes efectos económicos y financieros. La decisión hay que enmarcarla en el talante personal del presidente norteamericano siempre dispuesto a hablar con los enemigos (que es con los que hay que hablar), en su deseo de dejar huella de su paso por la Casa Blanca y en el hecho de ser el primer presidente norteamericano en darse cuenta de que el embargo a Cuba a quienes de verdad aislaba era a los propios norteamericanos del resto del continente. El inicio del largo proceso electoral norteamericano (por vez primera con un par de candidatos con ascendencia hispana) puede que retrase la decisión del Congreso para abolir el embargo, pero creo que es un hecho histórico muy positivo que no tiene marcha atrás.

Lo demás no es tan positivo. Si quieres poner nervioso a un griego, háblale de los turcos (o, ahora, de Merkel). Si quieres que un turco deje de hablarte, menciónale el genocidio armenio cuyo triste centenario se conmemora ahora... fuera de Turquía, allí sigue siendo un tema tabú. En 1915, en plena Primera Guerra Mundial, los turcos pensaron que los armenios (Armenia era entonces una provincia del imperio otomano) no solo querían aprovechar el conflicto para hacerse independientes sino que constituían una auténtica quinta columna de apoyo al enemigo ruso y los expulsaron en masa forzándoles a una travesía del desierto en la que murió un millón y medio de personas, muchas de ellas mujeres y niños. Los turcos dicen que no fue genocidio porque no se ha documentado que existiera "intención de destruir por completo o en parte a un grupo nacional, étnico, racial o religioso", como dice la convención de 1948 de la ONU sobre genocidio, pero el papa Francisco lo tiene claro y lo acaba de recordar a muchos países (como el nuestro) que prefieren mirar hacia otro lado.

Y en una dimensión mucho menor pero también muy dolorosa, hace un año que no sabemos nada de las 219 chicas raptadas por Boko Haram en la escuela de Chibok. Seguramente las habrán vendido como esclavas o casado con guerrilleros después de convertirlas al Islam. Buhari, recién elegido presidente de Nigeria, ha reconocido no saber dónde están ni si será posible liberarlas algún día. No están solas, solo el año pasado el número de jóvenes raptadas por BH ha sido cercano a 2.000 y aunque solo fuera por eso es preciso acabar con este grupo de fanáticos que se han afiliado al Estado Islámico. El mundo entero debería apoyar al nuevo gobierno de Nigeria en esta tarea.

Y el plácido Mediterráneo vuelve con el buen tiempo a convertirse en tumba de quienes desde el sur tratan de cruzarlo en busca de una vida mejor. 10.000 refugiados han llegado a Italia el pasado fin de semana [1] y 300 se ahogaron (¡doce eran cristianos arrojados al mar desde una patera por musulmanes!), en una tragedia continuada que no puede dejarnos indiferentes. El año pasado llegaron a Europa 280.00 inmigrantes de forma irregular. La balbuciente política de inmigración europea o los esfuerzos de la agencia Frontex se ven impotentes ante esta avalancha... que no es nada comparada con los 1,8 millones de refugiados que ha acogido Líbano (cuya población es de 4,5 millones) o con el medio millón que el Estado Islámico amenaza con echar al mar desde las costas de Libia. Vivimos en un mundo muy injusto.

(1) Jorge Dezcallar escribió este artñiculo antes de conocerse el último naufragio cuya cifra de víctimas puede llegar a las 900 personas.

Enemigo en casa

Jorge Dezcallar 14/04/2015

Es el más difícil de combatir porque no te lo esperas y eso es algo que sabemos desde siempre. Homero nos contó cómo Agamenón venció la resistencia de los troyanos con un regalo envenenado que les metió al enemigo dentro de casa después de desoír las advertencias de Laconte y haciendo así inútiles sus poderosas murallas defensivas. Y si encima ese enemigo está enfermo, está loco o es un fanático las cosas se ponen peor porque predecir sus movimientos se hace casi imposible. Es lo que ha pasado con el piloto de Germanwings que ha acabado de un plumazo con 150 vidas, con 60 años de fiabilidad de Lufthansa y con la prepotencia satisfecha de los alemanes, confirmando que también ellos son perfectamente capaces de cometer errores garrafales. ¿Cómo se les puede escapar un piloto que ha recibido tratamiento psiquiátrico durante años por depresiones severas y que revela tendencias suicidas? ¡No quiero ni pensar lo que leeríamos en sus periódicos si Lubitz fuera italiano o español! ¡Y mucho peor si fuera griego! ¿Se lo imaginan?

Pero ese no es el problema, el problema es que cada vez que subimos a un avión nos medio desnudan, nos despojan de botellas de agua, colonias y cortauñas y nos hacen atravesar arcos de seguridad sujetando con toda la dignidad de que somos capaces el pantalón desprovisto de cinturón para que no se nos caiga hasta las rodillas, mientras nos explican que todas esas ignominias son para garantizar nuestra seguridad, cuando la inseguridad forma parte de nuestra vida cotidiana a principios del siglo XXI. Los pasajeros de Germanwings pasaron por todos estos controles y murieron porque su enemigo les esperaba dentro, se había encerrado en la cabina del avión y había decidido que le acompañaran en su viaje al otro mundo como en la antigüedad hacían los emperadores chinos o los faraones egipcios, que se enterraban rodeados de servidores que morían -imagino que de mala gana- cuando se sellaban los accesos al túmulo sepulcral. Algo parecido les ha ocurrido a los pasajeros de este vuelo que dejaron de vivir -aunque ellos no lo sabían- cuando se cerró la portezuela del avión que les estrelló contra una pelada ladera de los Alpes en un inútil holocausto. Al parecer Lubitz le dijo a una amiga que el mundo entero le conocería. Hay que ser muy egocéntrico, muy enfermo o muy canalla para añadir el asesinato en masa a tu tragedia personal, porque no estamos ante un suicida sino ante un terrorista asesino que se llevó con él por delante, de una tacada, a casi tantos inocentes como el 11-M en Madrid.

Al fin y al cabo hay muchas otras formas menos cruentas de ganar fama. Don Quijote lo logró a base de un gran corazón que le hacía caer en constantes ridículos, que es lo que más nos puede aterrorizar a los españoles, Hamlet a base de dudar sobre sí mismo y el mundo que le rodeaba, y Fausto por no parar en barras en su búsqueda de la inmortalidad. Fausto era también alemán. En España hay revistas que viven de famosillas cuyo mérito es echar un polvo con alguien conocido, a ser posible en algún destino exótico pagado por la propia revista. No tengo nada que objetar porque se ganan bien la vida, se lo pasan estupendamente y no hacen daño a nadie. Lo de Lubitz es otra cosa, lamento sus depresiones y el drama personal que le llevó a poner fin a su vida en plena juventud, pero su afán de notoriedad le ha convertido en un despreciable asesino en masa que ha destrozado la vida de un centenar y medio familias.

El problema es la indefensión e impotencia que sentimos ante un enemigo que no solo está entre nosotros sino que se sienta en la cabina y opera los mandos sin dejarnos opción para alterar el rumbo. Como ocurre con la corrupción tan extendida entre algunos de nuestros políticos, que en vez de combatirla se limitan a intercambiarse acusaciones de "pues tu más" y quedarse tan tranquilos sin adoptar medidas que le pongan fin a pesar del clamor ciudadano. Y peor pasa con los partidos, que son intocables porque se han convertido es estructuras cada vez más alejadas del sentir de los ciudadanos, atentas únicamente a sus intereses mientras sus dirigentes se encierran en la cabina y se ponen los cascos, despreciando el clamor de la calle. Uno con Gürtel, sus sobres y sus financiaciones irregulares, otro con sus EREs y el clientelismo llevado al máximo y otro empeñado en desmentir el "España nos roba" porque allí lo roban todo localmente, mientras que lo que vamos sabiendo de los que hasta ahora no podían apuntan maneras preocupantes para cuando también ellos puedan. Es desmoralizador porque el país necesita una regeneración y los políticos están en la cabina con el piloto automático en rumbo descendente mientras a lo lejos ya se divisan los Alpes y cada vez queda menos tiempo para enderezar un rumbo que les lleva a la catástrofe... aunque obre en su favor el hecho, contrastado repetidamente, de que los españoles votamos una y otra vez a los corruptos y parece que muchos suben contentos al avión que se va a estrellar. Al menos esto es algo que los alemanes no harían.

La importancia estratégica de Yemen

Jorge Dezcallar 07/04/2015

Yemen me parece uno de los países más pintorescos del mundo. Su capital Sanaa tiene rascacielos medievales de diez pisos con ventanas decoradas con artísticos dibujos y su segunda ciudad, Adén, está construida en la caldera de un viejo volcán invadida por las aguas del océano Índico. Allí la sensual reina de Saba seducía al sabio rey Salomón cuando el país nadaba en la abundancia con el comercio de incienso y especias. Pero eran otros tiempos porque Yemen, con 26 millones de habitantes, es hoy uno de los países más pobres del mundo: ocupa el nada envidiable puesto 185 en la clasificación mundial de la riqueza, tiene una renta de apenas 2.500 dólares, el 45% vive por debajo del umbral de la pobreza y el 63% tiene menos de 24 años. Además, un 65% son sunnitas y un 35% chiítas. Un cóctel explosivo que ha desembocado en una guerra civil. Aprovechando el desmadre se ha instalado allí el grupo terrorista Al Qaeda de la Península Arábiga (AQPA) que comete mortíferos atentados por toda la región. No es un lugar que apetezca visitar en estos momentos y cabe preguntarse las razones por las que el mundo da tanta importancia a lo que allí ocurre.

Los houthis son una tribu chiíta que ha ocupado Sanaa obligando al presidente Hadi a huir a Arabia Saudita, que está muy preocupada por varias razones: la primera es que a nadie le gusta tener un Estado fallido como vecino. La segunda es que tiene con Yemen una frontera de 1.500 kilómetros muy porosa por donde se le meten los terroristas y la situación podría empeorar si también el Estado Islámico pone el pie allí, como intenta. La tercera es que tiene cerca pozos de petróleo que podrían ser atacados. La cuarta es que ve a Irán apoyando la rebelión de los houthis y teme que en el futuro pueda apoyar también a la pequeña población chiíta dentro de sus propias fronteras, como en su día apoyó a los chiítas de Bahrein. La quinta es que si Irán dominara Yemen, la primera potencia sunnita (Arabia) concedería a la primera potencia chiíta (Irán) una ventaja estratégica muy considerable como demuestra un simple vistazo a cualquier mapa. Y la sexta es que Yemen domina el estrecho de Bab el Mandeb (la Puerta de las Lágrimas) que es la vía de comunicación del Mar Rojo con el océano Índico. Este estrecho entre Yemen, Yibuti y Eritrea tiene 18 millas de ancho pero los buques solo usan unos corredores de dos millas para entrar y salir, lo que lo hace muy vulnerable. Por él pasa todo el petróleo saudí encaminado hacia Europa (la alternativa es circumnavegar África), todo el tráfico del Canal de Suez y todo el comercio del puerto de Yedda. Si alguien estrangula Bab el Mandeb pone de rodillas a medio mundo y si al mismo tiempo Teherán interfiriera el tráfico por en estrecho de Ormuz, bloqueando el Golfo Pérsico, sería el mismo planeta el que estaría de rodillas pues por esa ruta marítima circulan el 30% del petróleo y el 30% del gas liquificado. A nadie le interesa que un mismo país pueda controlar ambas vías marítimas.

Aparte de la estrategia, Yemen es también importante porque comparte con Irak el dudoso honor de ser los dos campos de enfrentamiento abierto entre los sunnitas que lidera Riad y los chiítas que lidera Teherán. Los chiítas solo son el 10% de los musulmanes, pero Irán ya tiene mucha influencia en la media luna que va desde Teherán hasta Líbano pasando por Palestina, Siria e Irak a través de aliados como Hezbollah, Hamas, los alawitas de la tribu de Bachir al-Assad, o los mismos chiítas tradicionalmente sojuzgados en Irak a pesar de ser la mayoría del país. Permitir a Irán asentarse en Yemen no entra en los planes de Riad y menos aún en la perspectiva de un posible pacto de Teherán con los EE UU que ponga fin a sus veleidades de dotarse del arma nuclear a cambio del fin de las sanciones y de su reintegración al juego de la geopolítica regional en un contexto en el que la política americana ha perdido prestigio y fiabilidad.

Prestigio, porque los americanos no ocultan el cansancio que les producen sus responsabilidades imperiales. Obama le llama "strategic restraint" y le añade el deseo de que otros compartan los costes de la seguridad colectiva ("burden sharing"), dirigiendo ellos "desde atrás" y reservándose la posibilidad de intervenir en el caso de ver sus intereses directamente amenazados. Fiabilidad, porque hay bastante de errático en la política seguida por Washington desde que dejó caer a Mubarak en lo que las reaccionarias monarquías del Golfo vieron una traición. Esa política errática se ha manifestado en Irak, en Afganistán, en Siria, con Israel y con el mismo Estado Islámico. No se fían y por eso ante el riesgo de que se asiente en Yemen un aliado de Teherán, el nuevo rey saudí Salman ha montado una coalición para impedirlo y en ella participan aliados como Marruecos o Pakistán, lo que da idea del grado de preocupación de los sunnitas. Con los bombardeos sobre los houthis, Riad muestra que tiene la voluntad política y la capacidad militar de actuar cuando siente que sus intereses están amenazados. Es un cambio que gusta en Washington. Y mientras todo esto ocurre, los europeos somos una vez más espectadores. Como si tuviéramos todo el petróleo del mundo.

Siria, la tragedia olvidada

Jorge Dezcallar 04/04/2015

La crisis, Grecia, Rusia, el Estado Islámico, el terrorismo... sobran los problemas en nuestro entorno pero eso no justifica que olvidemos la tragedia que desde hace cinco años vive Siria y los tumbos que allí da nuestra política, que ha pasado de culpar a Bachir al-Assad de todos los males a convertirle hoy en parte de la solución. Muy atrás parece quedar su comparecencia ante el Tribunal Penal Internacional.

En Siria, las ansias de libertad de un pueblo se ven frustradas por una tiranía que es a la vez familiar (Assad) y tribal (alawitas). La Primavera Árabe ha producido resultados muy dispares aunque predominan los negativos desde Egipto (donde los militares han regresado al poder tras un breve y desastroso paréntesis democrático que los Hermanos Musulmanes no supieron gestionar), al golpe de estado en Yemen y las guerras abiertas en Libia, Irak y Siria, que tienen connotaciones religiosas, ideológicas y tribales. Solo Túnez ofrece un rayo de esperanza que los terroristas quieren apagar.

Quizás sea en Siria donde es mayor el sufrimiento y la destrucción: cinco años de lucha, 250.000 muertos (la mitad civiles), cuatro millones de refugiados en países vecinos, ocho millones de personas obligadas a abandonar sus hogares, una economía arruinada, persecuciones a las minorías étnicas y religiosas como cristianos, drusos y judíos, y pérdida de un 25% del territorio nacional ocupado por el llamado Estado Islámico y su sanguinario Califa.

Pero una cosa son los deseos y otra las realidades. ¿Podríamos haberlo impedido? En mi opinión eso era algo muy difícil por varias razones. La primera es que los EEUU, recién salidos de Irak y Afganistán, no estaban psicológicamente preparados para asumir el liderazgo de la operación. La segunda es que con excepción de Francia (que se siente obligada como ex potencia colonial), los demás europeos que pueden no estaban por la labor. Quizás Obama se hubiera animado a atacar al régimen de al-Assad si el Parlamento de Westminster no hubiera frenado los ardores belicistas de Cameron negándole autorización para acompañarle. Los demás europeos hablamos y opinamos pero no contamos. En tercer lugar porque hubiera sido una operación muy complicada: Siria tiene más población y más ejército que Libia y allí costó bastante desalojar a Gaddafi. En cuarto lugar porque Rusia e Irán apoyan con armas y dinero al régimen alawita y nadie desea enojarles porque eso podría llevarnos a una extensión del conflicto. Además, el apoyo ruso es clave en la negociación nuclear con Irán y el de este país es imprescindible para combatir al Estado Islámico. La diplomacia rusa fue rápida y hábil cuando ofreció retirar todas las armas químicas de Siria y permitió así a Obama salvar la cara e incumplir su compromiso de atacar si se comprobaba su uso (como se comprobó). En quinto lugar porque la oposición laica a al-Assad siempre estuvo muy dividida, han primado en ella los personalismos, no ofreció nunca un frente unido y al final una buena parte se radicalizó y pasó a estar controlada por Al Qaeda primero y por el Estado Islámico en la actualidad. No estaba claro a quién apoyar y además cabía la posibilidad de que las armas que se entregaran a los rebeldes acabaran en manos de islamistas radicales, como ha ocurrido con los arsenales americanos abandonados por el ejército iraquí cuando salió huyendo de Mosul. En sexto lugar ni europeos ni americanos estamos cómodos interviniendo en un conflicto que tiene también un fuerte componente religioso y que es parte de otro más amplio que enfrenta a sunnitas y a chiítas en toda la región de Oriente Medio (los alawitas son una secta chiíta). Por fin, la experiencia de Libia aconseja prudencia antes de intervenir militarmente en ningún sitio, estas cosas se sabe cómo empiezan pero no cómo acaban y toda situación es susceptible de empeorar.

Estos días asistimos a otra vuelta de tuerca en ese complicado rompecabezas: los americanos, que siempre consideraron que al-Assad era parte sustancial del problema y exigían su retirada como paso previo a una solución, ahora piensan que es parte de la solución aunque añadan que no debería permanecer en el poder cuando se logre el acuerdo. Me temo que con el apoyo que Bachir tiene de Moscú y de Teherán y la necesidad que los americanos tienen de Irán para enfrentar al Estado Islámico, su permanencia en el poder estará en cierto modo condicionada por éxito o el fracaso de las complicadas negociaciones de Ginebra sobre la nuclearización de Irán. La suerte de Bachir y de Siria también se juegan en ese foro. Es muy frustrante.

Justicia para los gays

Jorge Dezcallar 01/04/2015

Estados Unidos es un país sin términos medios, las mejores universidades y el mayor número de premios Nobel per cápita se dan la mano con la persistencia de sutiles y no tan sutiles formas de segregación racial, con la pena de muerte y con que los homosexuales todavía no gozan de los mismos derechos. Son cosas que llaman la atención en la primera economía del mundo, el país más poderoso cuyo softpower (modas, música, cine etc) es objeto de seguimiento e imitación en los lugares más alejados del planeta.

