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International Strategy, S.L.

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Regate corto más carencia de estrategia: Muerte dulce

Aprender de los errores y conocer el entorno en el que nos desenvolvemos son dos premisas fundamentales para avanzar en cualquiera de los aspectos de la vida y máxime en el mundo económico. Sin embargo algo tan simple se olvida, con más frecuencia de la debida, o bien por el alma negra de la soberbia que sobresale o porque activamos el virus de los intereses personales o grupales que lamina la célula de la cordura y de la solidaridad social e intergeneracional.

Aunque sea reiterado es conveniente reconocer como la crisis  financiera que todavía estamos sufriendo en Europa, han aflorado las vergüenzas y debilidades de la gobernanza económica de la Unión y esta visualizando la necesidad de profundizar en la integración económica y política de la Unión, para afrontar los desafíos de una Europa que necesita poner en valor sus fortalezas y evitar así  su debilitamiento progresivo en una sociedad internacional diferente a la de los Tratados Fundacionales y del Tratado de Maastricht. (Véase entre otros el excelente opusculo del Profesor de Sciences Po de París, Jean François Jamet sobre "L'Europe peut-elle se passer d'un gouvernement économique?" y los cualificados análisis de Bruegel)

Así mismo es necesario ser conscientes del proceso de mutación en el que esta inmersa la sociedad internacional y del consiguiente equilibrio de poder en su seno. Y en consecuencia no podemos confundir los tiempos/procesos de nuestro "ombligo" con los tiempos / procesos históricos que están en marcha.

Tenemos ante nosotros la consolidación de China como potencia económica y militar mundial y su decisión de "dominar" el espacio asiático ( Véase los excelentes análisis de Koichi Hamada y de Yu Yongding, entre otros, en Project Syndicate). También la progresiva consolidación de su estructura tecnológico industrial, impactando en las reglas de juego del mundo industrial europeo, por ejemplo. Vemos como la  posición y actitud de China como potencia, incentiva la evolución tecnológica y política de países, altamente competitivos, como Corea del Sur y Japón y también en el caso de este ultimo la recuperación de su fortaleza de seguridad. No podemos obviar la  posición financiera y situación monetaria de China (véase los excelentes análisis de Ronald Mackinnon y Jeffrey Frankel entre otros) y tampoco su capacidad para articular políticamente el eje financiero de Singapur - Hong-Kong - Beijing.

Debemos de ser conscientes de que su demanda de recursos energéticos le acerca por normas básicas del realismo político en las relaciones internacionales, a Rusia y a espacios de influencia en regiones de interés estratégico para ella, en detrimento de Europa. Contemplar como un dato estratégico el despertar del nacionalismo indio tras la victoria del Partido Bharatiya Janata y el programa de su líder Modi  (véase los  interesantes análisis de Jaswant Singh y el imprescindible ensayo de Shashi Tharoor "Pax Indica: India and The world of the 21st Century") que empuja a romper definitivamente con su posición histórica en el movimiento de los no alineados y la modernización socio económica e industrial de un subcontinente complejo cultural y socialmente pero con una fuerza emergente de clase media. Y un etc largo más de cuestiones que nos obliga a entender la encrucijada de una Europa cuya geografía política y económica ya no está en el centro del mapa mundi y cuya fragmentación agudiza no lo "pequeño es hermoso" sino la insignificancia.

Tomar conciencia de los cambios que se están produciendo y  hacer frente al nuevo escenario de la economía mundo para afrontar el riesgo real de pérdida de competitividad, con el consiguiente impacto en el modelo social europeo, es una tarea que no es ajena a ningún responsable institucional, empresarial o sindical, con un mínimo sentido de responsabilidad (Véase por su interés el Capítulo 6 del Rapport Schuman sur l'Europe, 2014). Y en este sentido el reposicionamiento y reforzamiento político y económico de Europa, insistiendo una vez más, es una cuestión vital para seguir manteniendo el modelo social europeo.

En este escenario la crisis financiera ha tenido especial virulencia en España y a pesar del dolor generado por las medidas adoptadas, la excelente gestión de su Ministro de Economía, Luis de Guindos, ha evitado males mayores como los vividos en Grecia, Portugal e Irlanda, y ha situado a la economía española en una senda donde se ve un punto de luz. Sin embargo la tarea que hay por delante es ingente por el volumen de deuda que arrastramos, la necesidad de cambiar el modelo productivo hacia un horizonte industrial competitivo, la consiguiente prioridad a las políticas educativas y de formación, la racionalización de nuestro sistema institucional y administrativo... Lo que nos tiene que llevar al terreno de tomar conciencia de nuestras debilidades y alejarnos del guión que aflora permanentemente y que comulga con el título de una película excelente de Milos Forman "Vicios privados, públicas Virtudes".

La aproximación a los problemas que tenemos exige rigor y comprender que las soluciones a nuestros desafíos no pasan por recuperar un pasado, aliñado de riqueza virtual, que ya no existe. Debemos de entender muy bien que el futuro se construye ahora y por cada uno de nosotros. Y que el Estado prestacional no es un cheque en blanco al margen de la competitividad productiva.

De ahí que sea letal no entender que los fondos  son soberanos de invertir en cualquier país que le de confianza y que el mercado ya no se circunscribe a Europa y EEUU. Que los fondos no son un ente abstracto, son también los ahorros de cada uno de nosotros que exigimos  que nuestros fondos de pensiones funcionen en base a inversiones y rentabilidades de mercado.

Traigo a colación esta reflexión por el debate que se ha generado en el País Vasco con motivo de la necesaria adaptación de Kutxabank a las obligaciones determinadas por la Ley 26/2013 del 27 de Diciembre de Cajas de Ahorros y Fundaciones Bancarias y que tiene que ver con el título de la película de Milos Forman.

La ley en su exposición de motivos es muy transparente sobre las razones y objetivos de la Ley y no hace más que seguir un guión dirigido por las Autoridades comunitarias y alineado con los mínimos que exige el mercado para tener confianza en las entidades financieras. Obviar esta cuestión, desviando el foco de la solvencia y la viabilidad, hacia otros insustanciales para el próximo futuro de Kutxabank, es no entender el entorno y reafirmarse en los errores. Y porque no decirlo, regodearse en el regate corto para no afrontar el auténtico desafío. Adecuar nuestro tejido industrial y tecnológico a la nueva economía mundo. Y en consecuencia también la estructura financiera que lo viabiliza, porque es la única manera de que no muramos como la rana en el cazo caliente de la confortabilidad.

La solvencia de Kutxabank es una cuestión de primer orden y su víabilidad una cuestión vital no solo para que el País Vasco disponga de una entidad financiera util para ser un instrumento operativo real en el mercado financiero regulado por sí o a través de alianzas. Porque sólo desde la solidez y capacidad de generar confianza se puede servir a los intereses generales de una sociedad que quiere seguir siendo competitiva en el mercado europeo e internacional.