Esta semana el senador Ted Cruz, Republicano por Texas, ha anunciado su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos en las elecciones del segundo martes de noviembre de 2016. También lo han hecho ya el gobernador de Florida Jeb Bush, hermano del último presidente, y el gobernador de Wisconsin Scott Walker. Ellos y otros que se apunten más adelante deberán pelear en un largo proceso de Primarias del que saldrá el candidato republicano que competirá por la presidencia con el candidato demócrata, que si nada lo impide parece que será la ex secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton. Ted Cruz es de origen cubano (su padre era un predicador que huyó de la dictadura castrista), tiene 44 años, se ha educado en Princeton y Harvard, exhibe una oratoria temible y es conservador hasta las cachas en materia política, fiscal, cultural, monetaria e internacional hasta el punto de incomodar a sus propios correligionarios. No es hombre de medias tintas: antiabortista, antiinmigración (a pesar de su origen), no cree en el cambio climático, quiere mas gasto militar, está a la derecha del Likud en Israel y es contrario al matrimonio de personas del mismo sexo. No conforme con bajar los impuestos, ha propuesto eliminar el IRS (ministerio de Hacienda). Para que no queden dudas, ha anunciado su candidatura en la universidad de Liberty, en Lychburg, Virginia, donde no se enseña a Darwin sino "una robusta visión creacionista de la historia de la Tierra". Ya saben los siete días de la Biblia, Adán y su costilla. Y lo ha hecho de forma simbólica en el quinto aniversario de la reforma sanitaria de Obama, de la que es enemigo jurado. Cruz no tiene posibilidades de ganar pero a mi juicio va a escorar muy a la derecha los debates de un partido que cada día lo ha ido estando más en su oposición a cualquier cosa que pretendiera hacer el presidente Obama, lo último la asombrosa carta dirigida al Supremo Líder iraní Khamenei por 47 senadores republicanos advirtiéndole un acuerdo con Obama será un papel mojado que solo durará lo que la presidencia de este último. Algo inaudito que socava el derecho presidencial a dirigir la política exterior.

En su discurso Cruz dijo que "nuestros derechos no proceden del hombre. Vienen de Dios Todopoderoso". Atrás quedan la Ilustración, la Revolución Francesa y la Carta de Derechos Humanos de la ONU. Pero hoy me interesa destacar su oposición al matrimonio gay, un tema que todavía no está resuelto en los EEUU, donde hay una larga batalla entre las autoridades federales y estatales sobre este asunto, que en principio es un tema de competencia estatal que ahora puede cambiar. Hawaii fue el primer estado en reconocerlo en 1993 (luego hubo una enmienda a la constitución que lo abolió de nuevo hasta su aprobación definitiva en 2013). Nueva York solo lo autorizó en 2011 y el impulso decisivo lo dio el Tribunal Supremo en 2013 (sentencia "US versus Windsor") al cargarse la definición de matrimonio como exclusivamente heterosexual por entender que eso iba contra la igualdad que consagra la Quinta Enmienda. Hoy 37 de los 50 estados (más el Distrito de Columbia donde está la capital federal, Washington) lo reconocen y un 70% de americanos viven en lugares donde los gays se pueden casar. Pero aún hay 13 estados que no lo reconocen y por eso será muy importante la fecha del próximo 28 de abril, cuando el Tribunal Supremo estudie cuatro casos que podrían determinar de manera definitiva si las personas del mismo sexo tienen o no un derecho constitucional a casarse en los Estados Unidos. Su decisión se espera en junio y puede acabar con todas las discusiones al respecto.

Mientras esto pasa, los sueños de igualdad de los gays han avanzado mucho hasta el punto de poderse afirmar que nunca ha habido para ellos época mejor...si nos referimos al primer mundo. Irlanda y Australia podrían legalizar el matrimonio gay este año. También Colombia. Pero en otros lugares se observan retrocesos y en ningún lugar son peores que en Rusia y en algunos países africanos. El presidente Putin ha prohibido el "estímulo" a la homosexualidad, censurando como imposición occidental las demandas en favor de libertad en este ámbito, y el presidente Museweni de Uganda ha hecho aprobar una ley que condena a cadena perpetua los casos de homosexualidad "agravada" (?). En muchos países países (Nigeria, Kenia, la India...) todavía se la considera un delito. Por no hablar de otros lugares donde los homosexuales se juegan literalmente la vida como en Irán y muchos países árabes. La propaganda homófoba en estos lugares pretende que la lucha por la igualdad en este ámbito es una imposición occidental y un residuo colonialista. Se equivocan, es una cuestión simple y llanamente de justicia. Por eso no hay que bajar la guardia, es mucho lo que aún queda por hacer.

Turbulencias en el cruce de caminos de Europa

Los europeos estamos inmersos en la incertidumbre y la única respuesta es la política con mayúscula. Esta es la columna vertebral que nos permitirá abordar una gestión eficiente de los múltiples y complejos problemas a los que nos enfrentamos los europeos. Como bien dijo al final de sus Memorias, Monnet, allá por 1976, Europa " no puede detenerse cuando a nuestro alrededor el mundo entero se halla en movimiento" y termina con una frase histórica" las naciones soberanas del pasado han dejado de ser el marco donde se puedan resolver los problemas del presente". Casi 40 años después estas palabras tienen más actualidad que nunca para nosotros, los europeos, y nos reafirman en la reivindicación de la vuelta de la POLÍTICA al corazón de Europa.

Estamos en tiempos de turbulencia por los profundos cambios que están gestandose tanto en el seno de la sociedad internacional como en la sociedad europea. En este ultimo, agudizado por su ampliación hacia el Este, tras la caída del Muro, y la revolución silenciosa que esta trayendo el islam (véase el interesante trabajo de Christopher Caldwell). Estos cambios exigen una visión de los problemas y sus soluciones más allá de la gestión administrativa.

El atentado terrorista de Tunez, el estado de tensión permanente en el Mar Negro, las maniobras rusas en el Artico y la dimensión de su despliegue, el tensionamiento progresivo en el corazón del Báltico, la explosiva inestabilidad en el Sahel con un impacto significativo en todo el perímetro del Norte de África... son un botón de muestra de la cascada de situaciones preocupantes que están llegando poco a poco al corazón de la seguridad y estabilidad europea. Y este corazón necesita ser revivido para que no se colapse.

En tiempos de crisis y cambios, como los que vivimos, la carencia de visión y la ignorancia sobre de donde venimos y de lo que nos rodea, es el peor cóctel para abordar con rigor el futuro complejo de una Unión que tiene ante sí incertidumbres institucionales de transcendencia. Incertidumbres porque la crisis financiera la ha golpeado en un momento especialmente delicado y ha agudizado los aspectos más débiles de la arquitectura institucional de la Unión. Porque estamos todavía en una fase temprana de la difícil y compleja digestión de la ampliación hacia los países PECO. Porque la velocidad de la unión monetaria sin la consolidación fiscal correspondiente exige todavía cuidados permanentes y profundizar mucho en su gobernanza.

Porque la celeridad en la integración de países que nunca debieron de haber entrado, como Grecia, obliga a reexpresar la integración monetaria para expresar sus diferentes velocidades y evitar el riesgo geopolítico y geoeconomico en el seno de la Unión. Porque en definitiva hay demasiadas cuestiones sin respuesta en un entorno de turbulencias en nuestra vecindad y de desafíos internos que necesitan ser solventados para reposicionarnos en la nueva sociedad internacional que esta aflorando.

Llevamos demasiado tiempo sin liderazgo político en la Unión, lo que ha beneficiado, en tiempos de crisis, la renacionalizacion del espacio político europeo. Con una combinación perversa de protagonismo intergubernamental e intervencionismo administrativo de la Comisión. Esta mezcla en un entorno de crisis de solvencia de las economías del sur de Europa esta convulsionando el delicado equilibrio socio económico y de inclusión de la sociedad europea. Resultado. Una imagen de retroceso del espíritu europeo, en contraposición a la década de los 80 y 90 del siglo pasado, cuando más necesitamos para hacer frente a los graves desafíos a los que nos enfrentamos.

En este escenario y tras la salida de Barroso, la entrada de Juncker y la presencia de Shultz, puede ser el oxígeno para revivir en las Instituciones Comunitarias, el espíritu europeo y la tradición de los padres fundadores, si bien con la dificultad de gestionar un Consejo Europeo complejo por llamarlo de algún modo. Ambos, Presidentes de Instituciones claves de la Unión, tienen el desafío de integrar al Presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en una Troika que de impulso político a la Unión. Tusk, institucional y personalmente, es un actor a considerar por su posición y su país de origen, Polonia. Las tensas relaciones con Rusia y la necesidad de centrar un statu quo que ordene las relaciones de vecindad UE/Rusia, están situando a Polonia en el corazón de la política exterior y de seguridad común europea.

Traigo a colación las cuestiones anteriores porque las turbulencias internas y externas a las que nos enfrentamos en el actual cruce de caminos de Europa, solo tiene una respuesta. Más Europa. Y esta no se construye con fórmulas del pasado y con visiones estáticas o preconcebidas. Se construye desde la innovación. Y esta siempre ha estado en la construcción europea. Europa y su Unión desde su nacimiento es fruto de la creatividad y de la innovación. Un somero repaso de la historia institucional europea así lo atestiguan y reafirman la importancia de la creatividad política frente a la parálisis administrativa. Cualquier observador y conocedor de la política comunitaria sabe la importancia que ha tenido la "cláusula de flexibilidad" que se contemplaba en el artículo 235 CEE y su papel en la comunitarización de las políticas en materias claves como Energía, Medio Ambiente y Política Regional que no estaban contempladas en el Tratado fundacional. Sin el impulso político y la creatividad jurídica no hubiera sido posible iniciar lo que ya son reconocidos aspectos centrales de las políticas de la Unión.

La política energética. Sería difícil recorrer el camino hacia la Unión Energética y lanzar el proyecto de transición energética sin el cimiento del acervo comunitario en materia energética que comenzó en 1972 y se aceleró tras la crisis del petróleo del 73.

Tampoco estaría en nuestra memoria colectiva y administrativa el acervo comunitario en materia medioambiental y su consideración como un aspecto angular en la preservación del medio ambiente, el desarrollo sostenible y la política del clima.

No estaría en nuestra memoria colectiva y administrativa, el transcendental papel de la política regional europea para la cohesión y en el caso español, para su salto histórico en materia de infraestructuras, equipamientos y desarrollo social.

La Cumbre de París de 1972 es un ejemplo de que es posible avanzar haciendo uso de la creatividad política y un uso inteligente del derecho. Recuperemos ese espíritu de que si se puede. Solo falta voluntad y conocimiento. Tenemos que curarnos del síndrome de amanuense administrativo que ha infectado el cuerpo político, provocando la parálisis política. El virus nació en Alemania tras la inquietud que produjo la cumbre de París que, como bien analiza el gran jurista estadounidense Joseph Weiler, abrió la puerta, con la llave del artículo 235, para que ninguna actividad nuclear correspondiente a la función del Estado podía ya considerarse constitucionalmente inmune a la acción comunitaria. El miedo inicial de los Lander y la posterior vigilancia del Tribunal Constitucional de Kalsruhe sobre la salud democrática de las decisiones comunitarias ha sido el ariete que ha sido utilizado para mediatizar y justificar la parálisis de estos últimos años. Sin embargo, si bien la cuestión alemana central es una defensa del orden constitucional, las instituciones son un cuerpo vivo, que tienen que adaptarse a las necesidades del presente y prepararse para el mundo del mañana. El problema actual de Europa son variados y múltiples y recomiendo la lectura de cinco libros publicados en el ultimo semestre del 2014 por parte de Helmut Kohl, Giscard d'Estaing (prólogo de Helmut Schmidt), Joschka Fisher, Gabriel Siles-Brügge y Jolyon Howorth, que reflejan algunas cuestiones centrales de nuestros problemas actuales.

Los acontecimientos turbulentos se agolpan en el perímetro de vecindad europea y las incertidumbres adquieren un protagonismo singular en el cuerpo político de la Unión Europea.

Las turbulencias e incertidumbres que nos azotan y acechan son unos ingredientes demasiado delicados para una Unión que esta obligada a recuperar el pulso político de los padres fundadores y superar la mortecina etapa de Barroso. La acción terrorista, en Túnez, es una señal clara que nos recuerda la guerra sangrienta que se esta librando, principalmente en el seno del islam y el mundo árabe. Y esta guerra sangrienta esta adquiriendo proporciones preocupantes en la península Arábiga por los delicados y peligrosos juegos de alianzas que se están configurando. Muchos se acuerdan de la guerra de Irak y de la guerra contra la invasión rusa de Afganistán. Quien se acuerda de los acuerdos de Cambon- Grey de 1916 y del Tratado de Sèvres de 1920. Solo un apunte. Este espacio geopolítico diseñado hace menos de 100 años, por nosotros, los europeos, esta cerca de un estallido de incalculables consecuencias políticas y económicas. De ahí que la UE no puede ni debe ser un actor melifluo en la búsqueda del acuerdo nuclear con Irán, en la vigilancia de las relaciones entre Pakistán y Arabia Saudí y en repensar sobre el impacto de un nuevo mapa geopolítico en la zona. Las relaciones de la UE con Rusia también tiene su colateral en la Península Arábiga. La gravedad del conflicto en Yemen está en directa relación con las dos mundos que se están enfrentando, el persa chií y el complejo mundo suní. Etc.

En este delicado escenario tampoco podemos ser melifluos en la defensa de Israel, porque es nuestra frontera de civilización, ni tampoco melifluos en la búsqueda de una solución del problema y esta no pasa por intervenciones agresivas como las de Netanyahu en el Congreso de los EEUU.

A este convulso escenario se le suma el significativo ataque terrorista de Túnez (origen de una primavera árabe que las fuerzas reaccionarías del islam político-religioso quieren que desaparezca de la faz de la tierra y de la memoria) y la situación de Estado fallido, de Libia, alimento de las diferentes facciones extremistas del islam en el Sahel. Esto nos obliga a recordar que en nuestra ribera sur del Mediterráneo esta tomando cuerpo un riesgo de proporciones historicas para la estabilidad de Europa y que la frágil memoria europea debe desaparecer porque impide la adopción de medidas serias tanto en el plano económico, institucional y de seguridad por parte de la Unión. Un somero repaso a Libia, Argelia, Marruecos y el Sahel, atestiguan la urgente necesidad de una acción común europea. En el lenguaje de Kissinger, Europa tiene que tener un teléfono al que llamar y en consecuencia quien decide. Espero que el eje franco alemán, al igual que en la crisis de Ucrania, active el mecanismo del teléfono. La seguridad de nuestra frontera exterior, de nuestra sociedad interior y los flujos energéticos entre ambas orillas del Mediterráneo, son suficientes razones para ello.

Es urgente avanzar, con solidez, pero sin pausas, en la materialización de una política de seguridad y exterior común que mire también al Sur. Rusia es más simple que la compleja inestabilidad que azota nuestra ribera Sur y con más riesgos para nuestra seguridad. La estabilidad y la seguridad europea nos obliga a avanzar en la necesaria nueva gobernanza política y económica de la Unión, con dos focos delicados. Uno, en nuestras fronteras del este. Dos, en nuestra frontera Sur.

En este contexto, España tiene mucho que perder si no adopta una política de Estado sólida sobre su presencia en la política europea y hay demasiados datos que nos conducen a la preocupación. La situación es lo suficientemente grave como para que miremos a otro lado o pensemos que la política europea no afecta a nuestras vidas u otros vendrán a solucionar nuestros problemas. Es momento de trabajar en un consenso de Estado sobre nuestra posición en la política y las Instituciones Europeas. Y la sociedad civil debe ser exigente porque Europa es la única garantía que avala nuestras debilidades y la política europea, incluida la exterior y de seguridad común, afecta a nuestras vidas.

The Monuments Men

Jorge Dezcallar 16/03/2015

Rabia e impotencia son mis sentimientos predominantes cuando veo a esos fanáticos del Estado Islámico destrozar a martillazos los tesoros artísticos del museo de Mosul o meter bulldozers para arrasar construcciones de millares de años en Nimrud o en Jatra con el objetivo de borrar de la memoria todo el pasado del país anterior a la llegada del Islam.

He tenido la inmensa fortuna de visitar Nimrud y Jatra, al norte de Irak, como también visité Ur y Babilonia, al sur. Irak es como Siria, un país de gran riqueza histórica, artística y arqueológica. Junto al zigurat de Ur, ciudad sumeria y patria de Abraham, sobre el Éufrates, tuve que hacer acopio de toda mi honradez para no coger una de las muchas tablillas de arcilla escritas con caracteres cuneiformes que estaban tiradas por el suelo sin que nadie pareciera vigilar el lugar. La zona que hoy ocupan Siria, Irak, Israel, Jordania y Palestina está en el origen de lo que hoy somos y pensamos. Allí nació la agricultura hace 12.000 años y con ella los primeros asentamientos humanos permanentes, la escritura, el comercio, las religiones y los  imperios: hititas, caldeos, asirios, babilonios...

Ha sido una zona ambicionada por conquistadores desde los faraones y Alejandro hasta los árabes, pasando por los seléucidas, los mongoles y los cruzados. Allí la historia se amontona sobre sí misma y como ejemplo la mezquita de los Omeyas, en Damasco, está construida sobre un templo a Baal convertido por los romanos en santuario a Júpiter y más tarde en iglesia bizantina. Cuando llegaron los musulmanes islamizaron el lugar sin destruir ni las columnas corintias de su entrada ni los bellos mosaicos de sus paredes. Se ve que eran tiempos de mayor tolerancia. Aún hoy el cuerpo de san Juan Bautista sigue ocupando un lugar central en la mezquita. Y en Maalula la gente habla arameo, que es la lengua en la que se expresaba Jesús. Entre el Tigris y el Éufrates se situaba el Paraíso Terrenal y las tres grandes religiones monoteístas proceden de Oriente Medio. No hay quién de más, es imposible dar un paso en aquellas tierras sin toparte con la Historia (¡cerca de Damasco le enseñan a uno la tumba de Abel!) que los fanáticos del Estado Islámico quieren destruir a martillazos. Da pena y da rabia.

Es cierto que peor es crucificar, degollar, quemar o esclavizar a los enemigos...que pueden ser cualquiera que no comparta su estrecha versión del Islam, como esos trabajadores egipcios degollados en Libia por ser cristianos coptos. Pero destruir piezas únicas, manuscritos milenarios, estatuas que hoy son puro arte pues han perdido el sentimiento religioso que un día pudieron despertar y que por eso no cabe considerar heréticas, ciudades, palacios, templos...esos toros alados en granito, ladrillo o azulejos propios de la gran civilización asiria... todo eso me produce una tristeza inmensa. Siempre he criticado el expolio colonial y lo que lord Eglin hizo con los frisos del Partenon, pero visto lo visto estos días, casi me alegro de que las grandes puertas de Babilonia (y el famoso Friso de los Arqueros) fueran robadas tiempo atrás y se exhiban hoy en el museo de Pérgamo de Berlín. Así, si un día estos salvajes llegaran hasta Babilonia, solo podrán destruir sus copias...

No es que esto no haya ocurrido antes, también la guerra civil siria ha producido destrozos en Alepo o en la fortaleza cruzada del  Krak de los Caballeros y cuando la invasión americana en 2003, ladrones y delincuentes entraron en el museo de Bagdad y robaron cuanto pudieron. Hoy en el norte de Irak se esconden mosaicos bajo capas de tierra, se ocultan estatuas en cuevas (como se hacía con las vírgenes en tiempos de Almanzor) y se preservan viejos manuscritos entre tabiques para salvarlos de este salvajismo iconoclasta que tampoco es nuevo: recuérdese el vandalismo contra las estatuas del faraón hereje Akenatón, los destrozos de los iconoclastas bizantinos, la destrucción de los ídolos aztecas tras la Conquista, la furia de la Reforma protestante contra la imaginería religiosa católica, la quema de libros por la Inquisición, por Hitler o por los Jemeres Rojos, el saqueo de reliquias históricas por la Revolución Cultural de Mao, la destrucción de mezquitas en Bosnia... Y luego esto, no contentos con destrozar los Budas gigantes de Bamiyán, ahora arrasan ciudades enteras. Me recuerdan una película narrada por Marie Casares que se proyecta en Varsovia y que muestra la metódica destrucción de la ciudad en 1944 con saña nazi y precisión alemana. No hay nada más parecido a un fanático que otro fanático.