Las confusiones interesadas o la ignorancia consentida no son admisibles en el delicado escenario actual. Y tampoco lo es el regate corto sea cual sea el objetivo.

Para tener una entidad financiera solvente en cualquier contexto hay una serie de cuestiones críticas que hay que tener claras, tal y como señala mi estimado compañero Fernando Ramírez.

  1. La solvencia es una condición necesaria pero no suficiente.
  2. Es un cociente entre recursos propios y activos. Por tanto la solvencia se puede alcanzar aumentando los recursos o reduciendo los activos.
  3. No es lo mismo aumentar la solvencia creciendo que perdiendo tamaño.
  4. Se puede ser solvente incluso muy solvente y poco viable
  5. Para dar servicio al País lo más importante es ser viable. No el más solvente.
  6. Para ser viable es necesario tener en consideración al menos tres elementos
  •      6.1.- Crecimiento y rentabilidad.Como tengo que crecer y con que márgenes
  •      6.2.- Control y Gestión del riesgo. Que riesgos puedo asumir y como los tengo que valorar y cobrar.
  •      6.3.- Estructura. Es adecuada o excesiva para el negocio que desarrollo.
  •      6.4.- Cualesquiera de los tres elementos anteriores  mal gestionados pueden hacer inviable la entidad financiera o irrelevante para dar servicios al País que le ha visto nacer y crecer.


El BCE, en Noviembre del 2013, ha iniciado el proceso de los stress test de la banca europea (128 entidades financieras) y entre ellas Kutxabank. Es la antesala de un proceso de recomposición del mapa financiero europeo para adaptarlo a los desafíos del mercado financiero global, con una marcada tendencia al liderazgo regulatorio anglosajón y a la presencia de conglomerados financieros asiáticos donde el Estado y el mercado se solapan y confunden.

En este contexto la realidad del mapa financiero español y europeo verán  movimientos que ni nos imaginamos ahora o meramente lo intuimos.

Kutxabank no es una entidad que vive fuera y al margen del mercado, como tampoco lo hace por ejemplo la Hamburger Sparkasse. Cuando para fundamentar la crítica a la adaptación de Kutxabank a la Ley 26/2013 del 27 de Diciembre dan como referencia el modelo alemán. ¿Se refieren al tipo de entidades financieras como la Hamburger Sparkasse? ¿O a HSH Nordbank? O a aquellas que ejercen de bancos públicos, con el aval de todos los contribuyentes, para subvencionar a las PYMES de su territorio y subvertir la política comunitaria en materia de ayudas de estado?... El sentido de responsabilidad exige rigor y no desviar el foco de los auténticos desafíos a superar. De lo contrario la obligada solidaridad intergeneracional salta añicos, si agotamos el impulso económico que dieron nuestros mayores y  somos incapaces de empezar a construir el futuro con estrategia, conocimiento y esfuerzo.

El futuro empieza exigiéndonos máxima solvencia profesional, estrategia y objetivos. Y mirar al pasado solo para aprender de los errores y no para quedarnos como estatuas de sal.

La decisión es suya

Jorge Dezcallar 20/05/2014

La verdad es que no nos hemos tomado nunca en serio las elecciones al Parlamento europeo (PE) y hay buenas razones para eso: la primera es que el PE no tenía poderes reales. Al no tenerlos, daba igual lo que dijera porque sus decisiones no tenían resultados prácticos y en consecuencia nadie le tomaba en serio. Soy testigo. Otra consecuencia es que como eso también los sabían los parlamentarios, aprovechaban para disparar con pólvora del rey, como vulgarmente se dice, y hacer todo tipo de propuestas que de otra forma, esto es, si tuvieran posibilidad de ser aplicadas, se guardarían mucho de hacer. La segunda razón es que las elecciones al PE se veían en clave nacional: se discutían en ellas asuntos nacionales y no europeos, lo que desconcertaba al elector, y eran consideradas como un barómetro se lo que podría ocurrir en las siguientes legislativas. En tercer lugar los candidatos a convertirse en miembros del PE, los europarlamentarios, solían ser políticos nacionales a los que se quería premiar con una sinecura, o que resultaban incómodos y se quería alejarlos para que no molestaran más de lo estrictamente necesario, o viejos dinosaurios de la política, gentes respetables con las que no se sabía qué hacer, no tenían ya cabida en la política nacional y tampoco se quería dejar abandonados en la calle.

Así eran las cosas y no es de extrañar que esas elecciones nos dejaran fríos. Por eso el índice de participación ha ido bajando a partir del entusiasmo inicial, cuando entramos en la Unión Europea y todavía pensábamos que España era el problema y Europa la solución.

Pero todo eso ha cambiado hoy en día: después de la aprobación del Tratado de Lisboa en 2009, el PE tiene poderes de verdad y el Consejo y la Comisión tendrán que buscar su acuerdo en temas clave como la aprobación del presupuesto o los acuerdos comerciales, mientras que la codecisión se impone en cuestiones importantes como la política agrícola y muchas otras. Al tener poder real y sus decisiones arrastrar consecuencias importantes, el PE se ha moderado y no tiende a hacer brindis al sol como antes. Además, ahora sabemos a quién elegimos porque cinco de las trece las familias políticas europeas presentan candidatos: Juncker por el centro-derecha; Schulz por el centro-izquierda; Verfofstadt por los liberales; Bové y Keller por los verdes; y Tsipras por las izquierdas. Son candidatos con programas distintos y el que gane (Juncker y Schulz son los mejor colocados en principio) tiene posibilidades de suceder al portugués Durao-Barroso como presidente de la Comisión Europea, que es un puesto con mucho poder dentro de la UE.

Pero esto que parece tan sencillo luego no lo es tanto porque lo que dice el Tratado es que los estados miembros, esto es, el Consejo, nombrará al próximo presiente de la Comisión teniendo en cuenta los resultados de las elecciones y aquí nos podemos encontrar con varios escenarios diferentes porque el ganador tanto puede ser el que haya tenido más votos populares como el que obtenga luego más apoyos como consecuencia de acuerdos o alianzas dentro del propio PE. Para complicar aún más las cosas, el Consejo puede querer hacer un paquete y decidir conjuntamente quiénes van a dirigir el Parlamento, el Consejo, la diplomacia europea y quizás también el eurogrupo, en búsqueda de equilibrios políticos entre las diferentes familias. Es una negociación que puede llevar semanas y donde pueden producirse situaciones como que el Parlamento prefiera a Schulz para dirigir la Comisión pero que los líderes europeos se inclinen por Juncker, pongo por caso, y coloquen a Schultz en otro puesto. En ese supuesto, el PE tendría capacidad para bloquear el nombramiento. Es en definitiva el sistema de checks and balances que debe tener toda democracia que se precie.