Los actuales destrozos en Nimrud y Jatra se hacen para borrar el pasado pre-islámico, pero también por la propaganda que les da a los yijadistas y que les permite reclutar a otros combatientes tan fanatizados como ellos, por ignorancia del valor de lo que rompen, por odio hacia lo que no comprenden, por un fanatismo que no soporta lo que difiere de su Única Verdad Revelada y por la ingenuidad de querer reescribir la historia. No se si también influye la sospecha de saberse no únicos sino eslabones de una larga cadena de pueblos, ideologías y religiones que han pasado por Oriente Medio, como también el Islam pasará, y eso es lo que en el fondo adivinan y temen esos bárbaros, cuyo comportamiento nos retrotrae a los momentos más oscuros y tristes de la Historia. ¡Dan ganas de enviarles al equipo de la película The Monuments Men!

Netanyahu está asustado

Jorge Dezcallar 06/03/2015

El primer ministro de Israel ha aprovechado la polarización de la vida política norteamericana para darle un sonoro bofetón a Obama con la ayuda de John Boehner y del Partido Republicano. Es la tercera vez que Netanyahu es invitado a dirigirse al Congreso de los EEUU, algo que solo había hecho Winston Churchill, y eso da idea de la influencia de los lobbies judíos en la política de Washington.

Netanyahu no está contento con la política de Barack Obama de buscar un entendimiento con Irán (a bad deal) y el hecho de que haya elecciones en Israel en un par de semanas tampoco es ajeno a esta visita, aunque no me detendré en este punto.

Esta intromisión en asuntos que son prerrogativa presidencial ha irritado con razón a Obama, pues ya Reagan advirtió hace años a Menachem Begin que no corresponde a otros países dictar la política de Washington. Le ha irritado porque debilita su política, porque muestra la división que hay en el seno de la sociedad americana entre demócratas y republicanos sobre cómo tratar a Irán, porque aflora los desacuerdos entre Washington y Tel Aviv y porque revela la mala sintonía personal entre él mismo y Netanyahu. Todo el mundo ha tomado nota de estas debilidades.

Pero se engañará quien piense que esto sucede porque falta química entre ambos líderes. Eso es innegable y no se discute, pero los países serios no toman decisiones porque sus dirigentes simpaticen o no, Bush no podía ver a Rodríguez Zapatero, pero eso no interfirió en el normal desarrollo de las relaciones entre los EEUU y España durante aquellos años. Lo que muestra este encontronazo entre Obama y Netanyahu es que la política norteamericana en Oriente Medio está cambiando y eso pone muy nerviosos a los israelíes, que han sido sus grandes beneficiarios durante los últimos 50 años, desde la guerra de los Seis Días en 1967 cuando Siria e Irak bascularon hacia la URSS, como antes había hecho el Egipto de Nasser. Es entonces cuando la ayuda americana, sobre todo la militar, se multiplicó hasta alcanzar el asombroso 20 por ciento del PIB de Israel, garantizándole una superioridad militar sobre sus vecinos que completó al convertirse en potencia nuclear. Pero la desaparición de la URSS hace que Israel pierda importancia estratégica para Washington.

Otros factores también contribuyen a este cambio. En primer lugar, los EEUU están en un proceso de "introspección estratégica" (Obama dixit), han retirado las tropas de Irak y Afganistán tras largas guerras y no desean volver a poner soldados en aquellas tierras. En segundo lugar, el "país indispensable" ni tiene capacidad ni quiere seguir siendo el gendarme mundial, desea "liderar desde atrás" y que sean los países vecinos los que asuman los costes de la seguridad regional. Y en tercer lugar, la revolución del fracking le ha dado una autosuficiencia energética muy grande y en consecuencia es menos dependiente del petróleo del Golfo Pérsico.

Hoy, Oriente Medio ya no está dominado por la rivalidad Washington-Moscú, sino por las pugnas entre sunnitas y chiítas, entre tradicionalistas y modernizadores, entre laicos y religiosos, entre nacionalistas e internacionalistas, entre moderados y fanáticos. Un galimatías sobre el que han irrumpido con fuerza los deseos de libertad alumbrados por la Primavera Árabe y la reacción salafista-yijadista del Estado Islámico, convertida en amenaza global. Es un contexto muy complicado y Washington desea que la estabilidad regional la garanticen las potencias locales: Arabia Saudí, Egipto, Israel, Turquía e Irán. Este escenario exige por una parte que ninguna de ellas sea hegemónica y por otra parte demanda el fin del ostracismo y el retorno de Teherán a la geopolítica regional, donde influye desde los tiempos de Ciro y Darío y donde es líder de los chiítas con influencia importante en Irak, Bahrein, Yemen, Líbano y Hizbollah. Irán es clave para estabilizar Siria y para combatir al Estado Islámico en Irak (los pasdaranes asesoran para recuperar Tikrit, al norte de Bagdad).

Por esas razones Obama quiere dar una oportunidad cautelosa a la negociación con Irán, que debe rendir frutos antes del próximo 31 de marzo y yo creo que su política es la acertada. Si no hubiera acuerdo se abrirían paso las complicadas opciones militares que defiende Israel (de difícil puesta en práctica e impredicibles resultados) e Irán se deslizaría hacia una inaceptable nuclearización en un escenario muy peligroso para todos. Sin olvidar que Obama necesita un éxito que sea el legado de su presidencia en política exterior.

Así, lo que el discurso de Netanyahu revela es preocupación por la pérdida de peso de su país en el giro estratégico que esta dando la política exterior norteamericana en Oriente Medio. No nos engañemos.

Ucrania y Unión Europea. ¿Dos destinos compartidos?

Debemos de ser conscientes que la banalidad de la imagen televisiva no nos protege de la banalidad del mal. Ésta es la lección cotidiana de la enseñanza de Hannah Arendt a los ciudadanos europeos que contemplamos la grave crisis de Ucrania mientras saboreamos un plato de comida o tomamos un café.

Desde un punto de vista humano, y de civilización europea, no podemos repetir lo que fue nuestra vergüenza, la guerra de los Balcanes. Y desde un punto de vista político, no debemos de construir el muro del olvido, como terapia para protegernos de un mundo convulso que se nos está aproximando peligrosamente y de una geografía europea, que tras la desaparición del Muro de Berlín, está recuperando su protagonismo histórico natural.

A los europeos, la crisis de Ucrania, nos ha situado ante el espejo de nuestras debilidades, ante los riesgos de la parálisis en el dinámico proceso de construcción de la Unión Europea, ante nuestros miedos para avanzar en una soberanía europea compartida lo que nos impide activar con más interés y realismo que nunca el espíritu de integración,....y sobre todo ante el desafío de una realidad doméstica, de una política vecindad y de una sociedad internacional que nos obliga a ser más Europa que nunca.

La crisis de Ucrania, desde la explosión cívica de la Plaza de Maidan de Febrero del 2014 reivindicando el proceso de adhesión de Ucrania en la Unión Europea tiene su espoleta en una ciudadanía mayoritaria que considera la Unión Europea, la casa común en la que acogerse porque es sinónimo de democracia, seguridad, oportunidades vitales para todos, solidaridad y bienestar.

Desde 2005, Ucrania, tenía abierta las negociaciones con la UE y en Noviembre del 2013, a las puertas de los acuerdos, el gobierno de Ucrania las interrumpió abruptamente. El motivo de fondo: la decidida apuesta de Rusia por mantener a Ucrania en su perímetro de influencia. mediante un instrumento intergubernamental como la Unión Aduanera. Ésta Unión, al igual que lo es la Unión Euroasiática, era y es un modo de empezar a articular el espacio postsoviético europeo y en consecuencia la salida de Ucrania suponía y supone un debilitamiento estructural de la posición de Rusia en la larvada estrategia por el dominio de los espacios de influencia en esa zona por parte de Rusia y la Unión Europea.

Sin embargo, para la  mayoría de la población de Ucrania, a pesar de su dependencia energética respecto a Rusia y el uso que ésta hace de esta fortaleza como arma estratégica de dominio, Europa era y es la esperanza.

Su historia política nos recuerda que ha sido un país inestable sacudido a lo largo de los siglos entre el antiguo Reino de Polonia y los Imperios Rusos, Austro-Húngaros y Otomanos. Y como todo País sujeto a los vientos agresivos de la historia política europea busca su estabilidad política, institucional y económica en el seno de la casa común, la Unión Europea.

No siendo esto suficiente, los europeos no podemos olvidar que con Ucrania tenemos una deuda. El Memorándum de 1994 firmado en Budapest, entre Rusia, Ucrania, EEUU e Inglaterra, garantizaba la unidad territorial de Ucrania en justa correspondencia con el desmantelamiento de su Arsenal nuclear. El desmantelamiento se produjo y la unidad territorial con la anexión de Crimea ha "debilitado las promesas" que se le hicieron a Ucrania tal y como ha señalado el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon. ¿Somos capaces de imaginar un conflicto como el actual sin el desmantelamiento del Arsenal nuclear?

En este contexto la intervención activa de Francia y Alemania, en los acuerdos de Minsk II, junto a Rusia y Ucrania, es un dato relevante tanto en el significado de la apuesta de Europa por Ucrania como en términos de la política exterior y de seguridad común. Sin olvidar lo más importante, los acuerdos a pesar de su fragilidad tienen como misión encauzar un torrente de conflicto. Sin los acuerdos tendríamos un riesgo real de que la riada de destrucción se extienda peligrosamente y nos lleve a un conflicto armado. Y la visualización del eje franco alemán en dichos acuerdos abre una luz de esperanza para aquellos que creemos en más Europa como terapia a la enfermedad actual de Europa.  

El paso dado por el eje franco alemán es importante pero su consolidación es más necesaria que nunca dado el delicado escenario en el que nos movemos. Rusia sigue siendo una potencia nuclear de primer orden. Es una potencia con capacidades tecnológicas y un capital humano que mal enfocado tiene una capacidad destructiva significativa. Unas reservas energéticas de primer orden. Una potencia ártica central...

Pero también es cierto que esta inmerso en una delicada situación interna, tanto demográfica como económica, una inestabilidad creciente en su seno, una evolución de Asia Central que esta virando  a una progresiva independencia política de Rusia... Lo que nos informa de un escenario de debilitamiento progresivo de los objetivos perseguidos por Rusia con la Unión Aduanera y la Unión Euroasiática. Sin embargo, esta debilidad no debe confundirnos porque el Presidente ruso tiene una habilidad estratégica fuera de toda duda y una frialdad, adquirida en las trincheras de la guerra fría, que tiene a Europa como objetivo y que están excelentemente bien retratados por los profesores de la Universidad de Berkeley, Gérard Roland, Yury Gorodnichenko y Edward Walker, en el artículo conjunto que publicaron el 13 de Febrero en Project Syndicate.

En este contexto, la virtud del eje franco alemán ha sido que frente al riesgo real de conflicto ha visualizado el pulso de la preservación de la salud institucional de la Unión Europea frente a Rusia. La consolidación de esta imágen y su transformación en un reforzamiento de la PESC tanto en términos diplomáticos como militares es nuestra garantía máxima para la supervivencia.

Han quedado demasiados flecos abiertos, tal y como se está comprobando en las reuniones posteriores para el desarrollo del paquete de medidas de los acuerdos de Minsk II y la reunión del 24 de Febrero último, bajo el formato "Normandía", con cuestiones delicadas como el de la región de Mariupol (estratégica para Rusia) y asimismo el despliegue de las fuerzas de observación de la OSCE.

La coordinación alcanzada entre Francia y Alemania, hay que apuntalarla porque de lo contrario no hay capacidad de materializar la intervención emprendida. Porque paralelo al repliegue militar, la opción europea, como he dicho más de una vez, está en una política decidida de intervención en términos de desarrollo socio económico acompañado de una batalla frontal contra la corrupción política y administrativa.

En estos tiempos de fractura social y riesgo real sobre nuestra seguridad y estabilidad, estamos obligados, ahora más que nunca, a recordar permanentemente la filosofía de los padres fundadores de nuestra Unión Europea. La civilización y la solidaridad frente al horror de la barbarie y de la insolidaridad, como el santo y seña para la búsqueda de la Unión. Y las palabras finales de Jean Monnet en sus Memorias, la idea fuerza en las que perseverar.

Es bueno tenerlo muy presente, aunque parezca redundante, para que el horror iniciado en 1914 y que prosiguió hasta principios de la década de los 50 en el continente europeo nos mantenga alertas y la banalidad de la imágen se transforme en nuestro sufrimiento y el de nuestros hijos. En este sentido, es bueno refrescar la memoria con la lectura del excelente trabajo del historiador Keith Lowe sobre el paisaje de un caos tanto por el proceso de recomposición del espacio político europeo acordado en Yalta como por los demonios propios del ser humano y del antisemitismo en particular que seguía anidado en la sociedad europea. Los acontecimientos recientes en Europa, los conflictos internos en Macedonia... son un botón de muestra de que los rescoldos del fuego que asoló Europa exigen todavía vigilancia. De ahí la importancia del movimiento coordinado de Francia y Alemania respecto a Rusia.

La historia de la Unión Europea nos dice que este proyecto nació para hacer frente al desastre que asoló Europa y como respuesta a una Europa dividida en bloques antagónicos, la guerra fría como su piedra angular y unos europeos que, frente al desafío de la Unión Soviética, tenían necesidad de instituciones comunes para avanzar juntos en bienestar y seguridad.

Es bueno recordar, porque la convulsa geografía política de Europa está aflorando cual fantasma del pasado, y los principios básicos que dan fuerza y sentido al Tratado de la Unión no están pasando su mejor momento. Paralelamente, una nueva sociedad internacional está tomando cuerpo, una nueva geografía económica está emergiendo de manera imparable, una revolución tecnológica está en marcha, y a estos nuevos desafíos para la Unión se le suman los viejos y nuevos problemas internos de Europa.

La crisis de Ucrania ha llegado en un momento histórico delicado para Europa. A los problemas de su gobernanza económica se le ha sumado el desafío de su gobernanza política.

La cuestión de Ucrania, en toda su crudeza, ha entrado en el corazón de la política europea y nos empuja a profundizar en la integración europea. Nuestra estabilidad y seguridad así lo exige. Y además es el único horizonte de legitimidad que dispone la Unión Europea para países como Polonia y los países bálticos que siempre buscaron en la casa común europea su espacio de libertades, de oportunidades y bienestar frente a años de dominación por parte de la Unión Soviética. Y entre tanto confían su seguridad en la OTAN y su bienestar en la UE.

Cada vez somos menos

Jorge Dezcallar 18/02/2015

Se ha dicho que la democracia es el peor sistema político si se exceptúan todos los demás. También es una flor delicada que exige cuidados para sobrevivir porque no lo hace sola y de hecho, históricamente, la norma ha sido el autoritarismo en sus diversas variables religiosas, ideológicas o militares. El último informe de Freedom House afirma que hoy la democracia está en peligro y constata en 2014 su mayor declive de los últimos años tras analizar una serie de variables como el imperio de la ley, la libertad de expresión, la autonomía personal etc. De 195 países este Informe cataloga a 89 (46%) como libres, donde vive el 40% de la población mundial; 55 países (28%) serían "parcialmente libres" (24% de la población); y 51 países (26%) no son libres y en ellos vive el 36% de la población (la mitad en China). Los mayores retrocesos se dan en Hungría por las políticas antiliberales del primer ministro Orban, en Rusia por su desprecio del derecho internacional; en Egipto por la represión de Sisi (1.400 condenas de muerte), y en Turquía por el autoritarismo creciente de Erdogan. Los peores son China, Uzbekistán, Turkmenistán, Arabia Saudí, Bielorrusia, los dos Sudán, República Centroafricana, Somalia, Eritrea y Chad. Siria es el último de la cola, un lugar realmente poco apetecible para vivir. Las buenas noticias vienen de Túnez.

Andrea Kendall-Taylor y Erica Frantz hacen un interesante análisis complementario en el último número de The Washington Quaterly donde dicen que el número de dictaduras ha disminuido en el mundo de 73 en 1991 a 57 hoy, aunque ahora son más duraderas: 25 años por término medio cuando la media era de 12 años entre 1946 y 1990. Mugabe es un buen ejemplo. Los dictadores han aprendido, son más sofisticados, evitan la brutalidad de la represión militar y adoptan instrumentos de la democracia como la pluralidad de partidos y las elecciones y esta máscara las hace más resistentes, porque siempre es mejor manipular que reprimir.

Un ejemplo es el régimen iraní. En 2008, el 84% de las dictaduras permitían el pluripartidismo y el 83% celebraban elecciones como mínimo cada seis años, lo que les da una cierta legitimación internacional y les permite recibir ayuda e inversiones. Además, los dictadores se visten de civiles: durante la Guerra Fría un 15% eran militares como Franco, mientras que ahora solo lo son el 3%. Hoy abundan regímenes que como ha escrito Fareed Zacharia "combinan un porcentaje sustancial de democracia con un porcentaje sustancial de falta de liberalismo". Hoy las dictaduras se disfrazan de democracias y cada vez hay más regímenes represivos que llegan al poder utilizando procesos democráticos, gentes como Putin o Maduro.

Robert Kagan tiene otra explicación (Brookings, enero 2015) consistente en afirmar que la política sigue a la geopolítica, esto es, que el poder hegemónico influye en lo que hacen los demás países y así en los años 30 se impusieron los fascismos, en los 50 y 60 estuvieron de moda diversas variantes del socialismo y cuando ya Huntington pensaba que se había alcanzado el límite del desarrollo democrático por "la falta de receptividad a la democracia de varias importantes tradiciones culturales", a partir de los 70 fueron los EEUU los que marcaron tendencia aunque promover la democracia no fuera su objetivo último pues derribaron a líderes electos como Allende o Mossadegh mientras respaldaban a dictadores en muchos otros lugares. Esta influencia americana aumentó tras el colapso de la URSS en 1991. Kaplan cree que el actual proceso de introspección de los EEUU perjudica a la democracia y hace que potencias regionales impongan el tono en sus áreas de influencia y por eso hay más dictaduras cerca de China, son excepción en Europa, mientras que en America Latina hay ausencia de liderazgo pues hay democracias que colapsan bajo el peso del narcotráfico sin que Mexico o Brasil actúen con decisión para impedirlo. Su conclusión es que si América y Europa no lideran, la democracia retrocederá durante los próximos años.

En relación con esto, Reporteros Sin Fronteras acaba de publicar su Informe de 2015 sobre libertad de prensa en el mundo. De una lista de 180 países los mejor conceptuados son los nórdicos con Finlandia a la cabeza y el último es Eritrea. España ocupa un modesto puesto 34, detrás de Portugal pero delante de Francia o Estados Unidos. Algo es algo, aunque no sea para tirar cohetes.

Por mi parte creo que estamos en el final de una etapa donde Occidente ha dominado e impuesto sus valores al mundo y en el principio de otra caracterizada por la emergencia de nuevos actores con otros valores entre los que no están los valores democráticos, que son producto de una historia europea que ha pasado por el Renacimiento y la Ilustración. Otros han tenido historias y tradiciones culturales diferentes que les han dado otros valores y acabaremos teniendo que consensuar con ellos nuevas reglas para la gobernanza mundial. Nuestra influencia global disminuye y con ella lo hace también el atractivo de nuestro modelo de convivencia y de ordenación de la cosa pública. Pero eso no debe desanimarnos ni llevarnos a cambiar nuestros principios y modo de vida y por eso es muy preocupante el ascenso en la misma Europa de partidos como el Frente Nacional, Aurora Dorada y otros que no hacen precisamente bandera de la democracia. Hay que luchar contra estas tendencias antes de que sea demasiado tarde y sabiendo que cada vez seremos menos.