Nuestra decisión, nuestro voto, es importante porque puede determinar por vez primera la orientación política de la Comisión Europea, si su política va a estar inspirada por criterios más progresistas o más conservadores cuando hay sobre la mesa asuntos muy importantes que van a determinar el futuro del proyecto europeo. Cómo proceder o no con la integración fiscal y económica; cómo impulsar y a qué ritmo la unión bancaria; si favorecer políticas comunes para temas tan candentes como la energía, la inmigración o la defensa; si priorizar el control de la inflación sobre el relanzamiento del consumo; cómo gestionar la Europa a dos velocidades que esta crisis ha producido; cómo recuperar, en suma, el atractivo del proyecto europeo para los ciudadanos golpeados por el deterioro de la situación económica, especialmente en los países del sur... son solo algunos ejemplos. Otro, importante también, es cómo gestionar la crisis en Ucrania que con nuestra imprudencia hemos contribuido a crear y ahora no parecemos saber gestionar.

Y no hay que asustarse si entran en el PE grupos euroescépticos como el UKIP británico o el de Le Pen en Francia, grupos extremistas o antisistema. Sus ideas nos gustarán más o menos pero en la medida en que no inciten a la violencia o al odio racial son todas respetables, y si nos afirmamos demócratas debemos defender que tengan un cauce para expresarse y para influir en la propia política europea que rechazan porque Europa es de todos. Gestionar pacíficamente y siempre dentro de la ley los desacuerdos es precisamente la grandeza de la democracia.

Oscurantismo

Jorge Dezcallar 12/05/2014

No sé ustedes, pero yo estoy impresionado con lo de las niñas de Nigeria. Las religiones y el progreso entran con frecuencia en rumbo de colisión. No es siempre así pero sucede con recurrencia preocupante. El pasado 14 de abril un grupo islamista radical, Boko Haram, ha secuestrado en Nigeria a 223 niñas por el "pecado" de asistir a la escuela. Al parecer raptaron a algunas más que lograron escapar y contar lo ocurrido. Las niñas estaban en la única escuela que quedaba abierta en Chibok, en el noreste pobre y musulmán de Nigeria, después de que amenazas y atentados hubieran forzado el cierre de los demás colegios de la región. Contaba con unos guardias de seguridad que fueron rápidamente reducidos por los asaltantes y su jefe, un tal Aboubakar Shekau (que el gobierno nigeriano daba por muerto desde hace un año), amenaza con vender a las niñas que no quiera conservar para sí y su grupo. Según algunas noticias, la venta ya habría comenzado a unos diez euros por niña. Esto es una tragedia y me impresionó que cuando ocurrió el telediario la despachara en muy pocos segundos mientras dedicaba minutos a las desventuras de Ronaldo o de Messi. Los dramas de África no parecen tocar nuestra conciencia de igual manera que otros y eso es inhumano y revela una actitud racista.
 
No es la primera vez que fanáticos atacan a niñas que estudian alegando motivos religiosos. El caso de Malala, la pequeña pakistana de quince años, que fue tiroteada y herida muy gravemente por talibanes por ir al colegio es el caso más conocido. Su imagen ha dado la vuelta al mundo y hoy es una eficaz embajadora del derecho de la mujer a la educación, quizás el factor de desarrollo más importante en sociedades atrasadas. Si ninguna sociedad puede permitirse marginar al 50% de su población, el impacto de la educación femenina sobre nutrición, salud, higiene y valores es impagable.

Boko Haram es un engendro. Su propio nombre quiere decir literalmente "la educación occidental es mala", la considera contraria a su interpretación del Islam y considera que es aún peor cuando se imparte a niñas para las que no ve otro futuro que el matrimonio y la maternidad. Es un grupo muy violento, vinculado a Al Qaeda y a Al Shabbah, que pretende liberar un territorio en el norte de Nigeria para crear un emirato islámico regido por una interpretación muy reaccionaria de la Shariah. Sus ataques son muy sanguinarios y sus víctimas se cuentan ya por millares. El gobierno nigeriano reconoce su impotencia para luchar contra esta banda de fanáticos y pide ayuda a la comunidad internacional. Se la deberíamos dar cuanto antes para acabar con estos monstruos antes de que crezcan más y se extiendan a países vecinos.

No solo la educación es objeto de ataques de los fanáticos: recuerden la destrucción de las gigantescas imágenes de Buda en Bamiyán, en Afganistán, voladas en pedazos por la furia iconoclasta de musulmanes intransigentes. Nos choca más porque ocurrió en los albores del siglo XXI pero también en Europa hubo una furia destructora de imágenes en el siglo XVI que dejó desnudos los templos luteranos en contraste con la desbordante imaginería del barroco de la Contrarreforma. Otro periodo iconoclasta tuvo lugar en el imperio bizantino. Nada hay nuevo bajo el sol pero es duro constatar que no progresamos en tolerancia.

Estos días en Libia han sido raptados dos diplomáticos (un tunecino y el embajador de Jordania) y los captores son miembros de Ansar al-Shariah, otro grupo radical vinculado a Al Qaeda. Libia es un país que va camino de ser un estado fallido en mitad del Mediterráneo. No es ninguna broma. La semana pasada 9 soldados murieron en enfrentamientos con este grupo en Tripoli y un suicida estrelló su coche contra un puente en Bengazi. Los arsenales de Gaddafi han caído en manos de contrabandistas que los revenden a precio de saldo y también la explotación y exportación de petróleo, del que todo depende en Libia, es con frecuencia objeto de ataques armados. Si Boko Haram se opone a la educación, Ansar al-Sharia se opone a la democracia y esta misma semana ha hecho público un comunicado donde textualmente afirma que la democracia es "kufr" o propia de gentes descreídas e impías y en consecuencia es contraria a las enseñanzas del Islam. Prefieren una teocracia medieval.

Ya sé que en todas partes cuecen habas y que en otros tiempos la Iglesia católica quemó a Giordano Bruno en el Campo dei Fiori romano por negar que la tierra era era el centro del universo, o que Calvino condenó también a la hoguera en Ginebra a nuestro Miguel Servet, que hubiera ganado el premio Nobel de Medicina si hubiera existido en el siglo XVI. Era miedo a que la ciencia pusiera en la picota sus enseñanzas. Por eso creo que estos fanáticos que en 2014 se oponen a que las mujeres estudien, luchan contra la democracia o destruyen obras de arte lo hacen porque tienen miedo al progreso, porque saben que el conocimiento y la cultura son incompatibles con el oscurantismo que las creencias en las que han sido (mal)educados necesitan para sobrevivir. Es puro miedo y es además un error porque ciencia y religión no tienen que competir ya que están en planos diferentes, el de la razón la primera y de la fe la segunda.