Sucesión en Riad

Jorge Dezcallar 09/02/2015

Oriente Medio está hecho unos zorros y va y se nos muere el rey más importante de la zona en un momento complicado, aunque todos allí lo son, cuando los huthis bombardean Sanaa, el Estado Islámico nos horroriza, Israel y Hizbollah se enseñan los dientes (y matan a un soldado español), Al Assad se aferra al sillón y el petróleo vale poco con consecuencias nefastas en Rusia, Irán, Venezuela o Nigeria.

Arabia Saudí es de los países peor conceptuados en materia de derechos humanos según el Freedom House Report de 2014. Los viernes a medio día se cortan cabezas y manos en público en el zoco de Riad y a veces se lapida a alguna adúltera. Un redoble de tambor lo anuncia, la gente se arremolina y algunos empujan a sus hijos hacia el lugar del suplicio para que tomen ejemplo escarmentando en cabeza ajena y nunca mejor dicho. No me lo invento, lo he visto. Y sin embargo, cuando muere el monarca de este paraíso los líderes mundiales van a rendirle homenaje. Allí fueron el Rey Felipe VI y el Presidente Hollande. También Obama. La respuesta está en la riqueza del país, que compra trenes y armas, en el papel que juega en la geopolítica regional y, por supuesto, en sus ingentes reservas de petróleo que el mundo necesitará durante muchos años aún. Aquí cabría decir que Saudia bien vale una circuncisión como en su día París le valió una misa a Enrique IV.

Arabia Saudí es como una finca propiedad de la familia Al Saud, que incluso ha dado nombre al país, un gigante con pies de barro que gasta la friolera de 130.000 millones de $ anuales para comprar estabilidad interna y para financiar a grupos salafistas en el exterior, hasta el punto de reabrir estos días el debate sobre su posible implicación en los atentados del 11 de septiembre y su apoyo a Al Qaeda. El rey Abdelaziz, fundador de la dinastía, tuvo 44 hijos pero los más poderosos son los del clan Sudeiri, descendientes de la esposa favorita del monarca. Son sudeiris los dos últimos reyes Fahed y Abdullah, el actual Salman y también su hermano Murqrin, que es el nuevo príncipe heredero. El rey Abdullah fue un monarca relativamente progresista (para lo que se usa en Arabia Saudí) que dió 20 años de estabilidad al reino. Su sucesor, Salman, habitual de Marbella, es un hombre de 80 años con poco recorrido aparente y con facultades mentales algo mermadas tras un infarto, que durante años fue el encargado de financiar a los muyajidines que combatían contra los soviéticos en Afganistán, a los musulmanes bosnios en la guerra con Serbia y hacia grupos islamistas radicales. Se alinea así con los sectores más reaccionarios del establishment wahhabita del país -que ya es decir- y por eso una de sus primeras medidas ha sido cambiar al ministro de Justicia y al jefe de la Policía religiosa por gentes más conservadoras. Los otros cambios han sido para reforzar su posición en el Servicio de Inteligencia y en el Consejo de Seguridad Nacional y para quitar influencia a los hijos del rey difunto (que cometió el error de morir antes que él) en favor de sus propios hijos. Ha mantenido, sin embargo, a los poderosos ministros de Asuntos Exteriores y de Petróleo para enviar un mensaje de continuidad en estos dos ámbitos tan importantes.

A corto plazo Salman debe enfrentarse a un posible acuerdo P5+1-Irán que acabe con las veleidades iraníes de dotarse de un arma nuclear, lo que implicaría también el regreso de Teherán a la geopolítica regional como el peso pesado que siempre ha sido, desde los tiempos de Darío y los safávidas. Esto es algo que pone de los nervios a Tel Aviv y también a Riad y a Ankara. A los israelíes porque no se fían un pelo de los ayatollas y a los segundos porque lideran a los sunnitas enfrentados por el dominio regional a los chiítas cuyo jefe de filas es precisamente Teherán. El rey Abdullah le pidió a Obama en 2008 "cortar la cabeza de la serpiente" iraní sin miramientos, pero Obama no lo hizo y además negocia con Teherán porque los EEUU necesitan ese acuerdo para estabilizar la región y poder dedicarle más tiempo al área Asia-Pacífico, centro económico del planeta y donde es preciso contener a China.

El problema es que necesitamos a los dos, a Saudia y a Irán, para combatir al sanguinario Estado Islámico, para estabilizar Irak y para encontrar una solución en Siria y aquí la influencia de Teherán sobre los huthis, Hamas, Hizbollah, los alawitas de Siria y los chiítas de Irak puede ser determinante y los americanos lo saben. Por eso es crucial el rey Salman y por eso han ido a visitarle los grandes de este mundo, dejando de lado el deleznable récord de su país en materia de derechos humanos. Pelillos a la mar.

Tranquiliza algo a Riad el hecho de que no parece que un acuerdo con Irán fuera a tener efectos importantes a corto plazo sobre el mercado del petróleo pues Irán produce ahora 1,4 millones de barriles día y para volver a los 2,5 anteriores a las sanciones precisa tiempo, tecnología e inversiones que el actual bajo precio impuesto por Arabia Saudí no facilita.

Arabia Saudi es frágil internamente, Turquía está en plena deriva autoritaria e islamizante y Egipto está concentrado en sus problemas internos. Por eso creo que el regreso de Irán podría ser positivo para la región. Y los que se pongan nerviosos que beban agua.

El optimismo de la voluntad

Jorge Dezcallar 04/02/2015

Cuando empieza 2015 parece que el futuro de Europa plantea más dudas que la propia evolución geopolítica del mundo, aunque quizás lo ocurrido en Grecia contribuya a clarificar el panorama. Me explico, entre la botella medio llena o medio vacía, me quedo con la primera y se bien que algunos dicen que un pesimista es un optimista informado, pero ¿qué quieren? aparte de la muerte pienso que casi todo lo demás puede tener arreglo y en esto coincido con el viejo Gramsci cuando anteponía el optimismo de la voluntad al pesimismo de la razón.

Viene todo esto a cuento de las elecciones griegas sobre las que tanto se ha escrito para especular sobre el éxito de Syriza, extrañarse ante su alianza con la derecha nacionalista de los Griegos Independientes, inquietarse con el tercer puesto de los fascistas de Aurora Dorada, sorprenderse por sus simpatías hacia el Kremlin (otro ganador de estas elecciones), y preocuparse por el futuro del euro y de la Unión Europea. En coherencia con mi costumbre de mirar el vino que queda en la botella y no el que ya me he bebido y como llorar sobre la leche derramada no conduce a ningún sitio porque ya es irrecuperable, pienso que lo ocurrido en Grecia puede acabar siendo bueno para Europa y para España.

No es que me alegre la victoria de Syriza y menos aún me gustan sus compañeros de gobierno homófobos y xenófobos a la vez. Si me quedaba alguna duda me las han disipado los que han jaleado su victoria: UKIP, el Front National, Podemos, el Partido de los Finlandeses o Alternativa por Alemania, entre otros. "Dime con quién andas y te diré quién eres" y a mi esta compañía no me gusta nada aunque también se dice que "de gustos y colores nada dicen los autores". El resultado electoral es comprensible porque el coste social de las medidas que Europa ha impuesto al país heleno es aterrador. A un amigo griego le han reducido su pensión de jubilación en un 66%. Pero que lo comprenda no quiere decir que lo disculpe pues los únicos culpables son los propios griegos que han gastado por encima de sus posibilidades y además nos han engañado a todos durante mucho tiempo falseando su contabilidad. Hoy la deuda griega alcanza el 177% de su PIB y eso no hay quien lo pague y menos aún con las altas tasas de interés que los mercados piden a Grecia.

Aún así, no todo es negativo:

En primer lugar porque estos resultados introducen aire puro en el sistema, mostrando que los griegos ya no pueden más de los políticos y de los partidos tradicionales (Nueva Democracia, Pasok) que les han llevado a esta situación. Están hartos del sistema clientelar, corrupto y mentiroso y quieren cambiar. Es un aviso para navegantes por aquello de que "cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar". Y en Europa hay muchas barbas.

En segundo lugar porque ha quedado claro de una vez por todas que el diseño institucional de la Unión Europea no es el adecuado y está en el origen de muchos problemas actuales. Warren Buffet dice que cuando baja la marea se ve a quién nada desnudo y la crisis ha destapado muchas vergüenzas que habían permanecido ocultas en épocas de vacas gordas. De ahí el actual desencanto con la misma idea de Europa. Ahora parece obvio que una Unión Monetaria no podía funcionar bien sin uniones fiscales o bancarias, o sin un Banco Central con poderes similares a los de la Reserva Federal americana, como Krugman no para de repetir. Hoy los EEUU están saliendo mejor de la crisis que ellos mismos comenzaron, crecen al 2,7% y su tasa de desempleo está en el 5,7 % (la mitad que la media europea).

En tercer lugar, también queda en entredicho la política alemana de austeridad y de reformas estructurales para combatir déficit y deuda, sujetando férreamente la inflación y manteniendo el euro bajo para mantener superávit en comercio exterior. Esa política ha partido en dos al continente al hacer pagar un precio muy alto los países del sur, aunque sea positiva la reciente decisión del BCE de comprar deuda soberana. Merkel enfrenta elecciones regionales en Hamburgo y Bremen y está presionada por la derecha de Alternativa por Alemania, pero tiene que darse cuenta de que su política es insostenible si no quiere que Europa salte por los aires.

En cuarto lugar, si Syriza decidiera no pagar y otros le copiaran el sistema se hundiría y habremos tirado el agua de la bañera con el niño dentro. Apaga y vámonos. No es una opción. Pero mantener las actuales exigencias de austeridad echa leña en la caldera de los descontentos y conduce a que los partidos antieuropeos ganen apoyos. En 2017 Reino Unido podría votar salir de Europa y en Francia un partido fascista, xenófobo y euroescéptico como es el Front National, podría llevar a Marie Le Pen al Elíseo. El FN quiere salir del euro y de Europa y eso dejaría al proyecto europeo herido de muerte porque Francia no es Grecia.

Esto quiere decir, como quinta conclusión, que la única solución es negociar y todos tendrán que ceder algo. Habrá que seguir reformando y apretándose el cinturón pero con más flexibilidad que hasta ahora, y habrá que pagar aunque con mayores plazos y con menores intereses en la línea que defienden Hollande y Renzi. Y relanzando la producción y el consumo aunque sufra la inflación. Encaje de bolillos que exige políticos finos.

Finalmente, pienso que lo acontecido en Grecia tendrá influencia en España pero no se si con el tic-tac que anuncia Iglesias. En 1975 comenzó en España una Transición en cuya moderación influyeron los excesos de la revolución portuguesa de los Claveles, de igual manera que en 1982 el triunfo electoral de Felipe González se vio templado por los iniciales errores nacionalizadores de Mitterrand. Ahora puede ocurrir algo parecido. Si Syriza hace las cosas bien moderará los excesos de Podemos pero si lo hace mal meterá el miedo en el cuerpo de los españoles y lo condenará a la marginalidad. Siempre ganamos.

Otro monstruo

Jorge Dezcallar 29/01/2015

La atención prestada a los recientes atentados en Francia contrasta dolorosamente con el poco caso que se hace en los medios de comunicación occidentales a tragedias que ocurren en otras latitudes. O si lo hacemos, nuestro interés dura poco y luego las olvidamos como ha ocurrido con el terremoto de Haití, donde cinco años más tarde sigue habiendo barrios destruidos y la ayuda internacional prometida o no llega o lo hace con cuentagotas. Por eso el humorista Forges pone en muchas de sus viñetas la frase "Y no te olvides de Haití", porque la verdad es que la hemos olvidado. Los atentados de París nos han conmocionado porque no nos parece "normal" que se asesine a humoristas en Francia ciertamente no lo es y además hemos percibido esas muertes como un atentado a la libertad de expresión, que es una de nuestras señas culturales de identidad. Pero esa conmoción contrasta con la relativa indiferencia con la que hemos recibido la reciente tragedia de Nigeria, que nos parece algo casi "normal" en aquel contexto y donde además no mueren europeos blancos sino africanos negros. Nuestra actitud puede ser comprensible desde nuestra perspectiva eurocéntrica pero ni es justa ni es moralmente aceptable.

No se explica de otra forma la diferencia entre los ríos de tinta vertidos en analizar los atentados de París que produjeron 17 muertos y el escaso espacio dedicado a la última acción terrorista de Boko Haram, que se ha saldado con unos 2.000 muertos (cifras no confirmadas), la destrucción de dos ciudades, Baga y Doron Baga, y miles de refugiados. Al parecer Baga, que tenía 10.000 habitantes, ha dejado prácticamente de existir. Ha sido la mayor matanza jamás hecha por Boko Haram, Y como guinda, una niña-bomba mató a 19 personas en el mercado de Maiduguri, la capital regional. ¡Una niña de diez años! Pobrecita, le dirían que tirar de la argolla era un juego divertido. Hay que ser muy canalla para hacer algo así.

El grupo terrorista Boko Haram se fundó en 2002 y su verdadero nombre es "Gente comprometida en la propagación de las enseñanzas del profeta y en la Yijad", pero como es muy largo los locales le llaman Boko Haram, que en lengua hausa quiere decir "La educación occidental es mala y está prohibida". Su objetivo, similar al del Estado Islámico en Siria e Irak, es crear un estado regido por la ley islámica (Charía) en la zona fronteriza entre Nigeria, Chad, Camerún y Níger para desde ahí extenderse al resto de África. Ya domina una extensión similar a la de Aragón. Defiende una visión muy rigorista del Islam que enclaustra a la mujer en el hogar y por eso ataca las escuelas y rapta a niñas que considera "botín de guerra" y distribuye luego como esclavas. El año pasado secuestró a 200 niñas en Chibok y nunca se ha vuelto a saber de ellas. En Baga se ha llevado a otras, en número desconocido aún. No son los únicos que raptan menores en África pues el Ejército de la Resistencia del Señor, se especializa en robar niños que luego utiliza como guerrilleros en su lucha para establecer un estado bíblico en Uganda. Hay mucho fanático suelto por ahí. Los miembros de Boko Haram siguen una frase del Corán que afirma que "quien no sigue la revelación de Alá (como usted o como yo) es un transgresor", llevan ya más de 20.000 muertos sobre sus espaldas (se dice pronto) y suponen un gran riesgo para los países vecinos y en especial para Níger, un país casi fallido con 80% de población musulmana y donde ha habido fuertes protestas contra las caricaturas Charlie Hebdo que se han saldado con varios muertos y la quema de iglesias cristianas.

Nigeria ha declarado el estado de emergencia en el norte del país pero no ha servido de nada como tampoco parece ser de gran utilidad la ayuda que recibe de EE UU, Francia, China Israel y Reino Unido para combatir a los terroristas. Los medios de vigilancia aérea no penetran en los bosques de Sambisa y nadie quiere poner soldados en tierra, mientras todo indica que Boko Haram recibe armas y entrenamiento militar de grupos yihadistas como Al Shabab de Somalia o Al Qaeda del Magreb Islámico. La consecuencia es que otro monstruo está creciendo en el corazón de África y es imperativo detenerlo antes de que sea demasiado tarde, y eso implica ser más exigentes con el gobierno de Lagos luchando contra la corrupción que lo corroe, entrenar a sus fuerzas armadas, ayudar económicamente al norte deprimido del país e involucrar decididamente a la Unión Africana, a la ONU y a los países vecinos, que no es poca tarea. Este no es un asunto que se arregle solo con drones.

Pero hay que hacerlo porque nos equivocaremos si pensamos que estamos ante problemas locales que no nos afectan o que es "normal" que estas cosas ocurran en África. La expansión del fanatismo religioso no es solo un terrible problema para África sino que alcanza también a nuestras vidas con los ataques terroristas de París y con la subversión de nuestros valores implícita en las reacciones xenófobas e islamofóbas que propagan grupos como el alemán Pegida o el Frente Nacional en Francia, cuando la respuesta que debemos abrazar es la del policía musulmán que murió en París defendiendo la libertad de expresión de quienes se burlaban de su religión y su cultura. Admirable ejemplo.

China, Rusia y nosotros

Jorge Dezcallar 21/01/2015

Hace unas semanas escribí sobre Rusia y nosotros y hoy parece oportuno incorporar a China en el análisis porque las sanciones a Moscú por su inaceptable comportamiento en Ucrania, lo que Putin percibe como acoso de la OTAN, el descalabro económico ruso por el descenso del precio del petróleo y los intereses de la política energética pueden llevar a Rusia a caer en los brazos de China. Sería un terremoto geopolítico y no es lo que más nos interesa.

No es que Rusia y China se hayan descubierto y hecho íntimos de la noche a la mañana. La desconfianza y los desacuerdos entre ellos son profundos y vienen de atrás, de cuando Beijing y Moscú peleaban por la dirección del movimiento comunista mundial. Las diferencias entre ellos persisten hoy con el disgusto con el que China contempla la política rusa en Crimea o el apoyo que presta a los ruso-parlantes de las regiones orientales de Ucrania. China tiene problemas con tibetanos y uigures y no admite bromas con los separatismos.

Pero hay importantes complementariedades entre ambos países: para empezar, Rusia tiene territorio y tiene energía pero no tiene población, mientras que China tiene una economía pujante y mucha población, pero no tiene el gas y el petróleo que necesita su desarrollo. Por eso el presidente Xi hizo su primer viaje al extranjero a Rusia y acudió luego a los juegos olímpicos de Sochi mientras los occidentales protestábamos por las violaciones de derechos humanos de los gays y de la libertad de expresión de las chicas de Pussy Riot, cosas ambas que Putin y Xi ven con escasa simpatía como han demostrado en Moscú (reciente detención de Novalny) y en Hong Kong (Revuelta de los Paraguas). Y, aún más importante, ambos comparten interés en el gas ruso: Moscú porque quiere diversificar una exportaciones que hoy son prisioneras del mercado europeo y Beijing porque necesita asegurarse a largo plazo la energía que demanda su desarrollo económico. China es ya hoy el primer socio comercial de Rusia tras desbancar a Alemania y ambos han firmado acuerdos para la venta de gas durante treinta años por valor de 300.000 millones de euros y para construir dos gasoductos que permitirán a Rusia exportar también hacia Japón y Korea. Es una decisión de hondo calado estratégico. Las sanciones por Ucrania le cuestan a Rusia 40.000 millones de dólares al año y la bajada del precio del petróleo otros 100.000 millones de dólares. El rublo ha perdido un 50% respecto del dólar y la economía rusa puede llegar a encogerse un 5% en 2015. Es un desastre que trasciende lo económico y que tendrá repercusiones políticas hoy impredecibles, mientras continúa bajando el precio del crudo, que ya está por debajo de los 50$ el barril con un descenso del 60% desde el pasado verano.

A China también le interesa un acercamiento a Rusia por razones geopolíticas. China sale de un aislamiento multisecular y reclama un papel acorde con el peso de su economía que es ya casi la mayor del mundo. Quiere hacerlo con "armonía" y eso no es fácil porque los cambios que se avecinan son enormes. Quizás no esté lejano el día en que China haga pública su versión de lo que debe ser el nuevo orden mundial que sustituya al heredado de la II Guera Mundial y ya el pasado verano participó en Recife en la puesta en pie de nuevas estructuras económicas que ambicionan sustituir a las de Bretton Woods. Este activismo, su peso económico, su rearme (portaaviones, aviones furtivos) y su expansión por el Mar de China es visto con preocupación en Asia y así mientras Japón, la tercera economía mundial, modifica su constitución y se rearma, Filipinas, Korea o Vietnam se aproximan a los EE UU a pesar de la desconfianza que suscita una política que juzgan débil. Les fuerza a ello la aspiración de Rusia y de China de construir "un sistema colectivo de seguridad regional" en Asia. Yo también me preocuparía.