Buenas noticias en las previsiones económicas del Gobierno para el 2014 – 2017

El Gobierno acaba de presentar hace unos días la “Actualización del Programa de Estabilidad 2014-2017” (PDF) y los resultados que prevé son bastante alentadores, aunque aún hay algunos puntos que no están demasiado claros.  Pero como resultado déjenme adelantarles que creo que marca el camino adecuado.

Empecemos por lo que a mi juicio son las grandes conclusiones:

1.- En este año el PIB entra en una senda de crecimiento (+1,2%) y a partir de 2015, el crecimiento es mayor que el previsto para el conjunto de la UE.



2.- Cambia sustancialmente la contribución de los sectores económicos al crecimiento esperado:

Al contrario que estos últimos años, la Demanda Nacional va a  suponer una mayor contribución al crecimiento que la actividad exterior.

Dentro de la Demanda Nacional, el consumo privado crece recurrentemente mientras que el consumo público decrece también de forma recurrente, contribuyendo a mejorar las cifras de déficit público

Después de una fuerte contracción en estos últimos años se prevén tasas positivas de crecimiento en la  inversión (Formación Bruta de Capital fijo)  moderadas al principio, +0,5% en 2014, pero crecientes hasta alcanzar el +6,7% en 2017.

A partir de 2015 se prevé volver a la senda de crecimiento en la construcción, lo cual debería ser especialmente beneficioso para la reducción del desempleo.

3.- Con estas tasas de crecimiento y la evolución prevista de ingresos públicos (+1,2% del PIB) y gasto público (-4,3% del PIB) a lo largo del período, se prevé una reducción del déficit del -6,6% actual al -1,1% del PIB en 2017.  En 2016, con un déficit estimado del -2,8 estariamos ya dentro de los acuerdos de Mastritch, con lo que quedaría corregido uno de los desequilibrios importantes de nuestra economía. Es decir el Gobierno prevé poder acompañar unas tasas de crecimiento relativamente importantes con la continuación del proceso de consolidación fiscal hasta llegar prácticamente a una situación de equilibrio presupuestario.

En mi opinión se debe llegar a este equilibrio al menos, sino al superávit, dado el elevado nivel de deuda pública que aun tendremos en ese momento, como veremos a continuación.

4.- A pesar del importante crecimiento del PIB, dado que el defit no estará bajo control hasta 2017, la deuda pública no empezará tampoco a disminuir hasta esa fecha.

A finales de este año alcanzaremos ya cifras próximas al 100% del PIB, lo cual significa una gran carga financiera y un riesgo de refinanciación para el futuro que quedará pendiente de corregir pero que no quedará mas remedio que hacerlo en los próximos años, lo cual significará continuar algunos años más con el proceso de restricción presupuestaria.

Por último, para que se puedan cumplir estas previsiones, que como he dejado dicho al principio me parecen muy alentadoras es necesario que se den al  menos tres circunstancias, seguro que entre otras muchas, pero al menos estas tres, que en mi opinión no están aseguradas.

  • a.- Que se recupere un flujo real de crédito a la economía que financie estas elevadas tasas de inversión para el crecimiento.
  • b.- Que se mantengan los tipos de interés lo suficientemente bajos, a pesar de la recuperación como para soportar los elevados costes financieros que soporta nuestra economía tanto pública como privada.
  • c.- Que la construcción se recupere a las tasas previstas, ya desde el próximo año, como para absorber el desempleo que estructuralmente es difícil que pueda ser absorbido por otros sectores.

No olvidemos que al final el objetivo prioritario es crear empleo estable, y mientras el proceso educativo no cambie el nivel de formación de nuestra población, y no se amplie nuestro tejido industrial y tecnológico, la construcción sigue siendo imprescindible. Por eso, a pesar de todos los esfuerzos que supone la realización de este plan, en 2017 aun tendremos casi un 20% de paro. Probablemente en ese momento esta cifra aún sea más del doble que la media de la Eurozona´.

La nueva Argelia

Jorge Dezcallar 07/05/2014


Se dice que todos los países tienen un ejército menos Argelia, donde un ejército tiene un país. Las recientes elecciones demuestran que esta afirmación sigue siendo verdad hoy. Un anciano de 77 años mal llevados acaba de ser reelegido como presidente para siete años más y ya lleva quince. Su estado de salud es tan débil, tras sufrir un ictus el año pasado, que no pudo participar en la campaña electoral, no dio ningún mítin, no pronunció ningún discurso, no anunció ningún programa y le tuvieron que llevar a votar en silla de ruedas. La noticia fue que los argelinos pudieron ver ese día que tenía aire despierto y que podía mover ambas manos, todo un poco patético. Pero todo eso no importó porque Bouteflika es el hombre del establishment, asegura una cierta estabilidad y fue por eso elegido con el 81% de los votos, a enorme distancia de su principal opositor, Ali Benflis, que se tuvo que conformar con un modesto 12%.

Hay razones que explican una victoria tan abultada. Los militares han dominado el país desde su cruenta guerra de liberación nacional frente a una Francia que lo había convertido en provincia del Hexágono y no lo abandonó hasta que no tuvo más remedio y De Gaulle dijo aquello de "Je vous ai compris!". Ya era hora porque para entonces los muertos eran muchos y los militares se habían impuesto sobre el Frente de Liberación Nacional y se habían apoderado de la independencia. Ahora respaldan a Bouteflika y aseguran así una cierta estabilidad en un país que ha sufrido una terrible guerra civil de diez años, un conflicto que costó unos 200.000 muertos cuando los militares dieron un golpe de Estado para impedir un gobierno del Frente Islámico de Salvación, que pretendió llegar al poder por las urnas antes de tiempo. Fue una experiencia que terminó de forma muy parecida a la de Morsi, en Egipto, 23 años más tarde. Por eso en Argelia no ha prendido la llamada Primavera Árabe, que tan inciertos y diferentes resultados está produciendo en otros países. Salvando las distancias, que son muchas, a los argelinos les pasa hoy como a los españoles cuando murió Franco, que teníamos demasiado vivo el recuerdo de la guerra, no queríamos repetirla de ninguna manera y pactamos nuestras diferencias. El resultado fue la Transición en lugar de la ruptura y valió la pena. Los argelinos también esperan poder hacer su transición algún día, pero mientras llega están curados de espantos y prefieren hacer los experimentos con gaseosa. La última razón que explica el 81% de los sufragios obtenidos por Bouteflika es la corrupción que facilita la compra de votos, el caciquismo y los chanchullos electorales.

Argelia es un país que nos importa mucho. Argelia es la ciudad extranjera más cercana a Palma. Siempre que he ido me ha impresionado que el cielo, el mar y el aire son iguales que en mi tierra. Huelen igual y sus tonalidades son semejantes. Su estabilidad nos importa mucho porque somos su primer o segundo socio comercial (unas veces es Francia y otras España), ya que le compramos 10.000 millones de euros de hidrocarburos y le vendemos 5.000 millones de otros productos. Nuestras principales empresas están allí establecidas y dos gasoductos nos traen el 50% del gas que consumimos. Gracias a Argelia y a nuestra capacidad de regasificar gas licuado, a nosotros no nos afecta la amenaza rusa de cortar sus exportaciones a Ucrania y de paso al resto de Europa.

Pero Argelia sufre de eso que se ha dado en llamar la maldición del petróleo pues a pesar de que es el decimoquinto productor mundial y el segundo de África, el dinero fácil que ha traído no les ha ayudado a crear una economía competitiva. Todo depende del oro negro que proporciona el 50% del PIB y 98% de los ingresos por exportaciones y, a cambio, Argelia tiene que importar el 70% de todo lo que consume. No tiene ni una agricultura eficiente ni una industria competitiva y aún así, con 5.600 dólares de renta per cápita, los argelinos disfrutan de una envidiable situación si se comparan con sus vecinos africanos. Pero el país está estancado en un inmovilismo que parece no mirar al futuro: las reformas políticas prometidas por el propio Bouteflika no se han llevado a cabo, el paro es elevado y los jóvenes (el 50% de la población tiene menos de 25 años) están desanimados, mientras los bereberes de la Kabilia siguen sin ver satisfechas sus demandas de autonomía y de reconocimiento de la lengua amazight. Es mucho lo que hay que hacer y el viejo líder no parece tener las fuerzas necesarias para hacerlo. El cambio es impostergable.

Argelia es un país importante para España y para Europa y su cooperación es decisiva para evitar que el Sahel se convierta en un nido de indeseables y para prevenir el terrorismo y la inmigración descontrolada. Por eso nos interesa que el país se desarrolle, se modernice y su democracia se perfeccione y se asiente. También nos interesa que normalice sus relaciones con Marruecos, reabra sus fronteras con este país y contribuya así a la creación de un Magreb unido que pueda convertirse en un interlocutor válido de la Unión Europea en la ribera sur del Mediterráneo. Aunque para eso habría que encontrar antes una solución al contencioso sobre el Sahara Occidental que desgraciadamente aún no se vislumbra en el horizonte. Ni a Marruecos ni a Argelia parece interesarles.

Alstom, Quo Vadis Europa?

Con toda solemnidad el Presidente Hollande declaro el 14 de Enero el objetivo estratégico de la transición energética, el alineamiento franco alemán en este objetivo de dimensión europea y en consecuencia el renacimiento tecnológico industrial apoyándose en el símil de la creación del Airbus energético europeo. A continuación la cumbre franco alemana del 16 de Febrero reafirmó estos objetivos de soberanía energética y tecnológico industrial de Europa.

Entre tanto, en el plano industrial, el PDG de Alstom, Patrick Kron, parece que estaba inmerso en conversaciones para vender su división de energía a General Electric (GE), sin conocimiento del Estado. Un hecho sorprendente en la cultura de los conglomerados industriales de Francia y que denota, o una gran osadía del Sr. Kron, equivalente al que tuvo Jean Marie Messier en su día, o refleja un escaso respeto al Gobierno de Hollande y a los objetivos enunciados en la cumbre franco alemana.

Lo que si ha aflorado nuevamente esta operación son las diferencias cualitativas entre EEUU y Europa a la hora de abordar su posición en una sociedad internacional diferente a la del siglo pasado.

Washington ha dado estos últimos años un giro estratégico de primer orden, al valorar que la pérdida de competitividad industrial y tecnológica, frente al mundo asiático, tiene consecuencias letales para la sociedad occidental, y en consecuencia esta impulsando un proceso de reindustrialización con sólidas bases tecnológicas y seguir liderando los sectores claves de la vida urbana del mundo: La energía y el conjunto de las infraestructuras en red.

GE es un buen ejemplo de este giro estratégico. Su política de compras a lo largo de estos años en Europa ha estado marcado por su objetivo de reequipamiento tecnológico en el sector del transporte ferroviario y la energía.

Europa, con su deficiente política para integrar proyectos industriales de dimensión europea, no esta dando respuesta a los desafíos del mercado global, de la competencia asiática y la competencia norteamericana. Y esta siendo incapaz desarrollar operativamente el renacimiento industrial y tecnológico de Europa.

En este escenario, uno de los actores relevantes es GE, y el caso Alstom que estamos presenciando en estas fechas, una fotografía certera de estrategias y decisiones políticas claramente contrapuestas. EEUU, visión estratégica sobre su posición y papel en el mundo contemporáneo, decisión política para liderar, sobre la base de esa visión, las fortalezas privadas del conjunto occidental, y voluntad de recuperar/consolidar el liderazgo industrial en las tecnologías urbanas. Europa, carencias en su visión estratégica e incapacidad de liderar políticamente, transformando las posiciones/visiones nacionales, en un proyecto tecnológico industrial de dimensión europea y vocación mundial. Antes morir de inanición que colaborar con el vecino.

En este contexto es pertinente contemplar la fotografía de la evolución reciente de GE y Alstom. Esta, vende el 2006 su división especializada en sistemas de conversión de energía (Converteam) y tras diversos procesos, incluida la entrada en el capital del equipo de gestión (2008), en Marzo del 2011 es comprada por la división de Energía de GE. Converteam no solo tiene un valor tecnológico de interés para los desarrollos energéticos del comprador, tanto en generación convencional y no convencional así como en el transporte y distribución, sino que refleja el deterioro estrategico de Alstom en el mercado energético, al pasar de líder global en equipos de servicios para la generación de energía, a una compañía, que en palabras de su PDG, Kron, ha perdido la masa crítica necesaria para competir en el mercado global. Mientras Alstom se descapitalizaba tecnológicamente por la falta de visión y ambición europea, GE se capitaliza tecnológica e industrialmente en Francia para ser un actor de referencia en el mercado energético.

Esta fotografía nos muestra: La pérdida de visión estratégica de Europa y de las compañías líderes europeas, la deficiente integración en sus gobiernos corporativos de las perspectivas de la evolución del negocio energético en el mundo y las dificultades en adecuar su política energética a los objetivos de renacimiento industrial y tecnológico que demanda la sociedad europea. Ante este vacío es lógico que GE apueste por la división energética de Alstom y si además lo sustenta en una cultura de puesta en valor del capital humano europeo y manejo inteligente de sus objetivos estratégicos, en el marco de una consolidación de liderazgo Atlántico, miel para todos.