Por su parte, Obama hizo del área del Pacífico una de las prioridades de su política exterior pero luego la dejó de lado cuando las crisis de Ucrania, Siria e Irak recabaron su atención. Aún así, los EE UU modernizaron la base de Okinawa, destacaron marines a Australia y lanzaron en 2009 una propuesta de Partenariado Transpacífico del que excluyeron a China y a Rusia, y todo esto son otras buenas razones para que Beijing quiera tener las espaldas bien guardadas con una sólida relación estratégica con Moscú y por eso ha respondido lanzando su propia zona de libre comercio, que englobaría al 44% del PIB global y donde se reserva un lugar para Rusia.

Durante la última cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico APEC China ha hecho gestos amistosos hacia el mundo (cambio climático), hacia los EE UU (eliminar aranceles a productos de alta tecnología) y hacia Japón (rebajar la tensión en el Mar de China), mientras trata de controlar sus muchos problemas internos y asegurarse el abastecimiento futuro de alimentos y energía con fuertes inversiones en África y en América Latina. Dentro de este esquema, atraer a Rusia a su esfera de influencia puede ser una baza geoestratégica muy importante y no necesariamente en interés ni de la propia Rusia (el abrazo del oso) ni de europeos y americanos. Por eso nos conviene llegar a un nuevo modus vivendi con Moscú que quite la espoleta a su actual amenaza sobre el orden europeo e impida al mismo tiempo que bascule hacia la órbita de China. No es sencillo pero no debería ser imposible.

Charlie Hebdo: Algunas preguntas

Jorge Dezcallar 12/01/2015

En 2001 todos nos sentimos americanos, en 2003 todos éramos madrileños y hoy todos nos sentimos Charlie Hebdo, unidos frente a la barbarie y en defensa de la libertad de expresión de quienes utilizaban las únicas armas de la pluma y el humor contra la intolerancia y el fanatismo.

La semana pasada me equivocaba cuando escribí que había que defender la libertad de expresión aunque se utilice para hacer bodrios como la película The Interview que ridiculiza con sal gruesa al ridículo líder de Corea del Norte. Digo que me equivocaba porque la libertad de expresión, uno de los pilares de nuestra concepción del mundo, hay que defenderla aunque se use para blasfemar y que conste que a mi personalmente me parece que blasfemar es de mal gusto y de mala educación.

Salman Rushdie fue condenado a muerte por Jomeini por blasfemo tras la publicación de Versos Satánicos por entender que ridiculizaba al Profeta Mahoma. Theo Van Gogh fue asesinado por hacer un cortometraje crítico con el islam y ahora once personas han sido asesinados en Charlie Hebdo por publicar unas caricaturas del mismo personaje. Y es que la blasfemia está castigada con la muerte por la sharía y el islam carece de sentido del humor y de incapacidad para encajar críticas.
Nosotros no podemos ser indiferentes ante un ataque de este calibre a nuestros valores, a nuestra concepción del mundo y de la libertad, a aquello que en definitiva nos define como europeos. Por eso hoy estamos todos especialmente conmocionados.

Son muchas las cuestiones que me suscita este atentado terrorista y voy a referirme a algunas de ellas:

  • ¿Tiene límites la libertad de expresión? En mi opinión no debe tener otros que los que imponga la ley y quien se sienta ofendido que recurra ante los tribunales. Como he dicho antes, la libertad de expresión debe permitir incluso la blasfemia y todo lo demás son restricciones inadmisibles que se hacen aún más odiosas cuando se convierten en autocensura por miedo a las consecuencias de lo que se pueda decir. No es ese el mundo en el que deseo vivir.
  • ¿Es el islam una religión violenta? En principio no lo es pero muchos de sus intérpretes sí lo son, los que crucifican a sus enemigos en Siria, los que degüellan periodistas en Irak, los que asesinan a escolares en Pakistán o a corredores en Boston, los que atacan una cafetería en Australia o matan periodistas en Francia, sin olvidar que son musulmanes la mayoría de sus víctimas. Son muchas las preguntas que yo me haría si fuera musulmán...
  • ¿Estamos seguros? No, no lo estamos. Una sociedad libre implica asumir riesgos e inseguridad porque no se puede vigilar todo en todo momento y porque hacerlo nos convertiría en un estado policiaco y orwelliano como Corea del Norte. No es tampoco así como queremos vivir. Pero aceptar un margen de inseguridad no quiere decir que estemos indefensos frente al terror pues son muchos los atentados que impiden nuestros servicios de inteligencia y nuestras fuerzas de seguridad.
  • ¿Puede haber más atentados? Sí. El efecto imitación existe y los yihadistas se están revelando como maestros en el uso de las redes sociales. Europa combate frente al Estado Islámico en Siria e Irak y contra Al Qaeda del Magreb Islámico en el Sahel. Lo hace sobre todo Francia pero también España en menor medida. Y además somos Al Andalus y los yihadistas sienten la obligación de recuperar las tierras que un día estuvieron bajo la bandera del islam. No es broma. Hay europeos que regresan de Irak o de Siria duchos en el manejo de armas y que son peligro latente pues se pueden activar en cualquier momento (los asesinos de París han sido tan profesionales matando como chapuceros en su huida). Y son muchos otros los que en su fuero interno no condenan sino que aplauden lo sucedido y piensan que los caricaturistas se han llevado su merecido por insultar al Profeta. El riesgo existe y negarlo es inútil.
  • ¿Por qué hay jóvenes europeos que se integran en la yihad? En mi opinión eso sucede porque se trata de jóvenes inadaptados en una sociedad que les excluye económica y socialmente. Chicos de barrios marginales sin trabajo y sin esperanza que son presa fácil de indoctrinadores que les ofrecen dar sentido a sus vidas, la integración en un grupo motivado por ideales, una autoestima y una dignidad que nunca han conocido y, como guinda si las cosas salen mal, el paraíso y las huríes. Para contrarrestarlo hay que mejorar las condiciones económicas y la integración social de estos muchachos marginados.
  • ¿Son los musulmanes culpables? No, no lo son y es repugnante la reacción xenófoba de gentes como Le Pen o Farage, tratando de obtener réditos electorales de este atentado. Los únicos culpables son los terroristas. Por eso son condenables los atentados contra mezquitas o establecimientos propiedad de musulmanes. Una Europa envejecida seguirá necesitando inmigrantes que son, en su inmensa mayoría, gente decente que solo busca un futuro mejor. Pero al mismo tiempo, guste o no, es inevitable que la islamofobia crezca con atentados como el de París. Y aún será peor si hay más.
  • ¿Cómo me gustaría que reaccionáramos nosotros? Haciendo un frente común frente al terror. Me gustaría que todos los periódicos y televisiones de Europa reprodujeran las caricaturas que han costado la vida a Charb, a Wolinski, a Tignous, a Cabu y a los demás. Me gustaría que todos los musulmanes que viven entre nosotros y que son gente como nosotros salieran a la calle o se manifestaran masivamente en la puerta de sus mezquitas condenando este atentado, defendiendo la libertad de expresión y rechazando el asesinato de los blasfemos. Pero...

Je suis Charlie

La barbarie ha tomado cuerpo nuevamente en Europa. Esta vez, París ha sido el escenario. La libertad de expresión y los valores de la ciudadanía, conseguidas con esfuerzo y dolor a lo largo de la historia europea, el objetivo. El atentado terrorista perpetrado contra "Charlie Hebdo" nos ha golpeado a todos los europeos y nos recuerda que el fanatismo esta galopando en la vecindad europea. Oriente Medio y Norte de África son sociedades que están siendo golpeadas por el fanatismo del radicalismo, que esta vez ha cogido la forma del islamismo radical.

Tiene como misión la dominación de las mentes y de la voluntad. Y  el medio para esterilizar la libertad de pensamiento y expresión. El radicalismo religioso esta siendo el instrumento para asesinar los deseos de libertad y de búsqueda de oportunidades vitales para los jóvenes árabes  que tras el alzamiento civil de Túnez, prendió en un movimiento pan árabe (perdón por utilizar una expresión no correcta pero gráfica) denominado mediáticamente como la Primavera Árabe.
Hoy no es momento de análisis, es un momento para la solidaridad, el dolor y la reafirmación de Europa como civilización frente a la barbarie.

Sin embargo si es oportuno llamar la atención sobre los importantes desafíos que tenemos los europeos frente a un radicalismo islámico que esta tomando cuerpo en las sociedades profundamente injustas del mundo musulmán contemporáneo (véase el excelente trabajo de Guilles Kepel. La revanche de Dieu. Chrétiens, juifs et musulmans à la reconquéte du monde. Ed.du Seuil 1991) y atrae a los jóvenes desposeídos porque la Yihad resulta más atractiva que las libertades públicas.
Es necesario valorar la presencia del Islam en Europa. En Francia es un dato relevante, al igual que en Alemania, y en los Balcanes también. Desde esta perspectiva parece razonable que en la política europea la cuestión islámica tenga el foco de atención necesario no solo por nuestra seguridad sino también  para preservar una sociedad europea cohesionada.

Un somero repaso a la obra de Samir Amghar sobre el salafismo hoy. De Malek Chebel sobre el Islam en Europa y Oriente Medio. De Charles Saint-Prot sobre la tradición islámica de la reforma. De Jean Marcou, sobre el modelo turco. De Nabil Ennasri sobre Arabia Saudí y su análisis sobre la religión como guardiana de una dictadura... Todo ello nos muestra que estamos ante un problema complejo y de perspectiva incierta si no afrontamos con rigor y decisión una política común sobre Islam, Democracia y valores de ciudadanía. Y sobre todo no afrontamos con visión y rigor la creación de oportunidades vitales para los jóvenes desposeídos de futuro en el mundo islámico sea este en nuestro interior europeo sea en la vecindad geográfica de Europa.

En nuestra vecindad tenemos experiencias como la de Libia, bien explicadas recientemente por un investigador del IRIS, Kader A. Abderrahim, donde el caos parece instalarse ante nuestra ineficiencia, como consecuencia, no solo de nuestra incapacidad en materia de política exterior y de seguridad común, sino principalmente de nuestros deficits de inteligencia que nos impidió entender y valorar adecuadamente la complejidad tribal de Libia, valorar adecuadamente la geopolítica de la región y adoptar medidas para la era post-Gadafi.

Nos hemos olvidado con demasiada facilidad que en nuestra vecindad hemos presenciado la crueldad del radicalismo islámico en Argelia con la actividad terrorista del Grupo Islámico Argelino (GIA) en la década de los 90 con más de 100.000 argelinos como víctimas de su barbarie. Y seguimos con deficits significativos para entender y valorar  la situación en Argelia, Marruecos y el Sahel. Y actuar con una Política exterior y de seguridad común sólida.

Llueve sobre mojado y a la amenaza exterior se le ha sumado la amenaza interior por el desapego progresivo de jóvenes europeos que han abrazado el radicalismo islámico como medio de reivindicar su pertenencia en contraposición al desapego con la sociedad que le rodea. Estamos frente a un problema que requiere abordarlo en su complejidad. Desde la apuesta clara por la reafirmación de los valores democráticos y de inclusión democrática hasta políticas sociales claras que laminen el "mercado de captación" de los radicales. No podemos olvidar tampoco que  asistimos a una guerra sin cuartel también en el seno del Islam, donde el fundamentalismo islámico esta abriendo el campo al radicalismo y en esta tarea una comprensión del Islam centrada en el hecho religioso de manera positiva y que pone en valor la tolerancia y la convivencia ínter religiosa es su gran enemigo.

El atentado terrorista de ayer es un atentado contra la civilización y no es representativo del Islam. La extensión del Islam por el Indico nos muestra una religión mayoritaria en zonas de alta sensibilidad socio económica en la geoeconomia mundial como son Indonesia, Malasia, India... y que configuran un espacio cultural islámico relevante, no en vano la Universidad Islámica de referencia está en Malasia.

Es  bueno que los europeos entendamos y comprendamos la complejidad cultural, geográfica y social donde se despliega el Islam. En este contexto el diálogo ínter religioso adquiere un especial significado y de un gran valor para la convivencia humana.

La función del diálogo adquiere especial significado si tomamos conciencia  sobre lo que esta sucediendo bajo el paraguas del radicalismo islámico, que esta generando una persecución dura y letal de los cristianos, en sus zonas de dominio. Atentados terroristas como los de ayer afloran el riesgo de un choque de las civilizaciones, excelentemente analizado por Samuel P. Hungtinton. Este, en el marco del proyecto de Olin Institute sobre "Cambios en el entorno de seguridad e intereses nacionales estadounidenses", evaluó el Choque de Civilizaciones (1993) como " la línea de ruptura que sustituya las fronteras políticas e ideológicas de la Guerra fría como punto álgido de crisis y derramamiento de sangre". Y añadió una reflexión. "A medida que las personas definen su identidad en términos étnicos y religiosos, es probable, que perciban su relación con personas de etnia o religión distintas, como una relación de nosotros contra ellos". Esta reflexión hiela la sangre cuando hemos presenciado en suelo europeo el genocidio de los Balcanes en la década de los 90 y asistimos al genocidio del EI, la actividad terrorista de Al Quaeda,....y el atentado terrorista contra "Charlie Hebdo".

El choque no es el futuro. Los valores de ciudadanía y de respeto a los derechos humanos inalienables es el único horizonte. El islam desde la perspectiva de la religión y de la convivencia civilizada es enriquecedor porque lo ha demostrado a lo largo de la historia. Es recomendable una lectura del trabajo sobre el "Islam, Historia, Presente y futuro" de Hans Kung.

Y situar al islam y el mundo árabe en la agenda de preocupaciones estratégicas de Europa una necesidad, tal y como señalan los innumerables análisis de una autoridad mundial sobre el mundo árabe y el Islam, como es el actual Rector Emérito del Instituto Pontificio de Estudios Árabes e Islámicos, Dr. Justo Lacunza.

El atentado terrorista del 7 de Enero del 2015 queda marcado en la retina y el dolor de los familiares y amigos de los asesinados. También queda marcado como un hito de dolor en la larga historia de la defensa de los valores de la ciudadanía democrática que surgió tras la Revolución Francesa de 1789. Y también es un golpe duro de atención de que al monstruo de la intolerancia que anida permanentemente en las sociedades humanas se le combate desde la Democracia y desde políticas activas que integren en la ciudadanía a ciudadanos desposeídos de su ilusión por disponer de oportunidades vitales. Contra el monstruo, los valores de la República. Y una imagen, el canto de la Marsellesa en la final del Mundial de Fútbol de 1998 en el Stade de France por parte de una selección configurada por franceses de diferente origen y color y unidos por un himno que refleja el sentir de la República.

Libertad de expresión y ciberterrorismo

Jorge Dezcallar 07/01/2015

El año 2015 se estrena con esperanza para Cuba, problemas con Rusia y el Estado Islámico y amenazas ciberterroristas de Pyongyang que merecen nuestra atención. La libertad de pensamiento y de expresión son derechos básicos sobre los que descansa nuestra concepción del mundo. Su logro no ha sido fácil pues se han impuesto en un pasado relativamente reciente y solo en Occidente. Recordemos cómo se quemaba a los "herejes" hasta el siglo XVIII en toda Europa o cómo amordazaban los fascismos a la disidencia hace bien pocos años. Y a la vista están las barbaridades que hacen hoy fanáticos del Estado Islámico con quienes tienen creencias diferentes (los abaditas), mientras la pugna entre chiítas y sunnitas ensangrienta todo el Oriente Medio. Netanyahu quiere adoptar una ley que reserve la plenitud de los derechos nacionales a los judíos, dejando como ciudadanos de segunda clase a los nacionales israelíes de otra religión. En Rusia se persigue a los críticos desde las chicas de Pussy Riot a Navalny y en Hong Kong los chinos dejan que se vote solo a aquellos que previamente han sido seleccionados como elegibles. El mundo está lleno de ejemplos similares.

De modo que pensar diferente y decirlo en público sin pagar por ello un precio es una excepción, un lujo al alcance de unos pocos a los que se nos permite ejercer este derecho con algunos sobresaltos notables como cuando Jomeini condenó a muerte a Salman Rushdie por estimar que el libro Versos satánicos era blasfemo. España tenía en 1989 la presidencia de la Unión Europea y me tocó a mi negociar con los iraníes un compromiso según el cual la condena se mantendría pero no se ejecutaría. Era mejor que nada. En otros casos, unos islamistas asesinaron en Holanda al cineasta Theo Van Gogh en 2004 y el año siguiente se armó gran revuelo cuando un periódico danés publicó unas caricaturas de Mahoma que dieron lugar a un interesante debate sobre si la libertad de expresión debe ser absoluta o estar mitigada por el buen gusto y el respeto a las ideas de los demás.

El tema ha cobrado nuevamente actualidad con la película The Interview en la que un par de descerebrados tienen la misión de ejecutar al dictador Kim Jong-un, el "Brillante camarada". Los norcoreanos han reaccionado con la misma indignación que los musulmanes aunque con mayor sofisticación y en lugar de matar al director han recurrido a los ataques cibernéticos sobre la productora, Sony Pictures, y han amenazado a las salas de cine que proyecten la película. Como consecuencia, se calcula que Sony ha perdido unos doscientos millones de dólares y 3.000 salas de cine norteamericanas se han arrugado y han renunciado a estrenarla. Solo una enérgica intervención de Obama en favor de la libertad de expresión y augurando represalias ha metido un poco de vergüenza en el cuerpo de sus conciudadanos y 300 salas alternativas han accedido a proyectar la película, que también se puede ver por internet. En Corea del Norte han comentado que Obama ha reaccionado como un mono en una selva tropical, o algo parecido. El caso es que Corea del Norte se ha quedado unos días sin internet. ¿Casualidad?

En mi opinión hay que defender la libertad de expresión aunque sirva para hacer bodrios como imagino que debe ser este. Los ciberataques son otra cosa y lo más grave es que no somos conscientes de su importancia, de nuestra vulnerabilidad y de los costes y daños que causan. Dicho de otra manera, ni nuestras conversaciones telefónicas ni nuestros mensajes por internet, ni nuestros archivos electrónicos están seguros. Ninguno. Nos lo mostró Snowden hace unos meses y nos lo recuerda ahora el "Brillante camarada". Aquí no hay amigos ni enemigos sino capacidad de hacerlo, tiempo y dinero. Y hay países que tienen mucho tiempo, mucho dinero y mucha gente que no se dedica a otra cosa en todo el día, como también a un nivel más modesto pero igualmente dañino hay espionaje cibernético entre compañías rivales que compiten por los mismos contratos. Por eso es suicida, desde un punto de vista empresarial, hablar por teléfono o enviar emails con los detalles de una negociación comercial en curso.