En el caso concreto de GE en Francia, la presidente es Clara Gaymard, antigua Directora de la Agencia Francesa de inversiones internacionales (AFII), esposa del antiguo Ministro de Chirac, Hervé Gaymard. Su mensaje al Ministro Montebourg: "Nosotros no haremos nada sin contar con vosotros", la firme promesa realizada por el Presidente de GE de trasladar a Francia la sede social de 4 áreas significativas de GE energía,... Son un botón de muestra de que la oferta de GE es estratégica y siendo claros, algo más que la mera compra de la división de Energía de Alstom está en juego.

Entretanto la declaración franco alemana sobre la transición energética, centrada en el renacimiento industrial tecnológico de Europa y la idea del Airbus energético, tiene ante si, una vez más, la dificultad europea en transformar las declaraciones en estrategias y políticas concretas. La carrera iniciada por Siemens, tras el asunto Alstom, para consolidar un grupo europeo de dimensión mundial en el área de energía y transporte, apostando por una integración entre ambas compañías, tiene más, un componente de reacción, que de sólida estrategia. Y si tuviera éxito sería una decisión política que tendrá que dar soporte y cimiento a la materialización de una estrategia, en objetivos y plazos, de los acuerdos de la cumbre franco alemana.

Europa, una vez más, esta ante su propio desafío y el asunto GE esta aflorando nuestra incapacidad para adaptarnos al nuevo mundo del presente siglo. Y éste está exigiendo, músculo y capacidad de penetración en mercados. Desde la fragmentación es difícil alcanzar músculo y más difícil tener presencia y posición en mercados tractores relevantes.

En este contexto EEUU, y más concretamente sus empresas, saben muy bien como esta evolucionando la sociedad internacional y las exigencia de un mercado global y complejo como el del presente siglo. Y la apuesta en la cooperación atlántica está en su radar y actúan en consecuencia. Y GE en concreto, esta actuando consecuentemente con sus intereses y su objetivo de consolidación como referencia mundial en el sector energético y jugador occidental líder que compite con los jugadores asiáticos.

La compra de la división de Energía de Alstom ha aflorado la gran cuestión y esta solo se resuelve, no demonizando al inversor industrial GE, sino aprobando las asignaturas pendientes que tenemos los europeos. Quo Vadis, Europa?

Ucrania: La hipoteca energética y el conflicto de los espacios de influencia

Desde el Memorándum de Budapest de 1994, Ucrania, es un espacio geopolítico sensible, que tiene garantizada su independencia por EEUU, pero permanentemente tensionada por Rusia, mediante las crisis sucesivas del Gas, el 2006 y el 2009, y que suponen un toque de atención permanente sobre la consideración de Ucrania como espacio de influencia rusa.

Es pertinente recordar la crisis de Georgia (Osetia) en agosto del 2008, para valorar hasta qué punto está dispuesta Rusia a movilizar sus fuerzas oficiales o para oficiales para la defensa de sus "intereses nacionales" y sus límites, que no son otros, que la decisión firme de EEUU y Europa en la defensa de estos nuevos países.

La evolución de los últimos acontecimientos en Ucrania, está poniendo, sobre la mesa, las debilidades de Europa, la incoherencia entre sus intereses vitales y una política exterior y de seguridad común demasiado débil, y la decisión de EEUU en una salida razonable al conflicto, que no menoscabe sus obligaciones internacionales de defensa de la soberanía de Ucrania.

La tensión entre Ucrania y Rusia, ha aflorado nuevamente, una política europea inmadura en su política exterior y defensa común. Y nos sitúa ante una fotografía desagradable sobre las carencias europeas en la defensa de sus intereses y de sus socios.

Este escenario provoca, la imágen de una Unión Europea (UE) que no garantiza suficientemente la seguridad que buscan algunos de sus miembros, como Polonia y Países Bálticos. Y en contraposición, una imagen de los EEUU, que sí les ofrece seguridad. No podemos olvidar que la vecindad histórica con Rusia de estos países han provocado en su ADN nacional un temor e inseguridad hacia el eje histórico ruso materializado por San Petersburgo/Moscú.

La debilidad política y militar de la UE para defender sus intereses vitales, garantizar la seguridad a sus aliados en su política de vecindad y asumir sus responsabilidades como potencia en la vertiente occidental de Eurasia, son un déficit estructural de una Europa que necesita ser un actor relevante en una sociedad internacional que se está reconfigurando y en consecuencia necesita abordar cuestiones de fondo también en la gobernanza de su seguridad y defensa común.

Ucrania está aflorando un tablero regional e internacional que lleva tiempo moviéndose y el papel de la UE no debe ser la incógnita o la incertidumbre, fruto de intereses contradictorios, estratégica ante ese tablero. Tiene que definir una política de defensa y una política exterior que centre y defienda sus intereses generales. El horizonte es delicado y la fragmentación de su gobernanza exterior, desde todos los puntos de vista, nos lleva a la debilidad en las relaciones bilaterales entre la UE y la geografía que la circunda desde Argelia hasta Ucrania/Moldavia, pasando por Turquía.

Esta debilidad no garantiza el espacio de influencia económica y política de la UE en la geoeconomía y la geopolítica que la circunda. Y algo mucho peor, debilita el partenariado Atlántico, como eje vertebrador que amortigüe el progresivo alineamiento entre Rusia y China en el nuevo concierto internacional que está emergiendo.

Los sucesos de Ucrania deben de refrescar la memoria de las elites europeas y de las instituciones de la Unión. Europa representa el espacio de derechos, libertades y oportunidades vitales para la ciudadanía de Ucrania y del resto de los países del este de Europa. Y también ha puesto, nuevamente, en el tablero, los desafíos y las prioridades de la agenda europea para los próximos años, no solo en términos energéticos por la dependencia del gas ruso, sino en aspectos centrales de la política de integración económica y política de la Unión.

Ahora solo quiero poner el acento en el delicado escenario que se ha abierto y la oportunidad de España para poner en valor su posición estratégica en la cuenca energética del Norte de África y exigir, en orden a la seguridad e integración del mercado energético europeo, la materialización de la conexión/permeabilización energética terrestre con Francia.

La Rusia de Putin, se visualiza perfectamente en el título, de un artículo publicado por Alain Joxe en Geopolitique (Marzo 2008), "Russie et la Géopolitique des Memoires"; y tiene como objetivo estratégico reubicarse, como potencia, tras el suicidio pacífico de la URSS. Su estrategia ha estado centrada en la puesta en valor "imperial" de sus inmensas reservas en hidrocarburos. En la reincorporación a su perímetro de influencia política de los países soberanos que fueron territorios de la URSS, en Asia Central y el Caspio, a través de fórmulas diversas como la Unión Aduanera. Y el establecimiento de un interés compartido con China centrado en la energía, la estabilidad de Asia Central frente al radicalismo islámico y el apoyo tácito a los intereses de dominio de China en el Mar de la China (Oriental y Meridional).