Hoy en día hay que cifrarlo todo, al menos para ponerlo más difícil. El New York Times contaba esta semana que los ataques de hackers han aumentado 10.000 veces en doce años, con un repunte del 62% solo en 2013, año en el que se han robado datos a 552 millones de personas. Son cifras escalofriantes que coinciden con unas declaraciones del director de nuestro Centro Nacional de Inteligencia hechas a primeros de diciembre y referidas a España, en las que afirmaba que el CNI había detectado solo en 2014 un total de 13.000 ciberataques contra administraciones públicas y compañías privadas con pérdidas económicas descomunales. Para combatir estos ataques se creó ya en 2002 el Centro Criptológico Nacional, que hace un gran trabajo con medios limitados. Desde entonces el problema no ha dejado de crecer como anticipo de lo que será parte importante de los conflictos (armados o no) del futuro, que tratarán de anular los sistemas vitales (defensa, banca, agua, gasoductos...) del enemigo. Si cuando llueve uno saca el paraguas, es tiempo de pensar muy seriamente en proteger nuestros datos y nuestras comunicaciones importantes y el que no lo haga, peor para él y para su negocio porque está jarreando.

Carta a los Reyes Magos

Jorge Dezcallar 05/01/2015

Estamos en el fin de una etapa desde el punto de vista geopolítico caracterizado por la contención norteamericana, la decadencia europea y la emergencia de nuevos actores, y esto es algo que a corto plazo se traduce en inseguridad e incertidumbre mientras desaparece el viejo orden heredado de la Segunda Guerra Mundial y el nuevo toma su lugar. Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 acabaron con la breve supremacía americana que había seguido a la desaparición de la URSS y ahora da la sensación de que lo que queda del castillo geopolítico de naipes trabajosamente elaborado en 1945 se está desmoronando ante nuestros ojos, mientras el vacío de poder provoca competencia entre quienes pretenden ocuparlo. Recuerden el ascenso de Prusia.

Hay transiciones más suaves que otras pero todas acaban siendo traumáticas porque implican un nuevo reparto de poder a escala planetaria y esto nunca es fácil de hacer por la resistencia que oponen los perjudicados. Lo más probable aunque no sea seguro es que vayamos hacia un mundo multipolar con varios centros de decisión en competencia mutua mientras se adaptan las viejas instituciones políticas (Consejo de Seguridad de la ONU) y económicas (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones...) al nuevo contexto.

Pero sea la que sea la forma que adopte nuestra convivencia futura, hay tres elementos que van a configurarla: el aumento de la población, el impacto de la tecnología y la preeminencia de la economía sobre la política. Al margen, naturalmente, de otros problemas como la injusta distribución de la riqueza en el mundo, la proliferación nuclear, el cambio climático, los conflictos localizados, el ciberterrorismo, la crisis económica... y ninguno es estático.

Hoy somos 7.200 millones de personas en la Tierra. En 2050 seremos 9.000 y a fin de siglo 11.000. Esto es una barbaridad si consideramos que solo en 1800 la humanidad alcanzó su primer millardo. Seremos más ricos, más sanos, más longevos...las clases medias crecerán mucho y con ellas se disparará consumo de alimentos (+30%), de energía (+40%) y de agua (+45%), lo que augura mayor competencia entre países por asegurar el abastecimiento de recursos escasos. También se dispararán los gastos sanitarios y de pensiones. Habrá que construir vastas infraestructuras urbanas e interurbanas en Asia y África con grandes oportunidades de negocio, la población se concentrará en las ciudades. A pesar de las sangrantes diferencias que aún existen, la gente vive hoy mejor que nunca en el pasado. En los últimos años el índice de pobreza extrema ha disminuido en un 50%.

En paralelo, la tecnología nos hará a la vez más informados y más libres, pero más controlados también. Ya hoy los teléfonos móviles permiten saber dónde estamos en cada momento y las omnipresentes cámaras de vigilancia detectan nuestro paso por espacios públicos y privados. Se sacrifican nuestros derechos individuales en nombre de la sacrosanta seguridad como si fuera posible garantizarla. Se generalizarán los conflictos cibernéticos como el que ha desencadenado Corea del Norte para impedir la difusión de la película de Sony ridiculizando a su ridículo líder. La innovación producirá concentración de poder en los países que tengan energía más barata y en los estratos de población más formada. La dislocación empresarial y la externalización de muchos trabajos harán que pueda haber crecimiento y desempleo estructural en un mismo país. La tecnología dará también más poderes al individuo frente al estado y más capacidad para controlar a la cosa pública.

Especialmente grave será el creciente peso y autonomía de la economía en relación con la política. Grandes corporaciones o fondos de inversión manejan hoy cantidades superiores a los presupuestos de no pocos estados en cuya política intervienen de forma desvergonzada, mientras instituciones financieras de dudosa imparcialidad reparten certificados que abaratan o encarecen la deuda y facilitan o imposiblitan el acceso al crédito internacional. Los estados se verán forzados por las fuerzas económicas a adoptar medidas de alto coste social que quedarán sustraídas al debate público, planteando serias preocupaciones de transparencia, moralidad y, en definitiva, de democracia pues disminuirá el control parlamentario sobre cuestiones de impacto inmediato sobre nuestra vida diaria.

Si desde el ancho mundo descendemos a España podremos constatar que nos diferenciamos en que nuestro problema y no pequeño no es el exceso de población sino su envejecimiento, uno de los mayores del mundo. Pero también estamos vigilados y nuestra calidad democrática disminuye, lo que exige extremar los controles sobre quienes nos gobiernan y emprender una lucha implacable por la moralidad pública, contra la corrupción, contra partidos que se financian con opacidad y ponen sus intereses por encima de los de los ciudadanos, y por no excluir las grandes cuestiones del debate político. Necesitamos una regeneración democrática de nuestra vida pública, una división de poderes donde el Gobierno gobierne, el legislativo controle (y no sea una mera correa de transmisión de las órdenes del ejecutivo de turno) y dónde el judicial administre justicia con rapidez y no esté politizado o utilizado para resolver disputas de orden político. Un país donde sea posible un debate civilizado sobre la organización de nuestra multisecular convivencia, donde se busquen consensos y no estériles descalificaciones permanentes, donde se procure convencer y no imponer, donde la sustancia predomine sobre la anécdota y donde no haya miedo a reformar (previo acuerdo) porque solo lo flexible perdura mientras que se quiebra lo más rígido. Parece una carta a los Reyes Magos... pero por algo estamos en Navidad.

Navidad en La Habana

Jorge Dezcallar 22/12/2014

Barack Obama y Raúl Castro han decidido restablecer relaciones diplomáticas tras una discreta negociación de 18 meses hecha con la ayuda de Canadá y, sobre todo, del Vaticano. Acaba así otro anacronismo, residuo de la Guerra Fría, pero no es el fin del embargo americano sobre Cuba porque ese solo lo puede levantar el Congreso.

El embargo se estableció en 1961 tras la revolución de Fidel Castro, se consolidó con la crisis de los misiles que estuvo a punto de provocar una confrontación nuclear y se enquistó en 1996 con la Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act, también conocida como ley Helms-Burton por el nombre de sus promotores. Mientras la URSS estuvo viva, Cuba contó con la ayuda de Moscú para paliar los efectos del embargo, pero luego La Habana se quedó sola y la economía del país sufrió mucho mientras Fidel y Raúl se escondían tras él para justificar las carencias del paraíso comunista. El pagano ha sido el pueblo cubano porque después de cincuenta años el embargo ha mostrado ser ineficaz para derribar la dictadura o restablecer la democracia.

El contexto internacional ha influido en el acercamiento cubano-americano pues la bajada del precio del petróleo y la debacle económica de Venezuela hacían imposible que Caracas siguiera subvencionando a Cuba a corto/medio plazo y tampoco están hoy los rusos para tirar cohetes. Raúl Castro ha debido pensar que esto no podía continuar y ha coincidido con lo que Obama ha pensado desde siempre, pues yo le he oído decir en privado que el embargo no servía y que deseaba acabar con él pero que para poder hacerlo necesitaba que Cuba le ayudara, y de hecho pidió al Gobierno español que pasara ese mensaje a Castro. Obama necesitaba la liberación de Alan Gross, un trabajador de Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) que repartía equipos de comunicaciones por satélite a la comunidad judía de la isla y que había sido detenido y condenado a quince años de cárcel. El tiempo apremiaba a medida que su salud se deterioraba pues sin Gross no había posibilidad de acuerdo. Conocí a su esposa cuando yo era embajador en Washington porque vino a verme para pedirme que trabajáramos por su liberación (cosa que hicimos) aprovechando que Moratinos acaba de conseguir por aquellas fechas la puesta en libertad y envío a España de un grupo importante de presos políticos cubanos, algo que me costó a mi duros insultos durante una conferencia que di en Miami a empresarios que parecían preferir a mártires en prisión. Al margen de estos exaltados del exilio, seis de cada diez americanos están hoy a favor de acabar con el embargo.

El asunto estaba enquistado porque Cuba se negaba a poner en libertad a Gross mientras EE UU mantuvieran en la cárcel a cinco espías de la "Red Avispa" que se habían infiltrado dentro de un grupo de exiliados (Brothers to the Rescue) que en 1996 organizaba vuelos humanitarios para ayudar a los balseros que huían de Cuba. Una de sus avionetas fue derribada por un caza y hubo muertos. De los cinco condenados aún quedaban tres en las cárceles americanas.

Ahora los cubanos han liberado a Gross, a un importante agente cubano de la CIA que llevaba veinte años detenido y cuya información había permitido desenmascarar a la Red Avispa, y a 53 presos políticos. Por su parte los americanos han dejado salir a los tres espías, levantarán progresivamente algunas sanciones a Cuba (empezando por viajes y transferencias de dinero), revisarán la calificación de Cuba como "país patrocinador del terrorismo" con todas sus implicaciones, y reabrirán su embajada en La Habana.

Pero el presidente no puede levantar el embargo sin acuerdo del Congreso y la ley Helms-Burton exige como condición previa que Cuba haga elecciones libres, ponga en la calle a los presos políticos y cree un mercado libre. Además el Congreso está dominado por los republicanos que no quieren levantarlo y tampoco quieren que Obama se apunte un éxito y en estas condiciones el presidente solo puede aspirar a "un debate serio y honesto" sobre el tema. Este asunto se proyectará sobre las elecciones presidenciales de 2016 dada su influencia sobre el voto del importante estado de Florida y los posibles candidatos a suceder a Obama ya van tomando posiciones: Se sabe que Hillary Clinton es personalmente opuesta al embargo aunque no ha hecho declaraciones, pero Jeb Bush ya ha dicho que no hay que levantarlo y Marco Rubio ha advertido de que peleará con todas sus fuerzas para que el Congreso lo mantenga.

Se debe destacar el importante papel hecho por el Vaticano que siempre ha trabajado por los derechos humanos en Cuba, isla que visitaron tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI. También la visitó el Papa Francisco cuando era cardenal. Francisco ha añadido su sensibilidad latinoamericana y ha contado con la enorme ayuda de su Secretario de Estado, Pietro Parolin, que ha sido nuncio en Venezuela y conoce bien la región.

Con todas sus limitaciones creo que el acuerdo de restablecimiento de relaciones diplomáticas es una buena noticia que cierra otro capítulo de la Guerra Fría y que abre las puertas a una vida mejor para los cubanos, al tiempo que permite a Obama presentarse ante Latinoamérica con un liderazgo renovado y recuperar posiciones ante la cumbre de las Américas del próximo año en Panamá. Y por si fuera poco ha dejado con el trasero al aire a la oposición republicana. Se merece un buen cohiba y ahora se lo puede fumar sin violar la ley por vez primera en cincuenta años.

Raza y violencia

Jorge Dezcallar 15/12/2014

Esta semana escribo desde Nueva York donde el tema del día es la violencia policial pues la gente está justamente indignada con la repetición de casos que cuestan la vida a ciudadanos de raza negra donde los policías, blancos, son siempre exonerados. Las manifestaciones transcurren incongruentemente entre escaparates adornados con motivos navideños de los que escapa el edulcorado sonsonete de jingle bells.

La gente está harta y tiene razón. En Ferguson, Missouri, un policía mató al adolescente Michael Brown, de raza negra, que no iba armado. En Nueva York otro policía ha estrangulado a Eric Garner, también negro, al inmovilizarle en el suelo a pesar de sus quejas de no poder respirar. También ha sido exonerado. Los fiscales dicen que solo pueden actuar cuando tienen pruebas abrumadoras de que se violan los derechos de los detenidos con un uso excesivo de la fuerza, como sin duda ocurrió cuando Albert Louina, negro, fue sodomizado en una comisaría en 1997 con el mango de una escoba (!).

En Cleveland otro policía ha matado a un crío negro de doce años, Tamir Rice, que no obedeció la orden de tirar al suelo la pistola de juguete que llevaba. Los policías de Cleveland tienen fama de ser especialmente brutos pues hace un par de años mataron a dos fugitivos negros que huían en coche y el vehículo recibió nada menos que 137 disparos. El gobernador de Nueva York Andrew Cuomo ha dicho que todos estos casos tienen un efecto "corrosivo" pues minan la confianza de la gente en las fuerzas de seguridad. Tiene mucha razón, sobre todo si uno es negro, entonces la confianza en el sistema cae bajo mínimos. Claro que peor es el informe del Senado americano sobre el uso de la tortura por la CIA durante los años de Bush, asunto sobre el que hay división de opiniones en la sociedad americana.

Lo ocurrido pone de relieve que el problema racial no está superado en los Estados Unidos que tiene, por otra parte la población más heterogénea e integrada que yo conozco, desde los taxistas que apenas hablan inglés (el último que he cogido era eritreo) hasta los 50 millones de hispanos que serán 130 en 2050, pasando por polacos, irlandeses, italianos, asiáticos de toda laya y los últimos llegados del Este europeo. Sin olvidar a los indios nativos y a los negros, cuya integración ha sido la más dolorosa pues abolir la esclavitud costó una guerra civil. Pero si ya no hay discriminación racial, la segregación sigue muy viva en la vida diaria americana y así lo he constatado durante mis cuatro años como embajador en Washington. Y si las personas no son tratadas igual, como soñaba Martin Luther King, sino discriminadas por su color, lengua o religión, sufren la democracia y la imagen internacional del país, como le ocurrirá a Israel si sigue adelante con la barbaridad de reservar los derechos nacionales solo a los judíos.

Obama es hijo de padre negro y madre blanca, es técnicamente un mulato en cuyo libro Dreams from my Father describe su atormentada búsqueda de identidad como adolescente. Finalmente decidió ser negro y aunque los demás negros del país no le vean como uno de ellos "pues habla como un blanco" (no en vano se educó en Harvard), esperaban que hiciera de la raza un motivo cardinal de su presidencia. No ha ocurrido porque Obama siempre ha pensado que la raza divide y él no quiere dividir sino unir. En el discurso que le dio a conocer en la Convención Demócrata de 2004 dijo que "no hay una América negra y una América blanca" y el tema racial estuvo totalmente ausente de su campaña presidencial en 2008. Seis años más tarde los negros están decepcionados y una encuesta de Pew dice que solo el 40% apoya la forma en que maneja los problemas raciales. Echan de menos que su presidente no salga ahora a la calle y se una a los manifestantes con un discurso que levante la bandera de la integración racial y deje un legado duradero de su paso por la Casa Blanca.

Con esto de la violencia policial en los EEUU se me ocurre que al menos hay tres problemas y hay que enfrentarlos los tres para solucionarlo: el primero es la segregación racial, el segundo el exceso de armas que circulan sin control y el tercero la militarización de la policía. El primero solo terminará con la elevación del nivel cultural y educativo de las minorías marginadas y por eso hay quien afirma que sería mejor haber gastado en educación y empleo los tres billones de dólares despilfarrados en Irak. Sobre el exceso de armas todo está ya dicho: 9 de cada 10 americanos las tiene en su casa o las lleva en el bolso o en la guantera del coche y los policías tienen miedo y sobre reaccionan. Pero ningún presidente ha podido con ese derecho constitucional que defiende la todopoderosa Asociación del Rifle. El tercero es la militarización de la policía, entrenada por Bush para la guerra contra el terror y que ha recibido armas sobrantes de los ejércitos regresados de Irak que no son apropiadas para cuestiones de orden público, pues ni los policías son soldados ni los manifestantes son enemigos.

Pero por mucho escándalo que perciba en las calles de Nueva York y en mis conversaciones con amigos de esta ciudad, no creo que las cosas vayan a cambiar mucho en el corto plazo.

Londres en diciembre

Jorge Dezcallar 09/12/2014

Londres bulle de animación y compras en estas semanas que preceden a la Navidad hasta el punto de que no resulta fácil caminar por Regent Crescent y menos aún por Oxford Street. Los turistas estamos acabando con algunas ciudades cada vez más parecidas a esas urbes del tercer mundo de natalidad galopante donde las masas se desbordan por sus costuras, como ocurre El Cairo o Nueva Delhi. El British Museum ofrece una estupenda exposición sobre el esplendor de la época Ming en China (1400-1450). A mi Ming me sonaba a maravillosas porcelanas en tonos azules y ahora he descubierto que también fueron años de tolerancia religiosa, de cortesanos que jugaban al golf y a una especie de fútbol, de mujeres que no solo escribían sino que editaban libros de poemas, y de interés por el mundo exterior con los increíbles viajes del eunuco He a las costas de de Omán y Madagascar en busca de especias, incienso, telas, plantas, objetos preciosos y animales exóticos. Ahora China vuelve a interesarse por el mundo tras un paréntesis de 600 años, como muestra esta misma exposición con piezas que nunca antes habían salido del país. Junto a ella había otra, más pequeña, sobre Alemania que muestra lo flexibles que han sido sus fronteras a lo largo de su atormentada historia pues de ella formaron parte en épocas diferentes lugares tan diversos como Praga (Chequia), Estrasburgo (Francia), Basilea (Suiza), Kaliningrado (Rusia) o Wroclaw (Polonia). Quiero confiar en que Alemania haya por fin alcanzado sus fronteras definitivas con la reunificación. Por el bien de todos.

Donde las cosas están complicándose, y mucho, es en el Reino Unido, que todavía no se ha recuperado del susto del referéndum escocés, donde en buena parte ganó el no por el esfuerzo personal de Gordon Brown. Ahora se trata de cumplir las promesas hechas a los escoceses y la Comisión Smith acaba de hacer públicas sus conclusiones para lo que aquí llaman la "devolution" de competencias, un auténtico cambio constitucional que no ha gustado nada en una Inglaterra que constituye el 85% del PIB británico y no desea hacer concesiones. O que si las hace quiere que también a ella se le "devuelvan" competencias en grado similar, como acaban de pedir al Parlamento de Westminster 95 condados ingleses. O sea, que los ingleses ahora piden una especie de café para todos sin saber que eso en España no satisface a algunos. Los ingleses tampoco quieren que los escoceses opinen en el Parlamento de la Unión sobre cuestiones que no les incumban directamente. La crisis constitucional parece, pues, abierta y ahora se le añade una crisis política pues Escocia ya no tiene ningún diputado conservador pero todavía tiene 41 laboristas en Westminster que ahora podrían quedarse en 11, o menos aún, tras la resaca del referéndum.

Por eso se equivoca quién piensa que las aguas han vuelto a su cauce en el Reino Unido. Nada de eso y aún peor, porque los euroescépticos del UKIP de Farage están obligando a los conservadores a escorarse más y más hacia la derecha en un intento de detener su crecimiento y Cameron acaba de decir que podría acabar haciendo campaña a favor de una salida de la Unión Europea si sus exigencias por un acuerdo más favorable al Reino Unido "caen en oídos sordos" en Europa, mientras trata de apaciguar a los más montaraces de sus partidarios con la retirada de beneficios sociales y fiscales a inmigrantes de otros países de la UE que no encuentren trabajo en un plazo de seis meses (la inmigración se ha disparado un 43% en el último año, 260.000 personas). En Bruselas, Juncker ha decidido mirar para otro lado y no dramatizar a la vista de cómo está de revuelto el patio británico y porque Cameron no se ha atrevido a amenazar con tocar el principio fundamental de la libertad de movimiento dentro de la UE, una línea roja para sus socios comunitarios.

Y mientras, los ingleses no cambian y siguen siendo la sociedad más clasista que yo conozco. Estos días Andrew Mitchell, ex ministro de Cameron, ha sido condenado por un juez a pagar una multa de 3 millones de libras a un policía al que llamó "jodido plebeyo" ("fucking pleb") cuando no le dejó circular en bicicleta delante de Downing Street. Encima negó haberlo dicho, con lo que añadió la mentira al insulto. Su carrera política parece haber terminado. A mi de este caso me impresionan dos cosas: la primera es que hay que ser muy pijo, muy snob y muy clasista para llamar "plebeyo" a otra persona, que es algo que a nadie se le pasa por la cabeza. La otra es que un insulto a un policía en Inglaterra sale más caro que en España, donde la autoridad está en crisis tras haber sido omnipotente durante el franquismo, con la consecuencia de que hoy no se respeta ni a los maestros, en ocasiones agredidos de manera inaceptable por los mismos padres de alumnos. Tampoco Esperanza Aguirre parece haber pagado un precio apreciable tras discutir con la policía, desobedecer sus instrucciones y escapar en su automóvil hacia su domicilio, hasta donde la persiguieron en caliente los mismos agentes ninguneados por ella. Si nuestra Espe fuera inglesa tendría menos futuro político que la mismísima Ana Mato. Claro que si Ana fuera inglesa ya llevaríamos muchos meses sin oír hablar de ella.

El (des)acuerdo con Irán

Jorge Dezcallar 04/12/2014

El pasado lunes terminó sin acuerdo el plazo que se habían dado Irán y los negociadores internacionales del grupo P5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y Alemania) para  lograr un acuerdo que acabara con las sospechas de que Irán pretende dotarse de armas nucleares, algo que modificaría sustancialmente la geopolítica de todo el Medio Oriente.

Los 5+1 temen que la táctica dilatoria de los iraníes sea una excusa para ganar tiempo y avanzar en una nuclearización encubierta. De ahí su insistencia en que Teherán desmantele al menos el 50% de las centrifugadoras de uranio que tiene en operación y que acepte visitas de inspección a cargo de funcionarios de la ONU sin ningún límite o restricción. Por su parte, los iraníes no se conforman con un levantamiento parcial y escalonado de las sanciones sino que lo exigen total e inmediato. Estas cuestiones han impedido el acuerdo.

Pero como a pesar de los pesares parece que algo se avanza, los negociadores han decidido prorrogar hasta el próximo 30 de junio el acuerdo interino alcanzado hace un año en Ginebra (Plan de Acción Conjunto) conforme al cual Irán se comprometía a renunciar al plutonio, a detener el enriquecimiento de uranio más allá del 20% y a aceptar inspecciones de la ONU a cambio una suavización del régimen de sanciones por valor de unos 700 millones de dólares mensuales, incluyendo el acceso a algunos fondos congelados en el extranjero.

Tanto el presidente de Irán, Rohani, como el de los EEUU necesitan un acuerdo. El primero porque las sanciones están haciendo mucho daño a su economía, especialmente en un contexto de precio bajo del petróleo, su principal fuente de divisas. Llevan ya demasiados años apretándose el cinturón y el 91% de los iraníes reconoce que las sanciones afectan negativamente a su vida diaria. Por su parte, Obama necesita éxitos tras su reciente debacle en las Mid-term elections que han dado todo el poder legislativo (Senado y Congreso) al partido Republicano. Excluidos éxitos en la política doméstica por la inmisericorde oposición republicana, el presidente se ve obligado a buscarlos en el exterior, donde su margen de discreccionalidad es mayor. Pero si Obama mira al extranjero tampoco lo tiene fácil: el ébola parece que está contenido si no controlado; la situación en Siria, Irak y con el Estado Islámico (EI) no deja ninguna opción buena pues los ataques contra el EI refuerzan indirectamente a Assad que puede concentrar su artillería contra la oposición laica, mientras que atacar al dictador sirio provocaría la reacción iraní azuzando a los chiitas en contra de la presencia militar americana en suelo iraquí. Un galimatías pero es así. Tampoco lo tiene Obama fácil con palestinos e israelíes ni con Putin en Ucrania.

Le queda Irán, al que Obama tendió la mano desde el comienzo de su mandato. Un acuerdo con Irán transformaría el Oriente Medio y haría que un gran país de 76 millones de habitantes dejara de ser el paria internacional que hoy es para volver a tener un papel relevante en la geopolítica de la zona... algo que pone de los nervios a Arabia Saudí, el jefe de fila de los sunnitas que compite con Irán, líder chiíta, por la supremacía regional. Y tampoco gusta en Israel, muy contrario a estas negociaciones desde el primer día por pensar que los iraníes no juegan limpio y que solo quieren ganar tiempo hasta que sea demasiado tarde y dispongan de armas nucleares como Korea del Norte. Israel ya ha advertido que un Irán nuclear es una amenaza existencial que no tolerará. Como se sabe, Ia gran ventaja militar del estado hebreo es ser hoy el único país de la región con bombas atómicas. Pero peor sería si las actuales negociaciones fracasan porque entonces es cuando Irán podría verse impulsado de verdad a dotarse de armamento nuclear. Y tampoco  hay que olvidar que hay gentes poderosas tanto en los EEUU (legisladores  republicanos, lobbies israelíes como AIPAC) como en Irán (pasdaranes, ayatollahs) que por razones diversas pero coincidentes no desean que estas negociaciones tengan éxito.

Recientemente se ha hecho una encuesta sobre la opinión de los iraníes  por parte de las universidades de Teherán y de Maryland que se ha publicado en Foreign Affairs (estudio del CISSM-Maryland) y cuyos resultados son interesantes porque pueden presionar tanto al liderazgo iraní (si es que le importa la opinión de sus conciudadanos) como al Congreso norteamericano, que tiene la llave para levantar las sanciones. Según ella, 79% de iraníes son favorables a un compromiso que excluya que el país se dote de armas nucleares,  76% acepta inspecciones internacionales continuadas y 62% sería partidario de otras medidas de transparencia que tranquilizaran a la opinión internacional. Todo eso es una buena base sobre la que construir. Por su parte y a pesar de que algunos prominentes legisladores republicanos (Marco Rubio) hablan de abandonar las negociaciones y aumentar las sanciones, no lo tendrán tan fácil porque solo un 31% de americanos secunda esta línea frente a un 62% que son partidarios de continuar negociando y resolver de paso el viejo contencioso bilateral que comenzó en 1979 con el asalto a la embajada en Teherán y la toma de rehenes, asunto que acabó con la presidencia de Jimmy Carter.

Un éxito con Irán salvaría la política exterior de la presidencia de Obama y y por eso algunos no se lo querrán dar.

Catalunya/Barçelona. Ilusión y Esperanza


Enterremos el miedo/ enterremos la noche/ apartemos las nubes que nos esconden la luz/ hemos de ver claro/ el camino es largo/ y ya no tenemos tiempos de equivocarnos.( Traducción libre de la estrofa de la canción de Lluis Llach, "Cal que neixin flora a cada instant.").

Me viene a la memoria esta canción,en el recital de Llach de Enero del 76 en el Palacio de Deportes de Barcelona. Su intensidad y la fuerza de la comunión del público con la esperanza de la libertad y del Estatut, con un simple, pero armónico, rasgueo de guitarra. Reflejaba la voluntad decidida del cambio y la transición a la democracia. El camino a la recuperación de las libertades individuales hurtadas en 40 años de dictadura, el autogobierno de Catalunya representada por la Generalitat y su HONORABLE President, Josep Terradellas,...y la simbiosis entre democracia, bienestar y oportunidades vitales para toda la ciudadanía. El "Ja soc aquí" en el balcón del Palau fue la materialización institucional de la mayoría social de Catalunya que aglutinó la Asamblea Nacional de Catalunya. El mar de siglas estaba asentado en una causa común y en una representación común.

Las elecciones generales del 77 y las autonómicas del 80 empezaron a dibujar la Catalunya política de estos últimos 30 años. Con sus claroscuros como el no anclaje de la singularidad de Catalunya en el texto constitucional y errores de calado como el rechazo al autogobierno fiscal, por razones que los actores del mismo deberían contestar. Porque aquí radica el fondo del problema actual.

También se consolidó el dibujo de una ciudadanía, que independientemente de su origen, fuera el centro de las aspiraciones de autogobierno de Catalunya. Es digno de recordar a Joan Reventos, Josep Pallach, Jordi Sole Tura... y tantos otros que integraron a los ciudadanos del cinturón industrial de Barcelona en el proyecto de autogobierno.

Es digno de recordar a los que desde el régimen franquista evolucionaron con visión y no pusieron muros a la marea democrática y en consecuencia evitaron el riesgo de destrucción que supone un tsunami ciudadano. No aplicaron la legislación y el reglamento vigente de manera rígida, la utilizaron para cambiar y crear el cuerpo legislativo adecuado para encauzar la marea del cambio y la reinstauración de la democracia y del autogobierno. Y el Rey, sabiendo que su futuro personal, y de la monarquía que había nacido con pecado original, dependía de ello, supo rodearse de perfiles como el de Torcuato Fernández Miranda entre otros, sin olvidar a personas ignoradas en el limbo de la historia como José María Armero.

En este contexto histórico y político, Barcelona era para muchos de nosotros la ciudad abierta que soñábamos, intensa cultural y políticamente. Aspirábamos el oxígeno de la libertad y vivíamos con la vitalidad de la luz del cambio, en contraposición a una España oscura y sin oxígeno. Era la puerta que se nos abría al mundo, sin salir de la Península. Uno se aproximaba a la modernidad y a la intelectualidad europea en diversos y múltiples foros. Una ciudad viva y en algún grado cosmopolita.

Tras los JJOO y la brillante gestión de Maragall y su equipo, Barcelona, se proyectó como un punto de luz, que todavía brilla, en el sistema urbano europeo e internacional . Y en el actual sistema internacional esto es una fortaleza nada desdeñable y un valor de calado estratégico para cualquier País.

Catalunya y Barcelona, fueron abanderados de un modo y manera de entender la construcción ciudadana, política e institucional de la Unión Europa. Impulsores, junto a otras regiones y ciudades dinámicas europeas, de un modo y manera de construir Europa en línea con las visiones de Jean Monnet ya expuestas en este blog. Poniendo en valor a las instituciones democráticas más cercanas a los ciudadanos y abriendo espacios institucionales para que las regiones y los municipios sean también el motor de la construcción institucional de la Unión Europea y actores de la nueva ciudadanía europea.

Y Barcelona junto a otras ciudades del mundo, como Seattle, fueron pioneras del protagonismo de las ciudades como actores de la nueva sociedad internacional y espacios donde desarrollar las innovaciones tecnológicas y las tecnologías urbanas. Espacios donde la convivencia plural, la atracción de capital humano cualificado y la creación de entornos atractivos para la implantación de actividades empresariales innovadoras, son piezas claves para el desarrollo económico sostenible y también una ilusión de futuro para los jóvenes. Como dice mi buen amigo César Molinas, tras plataformas de innovación y de industria avanzada, se configura a su alrededor un mar de empresas PYMES y de oportunidades.

Catalunya/ Barcelona son un todo y no es un tema menor esta ecuación. Porque en el juego europeo e internacional, desde la modestia, Barcelona representa mucho para España. ¿Alguien en su sano juicio se imagina una España sin la referencia de Barcelona?

Tras el 9 de Noviembre, Catalunya ha entrado en otro escenario. Algo muy sustancial ha cambiado. Las relaciones entre Catalunya y España (sic). Guste o no, el 9N, ha transformado el escenario de negociación. Y este es, de poder a poder. Estamos ante un grave problema y las recetas viejas, me da la sensación, van a servir poco.

Este problema no solo afecta a España. Impacta en la Unión Europea. Guste o no. Aquí, si que subimos de escala y en consecuencia las exigencias para una solución civilizada y alineada con el espíritu constructivo e innovador del relato de la Unión. Como ha dicho el Papa Francisco en su intervención ante el Consejo de Europa (25 de Noviembre), para abordar el futuro hay que reconocer el pasado. Y el pasado reciente nos informa entre otras cosas que la visión estrecha de la ley sin la visión política, nos lleva al precipicio.

Todos podemos mirar al pasado y todos podemos rasgarnos las vestiduras por un melón que se abrió y afloraron los lodos. Pero hay algo innegable, que con la graves crisis económica ha aflorado un nuevo tiempo y el 9 N es su reflejo en Catalunya.

Como toda construcción hecha por seres humanos y en entornos cambiantes, la arquitectura institucional debe renovarse de manera seria. Por cierto, un proceso de renovación y cambio, que tiene su origen en la década de los 90, con la significativa presencia en Europa de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, con el impulso, por parte de esta institución, para elaborar el Informe sobre las Autonomías en una perspectiva federal, con los sucesivos e interesantes debates, donde el protagonista era la necesaria cultura política federal y también, porque no decirlo, con la reivindicación del independentismo, frente al nacionalismo, de personas significativas de las elites barcelonesas de tradición liberal y de izquierdas. El rancio conservadurismo, de cualquier signo, siempre nos ha llevado al precipicio de la nada y de las frustraciones. Es bueno analizar la realidad tal y como es. Y aplicar las soluciones más convenientes. De lo contrario el sufrimiento esta garantizado.

Las consecutivas Diadas y el 9N han fotografiado una amplia clase media que desea profundizar en el autogobierno, un lugar bajo el sol de la futura Europa y un nuevo marco de convivencia en el seno del Estado. Y recuperar aquello que no debieron de perder. El autogobierno fiscal. La reivindicación de las Españas frente a la España que residencia su horizonte político y vital en un centro que fagocita y expulsa del sentir común a todos aquellos que tienen otra visión más radial y de cultura política federal, es más necesario que nunca. Algunos creíamos, y seguimos creyendo, que Barcelona y Bilbao, también, deben de ser centros neurálgicos de los poderes del Estado y en consecuencia ubicaciones legítimas para el Tribunal Constitucional, la Comisión Nacional del Mercado de Competencia entre otros ejemplos. Seguimos creyendo que la fortaleza industrial y tecnológica que representan Catalunya y el País Vasco es buena para construir las Españas y estas no tienen que pasar necesariamente y de manera excluyente por un centro geográfico y mental como Madrid. El mundo nuevo es de redes.

Europa significa pragmatismo en estado puro. Y las voces que se escuchan sobre la desafección de Europa ante el problema de Catalunya, esta muy bien para las tertulias y para competir sobre quien saca más pecho, pero dista mucho del realismo político que ha presidido el concierto europeo. Tras el 9N se ha marcado un escenario de negociación y de este, no pueden rehuir ni el Estado ni la Generalitat. La declaración de independencia unilateral es un desastre europeo desde muchos puntos de vista. Pero el uso grosero de la Constitución y la transición invocadas por el Gobierno es también un desastre para Europa. Hay mucho en juego y se están perdiendo los pocos anclajes de integración que había. Y hay actores institucionales y políticos agazapados que impiden la solución, como aquellos que ante cualquier perspectiva de asimetría en el modelo saltan rápidamente y ponen su visión priísta de la política, y las instituciones, por encima de cualquier solución.

El terremoto del 9N se puede convertir en un tsunami institucional si se sigue con la política del avestruz y este arrastraría también a todos aquellos que asientan su legitimidad institucional en la cohesión de las Españas. Y Europa se encontraría de manera acelerada con un problema de estabilidad muy significativa.

Confío plenamente en que la cordura imperará, se buscarán espacios de Unión y la nueva cultura política federal asiente una presencia de Catalunya en las Instituciones Comunes de la Unión. Trabajar para que impere el sosiego y la cordura exige mucha discreción y constancia. Y sobre todo" no militarizar " la sociedad civil. Y también, como no, reivindicar la POLÍTICA, frente a tanto Abogado del Estado que conoce la transición desde el temario y aplica el reglamento vigente haciendo caso omiso del Espíritu de las Leyes.

Tragedia en Jerusalén

Jorge Dezcallar 24/11/2014

Decía Renan que "el hombre no es un esclavo ni de su raza, ni de su lengua, ni de su religión, ni del curso de los ríos, ni de la dirección seguida por las cadenas montañosas". Se ve que no había estado en Jerusalén, donde la religión se mezcla con el nacionalismo (esas "fantasías peligrosas", como las llamaba Einstein) para hacer el aire completamente irrespirable.

Los monoteísmos están en posesión de la verdad absoluta, son excluyentes e intolerantes y han caído como aves de rapiña sobre unos pocos kilómetros cuadrados en derredor de Jerusalén, una ciudad tres veces santa porque lo es para las tres grandes religiones monoteístas. Aquí estaban el primer y el segundo templo de los judíos y algunos extremistas hablan hoy de construir el tercero. Aquí sufrió Jesús su pasión y muerte y aquí está el Haram al Sharif (explanada de las mezquitas) de los musulmanes donde está Al Aqsa, el tercer lugar más santo del Islam tras La Meca y Medina, y también la mezquita de La Roca, construida para más inri (nunca mejor dicho) sobre una piedra desde la que Al-Buraq, el corcel de Mahoma, brincó para subirle al cielo. En una pedregal como es el desierto de Judea, Mahoma fue a elegir la misma roca sobre la que Abraham iba a sacrificar a su hijo cuando se le presentó Dios como una zarza ardiendo y un ángel detuvo su brazo. Sin saber estas cosas no se puede entender la irracionalidad del actual enfrentamiento entre palestinos e israelíes.

En mi opinión, de la tensión en Jerusalén tienen culpa todos pero ahora tienen más culpa los israelíes, que son quienes están alterando en su favor el viejo statu quo desde que la tomaron por las armas en 1967. Lo hacen cuando la proclaman "capital única e indivisible del Estado de Israel"; cuando expulsan a palestinos del Este ocupado de la ciudad (quedan 300.000); cuando expropian o derruyen sus casas; cuando construyen muros que la aíslan de su entorno palestino; cuando edifican asentamientos en tierras palestinas que la rodean; cuando amenazan con prohibir las oraciones en Al Aqsa o cuando hablan de construir el tercer templo encima de esa mezquita. O de excavar bajo sus cimientos.

Son asuntos que sublevan a los palestinos pero en los que no tienen arte ni parte porque no les dejan intervenir. Hoy la tensión es muy alta y los asesinatos se suceden, el más reciente esta semana con la cruel matanza a cuchilladas de cinco rabinos en una sinagoga por dos terroristas también muertos. Otros ocho judíos resultaron heridos. Algo parecido ocurrió en 2008 (ocho estudiantes asesinados en una escuela talmúdica) y en 1994 cuando un terrorista mató a 29 musulmanes que oraban en la cueva de los patriarcas de Hebrón. Y a Yitzak Rabin le mató otro extremista judío... En Gaza se ha llegado a festejar la reciente masacre. ¿A qué grado de deshumanización estamos llegando?

A mí estos conflictos donde los sentimientos predominan sobre la razón me dan mucho miedo porque son incontrolables y se desbordan con facilidad. Cuando estas cosas suceden se impone la irracionalidad y como ha dicho Moshe Halbertal, de la universidad hebrea de Jerusalén, "cuando se introduce la dimensión religiosa se absolutiza el conflicto, se pueden dividir la tierra y la seguridad pero lo sagrado es indivisible".