Estas y otras medidas (creciente protagonismo en la política de Oriente Medio, en el Norte de África, ...) dirigidas a recuperar su poder como potencia mundial, son, a su vez, contrapeso de una política interior que está sujeta a muchas tensiones, a destacar la demográfica, la dificultad en transformar una economía extractiva en una economía productiva competitiva, la incapacidad de crear una economía de mercado transparente,. y un etc. largo de problemas que hacen de Rusia una economía y un país, delicado.

A esto debemos sumar la memoria/historia de la población de los países que accedieron a la independencia, tras la desintegración de la URSS, y los obstáculos normales, por parte de los Estados y sus elites, que además cuentan con recursos y posición geopolítica, a una integración económica regional liderada "imperialmente" por Rusia.

Con estas breves pinceladas quiero señalar que Rusia no tiene ante sí un escenario precisamente fácil y cómodo. Por eso mismo, la situación de Ucrania se puede transformar en delicada para la estabilidad de Europa, si los acuerdos de Ginebra no avanzan en la dirección de una solución razonable para la minoría rusa y concentrada en el Este, sin romper la integridad territorial de Ucrania; si solo EEUU juega seriamente como apoyo a los intereses naturales de Ucrania de insertarse en el área de influencia del mundo occidental y si la Unión Europea sigue teniendo una posición dubitativa y "extraña", en términos de su política de vecindad, y que son fruto de los intereses contradictorios en su seno. También hay que constatar que la solución al conflicto de Ucrania es compleja, requerirá decisión y sobre todo mayor claridad e implicación de la Unión Europea.

Si la UE quiere actuar en la sociedad internacional, desde la diplomacia de la influencia, tiene su hora en el caso de Ucrania. En esta línea dar cobertura a la factura energética de Ucrania, al igual que otras medidas de carácter más estructural en materia de política económica y energética, es una responsabilidad que deben compartir las Instituciones comunitarias y en grado especial, en su seno, Alemania (receptor principal de las importaciones del gas ruso, 40,6%, y actor principal de las relaciones económicas Rusia/UE) al ser el arquitecto de la política de partenariado oriental.

Europa sabe la firme voluntad de Moscú en el desarrollo de la arquitectura institucional de la Unión Económica Euroasiática (se constituyó en Noviembre 2011 y empezó a funcionar en Febrero 2012), con importantes grados de mimetismo con la arquitectura inicial del Mercado Común Europeo, donde ya trabajan más de 1.000 personas y con una preeminencia de Rusia incuestionable. Y por ello tiene que profundizar en su política de influencia, en el caso de Ucrania, y mostrar fortaleza y decisión a Rusia.

Con el lanzamiento del partenariado oriental por parte de la UE, se puso en marcha una dinámica con difícil parada, porque ya se toma una estrategia que colisiona con el interés de Rusia de que Ucrania, Moldavia,.fueran parte significativa de su Unión Aduanera. La manifestación de interés de Ucrania por integrarse en la Unión Europea, la invitación en la cumbre europea de Vilnius( Noviembre 2013) a Ucrania para un acuerdo de asociación con la UE,. son acciones significativas bilaterales entre la UE y Ucrania y sitúan el juego de influencias entorno a un espacio vital, tanto para Rusia como para la Unión Europea, ya en un esquema claramente europeo. En este sentido la implicación decidida de la UE ( también la clarificación de los diferentes intereses internos en Alemania) es una exigencia del interés general europeo y la solución razonable del conflicto en Ucrania una cuestión vital para el futuro del proyecto europeo.

En otro orden, este conflicto de influencias, ha reafirmado el interés europeo en reducir la dependencia energética del gas ruso, a diversificar las fuentes de aprovisionamiento, el impulso de la transición energética para la soberanía energética europea,...y la necesidad de dar el empuje definitivo a una política energética europea donde la vertiente más occidental de Europa y la cuenca energética norte africana estén más integradas en el sistema energético europeo.

Si uno ve la cartografía de las reservas de gas de Rusia, su producción actual en comparación con otros países , los gasoductos que abastecen a Europa...(Véase a modo de ejemplo el último número de “Diplomatie”, Marzo-Abril 2014, pág. 89 y "The European Gas Market. A Reality Check”, Ifri, París, 2013) se da cuenta inmediatamente de la interdependencia energética entre Rusia y la UE, el volumen de inversión que necesita Rusia para explotar sus ingentes reservas,...el papel de Ucrania en la geopolítica energética euroasiática, la importancia creciente de las relaciones entre la UE y Turquía , la UE y Argelia y UE e Irán...Y también la débil conectividad de la geografía energética de España y la cuenca energética norteafricana con el sistema energético continental, como he mencionado anteriormente.

En este contexto, la integración/permeabilización energética de España con Francia no es una cuestión bilateral solo, ha adquirido una dimensión europea dado que incide en la seguridad y diversificación del abastecimiento energético europeo. La interconexión con Francia es una cuestión que España debe de situar de manera preeminente en la agenda de la política energética europea los próximos meses. Y situar esta cuestión en un asunto bilateral franco español de primer orden.

Por último, aflora la relevancia de las relaciones con Argelia y se sitúan en un escenario estructural para los intereses de Europa. En este contexto los objetivos de la cooperación energética e industrial bilateral entre España y Argelia, deben transformarse en una cuestión de primer orden.

La estabilidad y la seguridad de Argelia tiene un componente estratégico de primer orden para Europa. Y su desarrollo económico e industrial una cuestión de interés general europeo, porque sólo la estabilidad socioeconómica va a generar capacidad de inversión y desarrollo de los hidrocarburos en Argelia. Y España tiene mucho que decir y para ello tiene la obligación de transferir tecnología y recursos para crear las condiciones tanto en términos de seguridad como de desarrollo industrial y económico.

Ucrania y Argelia son dos realidades diferentes pero ambas tienen un denominador común. Su estabilidad o inestabilidad afecta a la seguridad de Europa.

La revolución de los claveles

Jorge Dezcallar 29/04/2014

Escribo desde Portugal donde se está celebrando con numerosos actos públicos el 40 aniversario de la Revolución de los Claveles, un acontecimiento histórico que puso fin a una dictadura de cuatro décadas (cuarenta y un años), muy similar a la que nosotros vivimos con Franco... Pero hay diferencias.

Tras la desaparición de la monarquía en 1910, Portugal vivió un período de inestabilidad que culminó con el golpe de Estado del general Oscar Carmona que promulgó la Constitución de 1933. Con ella nacía el Estado novo, de corte corporativo y fascista, que se sostenía en una policía política, la PIDE, tan brutal como eficaz. El régimen de partido único, la Uniao Nacional, estuvo dominado por Antonio Oliveira Salazar hasta 1968, cuando la enfermedad dio paso a Marcelo Caetano. Ambos fueron buenos amigos del general Franco, que impuso un régimen parecido en España a partir de 1939. Eran los años del pacto ibérico, cuando la península parecía escuchar mejor los vientos del fascismo que los de la libertad.