Añade que cuando eso ocurre se "globaliza el conflicto, porque se convierte en un conflicto para todos los musulmanes y deja de ser un conflicto entre israelíes y palestinos". Tiene razón y eso es lo que está ocurriendo ahora. Por eso es importante relanzar el proceso de paz entre israelíes y palestinos obviando problemas graves como la división de estos y la radicalización de Hamas. Es la pescadilla que se muerde la cola, ¿qué es antes, el huevo o la gallina? Para algunos la ocupación israelí es la razón de la radicalización palestina, mientras que otros creen que no pueden poner fin a la ocupación mientras no reciban garantías de seguridad. ¿Cómo negociar con quién no te reconoce? Los dos tienen razón pero hay que romper ese nudo gordiano y los palestinos y los israelíes, por sí solos, no son capaces de hacerlo. Necesitan presión, impulso y garantías de parte de la comunidad internacional, esto es, de los EE UU y de Europa. Nosotros somos los principales socios comerciales de Israel y los principales donantes de ayuda a los palestinos, algo que nos daría una palanca considerable si nos decidiéramos a utilizarla... y si tuviéramos una postura común sobre el conflicto, cosa que no tenemos.

Ahora el Congreso ha consensuado (¡es capaz de ello!) una proposición no de ley instando al Gobierno a reconocer el Estado Palestino, como ya ha hecho el Reino Unido y se dispone a hacer Francia. Algunos países europeos ya lo han reconocido y otros no lo quieren hacer. El texto es cauto, no amenaza, no condiciona ni habla de plazos y pretende coordinarse en el marco de la UE y contribuir a la negociación de un arreglo permanente. Los palestinos están contentos y los israelíes están indignados. El momento elegido fue desafortunado por coincidir con el atentado de la sinagoga, pero es una decisión bien intencionada porque la paz solo llegará con el fin de la ocupación, con garantías de seguridad y con dos estados en esa tierra que llaman santa. Es la única forma de acabar con una insania que ya lleva sesenta años.

Recomienzo de la historia

De la caída del muro a la guerra de Irak. Así titulaba en su edición española, Ralf Dahrendorf, su libro donde se recogían sus artículos y discursos desde 1989 a 1995. Un libro recomendable y de plena actualidad, como todos, del ilustre profesor y antiguo comisario.

Lo traigo a colación en un año que termina y donde se están cumpliendo los 25 aniversarios de hechos transcendentales que fueron el fielato para dar carpetazo a la sociedad internacional surgida tras la Segunda Guerra Mundial y nos han situado en los albores de una sociedad Internacional diferente a la que hemos conocido en la historia contemporánea.

Acontecimientos, ya históricos, pero muy presentes por su radiación y por como a los europeos nos esta situando ante nuestra propia historia, ante la realidad de nuestra dimensión geográfica y demográfica, ante la responsabilidad de nuestras decisiones en materia de seguridad, presencia y posición en la sociedad internacional,....y ante una suerte de cuadratura del círculo por la exigencia de ser altamente competitivos equilibrado con una políticas social de inclusión y ciudadanía.

Viendo más allá de Europa, 1989, no fue solo el año en el que se derrumbo el Muro. Fue el año (4 de Junio) de la masacre de Tiannamen y la consolidación de la vía China hacia una "nueva sociedad desarrollada" y potencia mundial, cuyo exponente máximo es el perfil del nuevo Presidente Xi Jinping.

Fue también el año (Noviembre, 6/7) que se celebró la primera cumbre de APEC en Canberra, tras la iniciativa del Primer Ministro australiano, Bob Hawke, lanzado en Enero. 1989, fue prolífico a la hora de poner las semillas de la nueva sociedad internacional del siglo XXI y en contraposición al fin de la historia predicada en los momentos de ebriedad, estaba abriendo nuevamente la puerta de la historia de Europa pero también el de la historia de las diferentes civilizaciones en toda su crudeza.

Y 25 años después estamos inmersos en un mundo complejo, en una sociedad internacional que se balancea entre sucumbir a los problemas o aprovechar las oportunidades, en una globobada (término que cojo prestado del excelente y sugerente académico Pankaj Ghemawat) permanente que oculta los auténticos desafíos culturales y sociales de un mundo abierto, pero con barreras técnicas, en búsqueda de oportunidades vitales.

Y nosotros los europeos tenemos serios problemas de aclimatación a la nueva sociedad Internacional, nos resistimos a la realidad de una Europa "empequeñecida" tanto en términos demográficos como geopolíticos... y somos temerosos de adoptar medidas que conduzcan a más Europa, obviando los riesgos crecientes derivados por la falta de visión y comprensión de los problemas a los que nos enfrentamos.

La reciente cumbre de Pekín y su escenografía generan preocupación más que alivio. La región de Asia y del Pacífico , como bien ha señalado recientemente, el antiguo Primer Ministro australiano, Kevin Rudd, comprende un grupo de economías del siglo XXI en rápido proceso de globalización (de la región sale el 60% de la producción global) pero que arrastran tensiones nacionales del siglo XIX. Como diría R. Kaplan, el gran tablero de juego de la época de Bismarck se ha asentado en el Pacífico.

Esperemos que el tablero no se rompa como lo hizo en Europa y el concierto del Pacífico no se vuelva en estruendo de fuego y sangre en el Mar de la China, el Indico y... Y esperemos que también en Europa sepamos transformar la grave tensión de Ucrania y más allá la de Oriente Medio y Norte de África, en responsabilidad para tener una sólida política exterior y de seguridad común que garantice nuestra estabilidad y seguridad.

La esperanza que desató el 9 de noviembre de 1989, nos situó a los europeos ante nuestra propia historia y frente a nuestras propias responsabilidades. Hace 25 años se rompió un muro de separación, pero también nos situó ante nuestro propio espejo. La profundización del proyecto europeo sobre la base del reconocimiento de una identidad europea compleja y rica, y la demanda de una Unión Europea que acogiera los deseos de vitales para los jóvenes de la Europa del Este.

Entretanto, fuimos actores pasivos y responsables últimos de la brutal crisis de los Balcanes donde los demonios del ser humano tuvieron su máxima expresión y virulencia. Y el nunca más tras Nuremberg, se diluyó hasta límites preocupantes.

La revitalización del proyecto de Unión Europea era, y es, más necesario que nunca por muchas y variadas razones. Y sobre todo para reabsorber la fractura democrática de la Unión. Nos encontramos ante una nueva y emergente sociedad internacional alejada del eurocentrismo, una vecindad que reclama atención porque afecta a nuestro bienestar y seguridad , unos cambios sistémicos en el orden tecnológico,económico y social que afectan a la solidaridad intergeneracional, a un equilibrio económico internacional sostenible y a la democracia... y principalmente ante el desafío de la cohesión social y política de Europa. Este es nuestro desafío estratégico, tanto en términos político institucionales como de integración económica.

El este de Europa venía y viene al encuentro de unas Instituciones Europeas que representan el bienestar, la salvaguarda para reconstruir unas instituciones democráticas, transparentes y generadoras de las condiciones necesarias para que todos se sientan ciudadanos y por tanto puedan desarrollar sus oportunidades vitales.

No es bueno perder de vista, de donde venimos y tampoco cual es el mundo que nos circunda. En estos tiempos, donde la crisis esta encogiendo de manera brutal a la columna vertebral de la cohesión y la paz social, la clase media, la inacción política de las Instituciones Comunes de la Unión sería el alimento para un retroceso de proporciones históricas y la esperanza de los 90 (bien reflejada por el profesor del MIT, Lester Thurow, sobre el papel de Europa como referencia de una nueva sociedad internacional) se desinflaría, afectando de manera grave al bienestar de los propios europeos.

Después de 25 años, las ilusiones de la década de los 90 no pueden quedarse en el baúl de los recuerdos, cuando son más necesarios que nunca. Es bueno recordar los momentos posteriores post 9 de Noviembre de 1989 y la febril actividad de las Instituciones Comunes para dotar de cohesión a una Europa nueva que se abría. La europeización de Alemania y los compromisos adquiridos. Y el tacto con Alemania para facilitar su plena normalización y posición en la Europa Central.

Es cierto que tras la crisis financiera del 2008, estamos inmersos en una profunda crisis. Pero esta, nos ha situado ante el espejo de la renovación del espíritu europeo para avanzar en una salida de la crisis, con más Europa.. Alemania, ha marcado un determinado ritmo como consecuencia de sus demonios internos y la europeización de unas políticas de austeridad en la inversión pública y en la provisión de bienes y servicios que aplicaron con rigor ante el riesgo de desplome de su economía a principios de la década pasada. Sin embargo también están llegando a un punto de inflexión por el impacto negativo en su economía productiva del deterioro de sus inversiones públicas, por los riesgos de una sociedad dual que va camino de convertirse en una losa para su seguridad, por los riesgos de una vecindad que desnuda la carencia de una política exterior y de seguridad común, por los recelos y cierta resurrección de los viejos demonios que suscitan sus intereses nacionales en el resto....y también por un agotamiento de la política marcada por la Agenda 2010. Véase a modo de ejemplo como la semana pasada Ulrich Grillo, Presidente del BDI (Federación industria alemana) señalo la urgente necesidad de un programa de inversiones públicas (6.500M€ por año) al presentar un estudio realizado en colaboración con el Instituto DIW y delante del Vice canciller Sigmar Gabriel (SPD).

Este mes de Noviembre se convertirá también en una referencia histórica, para bien o para mal. El 1, empezó el nuevo "gobierno" de la Unión y guste o no guste, con un Presidente que es el más adecuado para estos momentos críticos. Sabe equilibrar los complejos intereses franco alemanes, tiene experiencia y visión europea, sabe que o Europa avanza o nuestros demonios interiores aflorarán con todas las consecuencias negativas para lo construido durante el mayor tiempo de bienestar y paz en la historia europea... y es consciente que se necesita más Europa para ser parte positiva de la historia del siglo XXI. El horizonte es incierto y las viejas recetas sirven de poco, pero la visión de futuro es necesaria para ir construyendo formas nuevas de gobernanza de la Unión. Ya lo indicó en su día Monnet.

En este sentido la POLÍTICA esta exigiendo paso en unos momentos que es más necesaria nunca. Europa se ha construido desde la política y el ciudadano como su eje. Si no se entiende esto, o no se ha entendido nada de la civilización europea moderna o no se quiere entender para que afloren poderes autoritarios.

Como he dicho reiteradamente la sociedad internacional no solo ha cambiado, está inmersa en profundos cambios, como consecuencia de la evolución tecnológica y la irrupción demográfica de una clase media emergente en Asia principalmente (no olvidemos la Comunidad Iberoamericana y África). Se esta transformando el espacio social, político y económico de Europa. Ante esto, no hay más opción que una Unión Europea más integrada en sus políticas comunes y una reordenación del espacio de su gobernanza democrática.

El nuevo gobierno de la Unión en este año de celebraciones, por las bodas de plata de la caída del muro, tiene que mantener unido una convivencia que ha dado muchos frutos y positivos.

Avanzar en la convivencia de una familia compuesta por 28 Estados no es fácil, pero sobre todo es necesario. Porque los ciudadanos europeos tienen que ver a la Unión la salvaguarda de sus libertades, sus derechos sociales, su bienestar,...y la sociedad europea el espacio donde desarrollar sus oportunidades vitales. Sin embargo el actual escenario de crisis y los ruidos de desafección no son un dato a menospreciar. Al contrario, nos debe obligar a trabajar más en el espíritu de la Unión. Nada perdura si no se cuida. De ahí que el nuevo Presidente Juncker (gustara mucho, poco o nada, como he dicho) es una esperanza para estos tiempos difíciles, porque sabe de la historia europea, sabe de la importancia del eje Franco Alemán, es consciente que nueva Europa nació en 1989... y sabe que el impulso político de las Instituciones Comunes es clave. Y tiene ante si cinco desafíos transcendentales

  • El marco de actuación en materia de Clima y Energía. Y en consecuencia la apuesta por el renacimiento industrial y tecnológico de Europa.
  • La educación y la formación como armas básicas para la competitividad de Europa y la creación de empleo. Y la cohesión social como pieza esencial de la seguridad europea.
  • La inversión pública como motor de la transformación de Europa y la reactivación económica. Sin reactivación e inversión (programa de los 300.000M€) futuro incierto.
  • La profundización en la gobernanza económica y política de la Unión. La perspectiva federal y la vitamina para recuperar la fortaleza democrática son dos caras del mismo objetivo de las Instituciones Comunes de la Unión.
  • El desarrollo de una política exterior y de seguridad común dirigido principalmente a estabilizar las relaciones con Rusia y focalizar como prioridad estratégica la política de vecindad con la geografía política que va desde Oriente Medio a Marruecos. Una Rusia desestabilizada es la antesala de la inseguridad y el realismo político la terapia para crear un espacio político de convivencia entre Europa y Rusia. Europa no se comprende tampoco sin conocer e integrar la importancia del Islam en su historia pasada y reciente.


¿Y España? Para ella el giro del escenario le esta cogiendo sin POLITICA , sin fuerzas,.... y en un contexto donde el riesgo de ser el "cul de sac" de la nueva Europa que hablaba en otro artículo, se puede convertir en una realidad, si seguimos con el ritmo de despropósitos que llevamos y nos centramos en la aplicación exclusiva y excluyente del reglamento como eje de la acción política, si no queremos ver que la demagogia se esta transformando en el fermento de una clase media que ve reducir sus oportunidades vitales a límites impensables hace pocos años, si no queremos abordar el riesgo real de quiebra de la solidaridad intergeneracional, si proseguimos con viejas recetas y obsoletos modelos educativos y de formación para un mundo nuevo, y miramos a otro lado y no nos sacudimos del letargo en el impulso del necesario renacimiento industrial y tecnológico... y sobre todo planea una inexistente visión de las Españas que hace imposible un acuerdo sólido y serio sobre su papel en Europa y sus relaciones con América y el mundo islámico. Mientras el mundo y Europa se mueve, nosotros a lo nuestro. A sentirnos satisfechos de nuestro ombligo, mientras haya comida. Otro día me centrare en nuestro particular 9 de Noviembre y que va más allá de Catalunya.

Rusia y nosotros

Jorge Dezcallar 18/11/2014

Las relaciones con Rusia se han complicado mucho en los últimos meses a pesar de algunos gestos positivos en relación con las ventas de gas a Ucrania, pero que son engañosos porque la primera interesada en vender gas es Rusia, que depende de estas exportaciones para obtener las divisas y la tecnología que necesita para seguir exportando en un contexto que se le complica por el bajo precio del petróleo (80 dólares/barril). Para reducir esta dependencia con Europa, Rusia ha firmado un acuerdo a largo plazo para vender gas a China por valor de 300.000 millones de euros, pero eso exige construir gasoductos y llevará años. Por su parte, también Europa necesitaba el acuerdo para no pasar frío este invierno que ya llama a las puertas. Es lo que se llama una mutua dependencia, de la que las dos partes desean liberarse. Pero a corto plazo eso no es posible y por eso el FMI y Europa han ayudado a Ucrania a pagar sus deudas y a desbloquear momentáneamente el contencioso. Solo momentáneamente porque las últimas noticias sobre entrada de tanques Leopard rusos en Donetsk no pueden ser más desalentadoras.

Porque aunque se haya quitado la espoleta a esta crisis, la tensión sigue muy alta tanto en el este de Ucrania, donde continúa habiendo enfrentamientos esporádicos, como en otros frentes donde la posición rusa y la nuestra están muy distantes. La Rusia de Putin quiere ser tratada por EEUU y Europa como la gran potencia que ya no es y al no conseguirlo se ha lanzado por una peligrosa senda nacionalista que pretende recobrar el esplendor y el estatuto internacional de la vieja URSS. La consecuencia son los conflictos abiertos en Transnistria (Moldova), Abjacia y Osetia (Georgia), Kosovo (donde la postura rusa coincide con la de España y otros cinco miembros de la UE), Nagorno Karabaj (Azerbaiján), Crimea y el este de Ucrania (Donetsk y Lugansk). Putin ha llegado a rescatar un término nacionalista decimonónico para referirse a Novorossía, esto es, aquellos territorios de habla rusa sobre los que pretende un derecho de supervisión o algo más y que es inaceptable porque pone patas para arriba todo el orden territorial heredado de aquella gran carnicería que se llamó la Segunda Guerra Mundial y que, como recordarán, comenzó también por disputas territoriales en los Sudetes. También tenemos otros desacuerdos importantes en asuntos como derechos humanos, ciberterrorismo y control de armamentos.

Hay quien habla de nueva Guerra Fría y se equivoca. Esto no es una guerra fría al menos por tres razones: porque Rusia ya no es una superpotencia por mucho pecho que saque Putin, porque Rusia ha abandonado el comunismo y ya no es un enemigo ideológico y porque, como consecuencia de lo anterior, ya no vivimos en un mundo bipolar sino multipolar. Pero que no haya guerra fría no quiere decir que no haya tensiones y provocaciones como el trágico derribo del vuelo MH-17 de Malaysian Airways por misiles rusos (¿quién disparó un arma tan sofisticada?), o los más recientes avistamientos de submarinos nucleares en el Báltico y los sobrevuelos de aviones militares rusos por los cielos europeos, algunos de los cuales llegaron hasta Portugal. También se han multiplicado los ataques cibernéticos. No son tonterías. Por eso Obama dijo en la ONU que Rusia es una amenaza solo inferior al ébola y al Estado Islámico y el primer ministro Medvedev, habitualmente moderado, contestó con lenguaje poco diplomático que eso era una "estupidez", lo que da idea de cómo está el patio a ambos lados del Atlántico. Las sanciones impuestas por los EEUU y la UE a Rusia (bancarias, armamento, energía) están haciendo mucho daño a la economía e irritan profundamente al Kremlin y este es un ámbito donde los americanos pueden permitirse ser más duros que los europeos pues para ellos Rusia es un problema estratégico y para nosotros es eso y además es un problema de vecindad, algo que nos hace ver las cosas más matizadamente. Por ejemplo en relación con el gas.

Necesitamos entendernos con Rusia y hemos fallado al no lograr integrarla como un socio constructivo en la nueva geopolítica mundial que ha sucedido a la caída del Muro de Berlín y a la desaparición de la URSS. Moscú se siente acosado por Occidente, tiene la impresión de que la OTAN estrecha el cerco en su torno y no se resiste a no ser ya una gran potencia. Esto provoca una paranoia que estimula el nacionalismo y la huída hacia adelante...con réditos electorales para Putin. La tentación para él hoy es acercarse a China pero eso también tiene riesgos (a ello dedicaré un próximo artículo) y por eso lo más sensato (pero no sé si lo más probable) es que no lleve más lejos su provocación en Ucrania. Con ello alejaría la amenaza de otras sanciones que le dificulten aún más el acceso a la financiación y a la tecnología que precisa, evita caer en la órbita de China y puede mantener dentro de casa un lenguaje nacionalista que satisface a una opinión pública frustrada por su pérdida mundial de influencia. Una estrategia, en definitiva, bastante conservadora que por nuestra parte sería inteligente responder dándole garantías de seguridad desde la OTAN, como sería ofrecerle un nuevo marco de relaciones que reconozca su importancia como país y calme su paranoia de seguridad, sin ceder en la cuestión esencial de permitirle rediseñar las fronteras europeas pues eso entraña riesgos inaceptables para todos. Lo que se llama una auténtica línea roja.