Pero Portugal no había contado con el hecho de que la guerra fría y el enfrentamiento entre el Este y el Oeste iba a interferir en su siesta colonial con enfrentamientos interpuestos, levantamientos populares y guerra de guerrillas. Por eso, a partir de los años sesenta, Portugal se vio envuelto en varias guerras coloniales simultáneas que un ejército mal dotado no podía ganar. Angola, Mozambique, Guinea Bissau, Sao Tome y Príncipe, Cabo Verde, Timor Oriental... era demasiado para el pequeño Portugal, pese a ser un país acostumbrado a grandes gestas a lo largo de su historia. Esto hizo nacer un profundo malestar entre las fuerzas armadas que cristalizó en un movimiento a cargo de los capitanes de la fuerza que combatía en las colonias. Estos capitanes encontraron apoyo en un general de monóculo y aspecto aristocrático, Antonio Spinola, que había escrito un libro (Portugal e o futuro) donde afirmaba que era imposible ganar la guerra colonial y que era necesario buscar una solución política al conflicto. A Caetano no le gustó y lo destituyó.

El 24 de abril de 1974 un grupo de aquellos capitanes disconformes, liderados por Otelo Saraiva de Carvalho, tomaron un cuartel en Lisboa y a las 0:20 horas del día 25 radio Renascença emitió la canción Grándola, vila morena, que fue la señal para desencadenar el golpe de estado.

Los militares ocuparon pacíficamente las principales ciudades del país (en total hubo cuatro muertos y 45 heridos, atribuidos a la policía) mientras los ciudadanos les recibían con aplausos y adornaban con claveles los cañones de sus fusiles. Fotos callejeras recuerdan en estos días en Lisboa aquellos días. Fue el alumbramiento de la libertad y ningún parto es fácil. El dictador Caetano se rindió y se creó una Junta de Salvación Nacional dirigida por Spinola con el programa triple de democratizar, descolonizar y desarrollar el país. Lo que siguió fue el llamado PREC (Proceso Revolucionario en Curso), un desorden de independencias, nacionalizaciones, expropiaciones y exilios que terminaron con otro golpe en noviembre de 1975 contra los comunistas que se habían adueñado del poder y estaban sumiendo el país en el caos. Una reciente serie de televisión se refería a aquel período convulso en el que refugiados de las colonias regresaban a Portugal sin más que lo puesto y lo difícil y angustiosa que aquella situación fue para ellos. Entonces se convocó una asamblea constituyente que elaboró la Constitución de 1976 y a su amparo se celebraron las primeras elecciones que hicieron presidente a Ramalho Eanes y primer ministro a Mario Soares. Ambos aparecen con frecuencia en los actos conmemorativos de estos días donde, por contra, la Asamblea de la República ha decidido en medio de una gran polémica no dar la palabra a los capitanes que iniciaron el proceso revolucionario.

En España se siguió con enorme interés (y con censura de prensa) lo que ocurría en el país vecino. En España había por una parte envidia de la libertad que ganaban los portugueses y por otra también había miedo del caos que inicialmente se adueñó del país. La experiencia portuguesa junto con los errores nacionalizadores del primer Mitterrand en Francia actuaron como una vacuna frente a los entusiasmos de la izquierda española, que moderó sus ímpetus pues todavía estaba reciente la experiencia de nuestra terrible guerra civil. Si en Portugal hubo ruptura nosotros hicimos una transición pactada y en cambio carecemos de la Revolución de los Claveles y del 25 de abril, un hecho glorioso y una fecha simbólica a la que agarrarnos en celebración de la libertad.

Ahora, cuando se conmemoran los 40 años de aquel lejano 25 de abril, los problemas son otros aunque de aquella época Portugal haya heredado un Partido Comunista que aún hoy es estalinista y un Bloque de Izquierdas que también está fuera de la realidad y que impide a los socialistas tratar de gobernar con ellos. Por aquí se dice que las izquierdas están más de acuerdo en dejar gobernar a la derecha que en ponerse de acuerdo entre ellos. Quizás el futuro pase por ese gobierno de coalición a la alemana que propugna Durao Barroso entre críticas generalizadas.

La democracia está asentada pero la situación económica es mala, el país está intervenido por la Troika y sus exigencias tienen un coste muy alto. Ya no hay en Portugal dolores de parto sino de crecimiento. Como me decía hace años un asesor de Yasser Arafat, es mucho más romántico hacer la revolución que conseguir que el estado funcione.

No temer al cambio

Jorge Dezcallar 16/04/2014

Dice un chiste que un niño pregunta a su padre de dónde venimos y él le contesta que de los monos. Luego pregunta a la madre y le dice que fuimos creados por Dios. Cuando el niño le replica que su padre le ha dicho otra cosa, la madre zanja: es que él te habla de su familia y yo de la mía. No es solo una broma, el debate existe. Los creacionistas defienden una interpretación literal del relato bíblico de la creación del mundo en seis días (porque Dios descansó el séptimo) y han conseguido que algunos colegios y universidades americanas no enseñen las teorías de Darwin sobre la evolución de las especies o que, si se enseñan, lo hagan en pie de igualdad con sus creencias. Darwin defiende que todos los seres vivos somos producto de una selección natural en la que sobreviven aquellos cuyos genes se adaptan mejor al medio ambiente. Otro debate es si esa selección es o no "finalista", esto es, si estaba desde el inicio orientada a producir al ser humano inteligente como cumbre de la creación. Me cuesta creerlo.

El proceso evolutivo suele ser muy lento aunque hay excepciones. Los restos de los asentamientos neandertales son prácticamente idénticos aunque les separen miles de kilómetros y miles de años, pero un descubrimiento reciente muestra que prestaron a los Cromagnon, que salieron más tarde de la cuna común africana, los genes que les permitieron adaptarse con más facilidad a las frías condiciones que entonces tenía el continente europeo. En este caso la adaptación al medio no se hizo por lenta selección natural de los genes sino que estos mudaron más rápida y placenteramente por medio de las relaciones sexuales entre ambos grupos, algo que hasta ahora se negaba.

Hoy el cambio se ha acelerado. Miles de años navegando a vela y en apenas dos siglos hemos pasado de la máquina de vapor a la navegación espacial. Como consecuencia, la lenta evolución genética ya no es tan útil para adaptarnos a un mundo que produce cambios acelerados. La adaptación es hoy cultural, más rápida y versátil. Por eso hemos desarrollado el tamaño de nuestro cerebro, que nos permite combatir el frío o el calor no con más o menos pelo sino con calefacción o aire acondicionado y quizá en el futuro seamos capaces de escapar a otro planeta si con nuestro comportamiento irresponsable provocamos un cambio climático catastrófico. Pero la evolución no se detiene nunca porque el cambio es consustancial a la vida misma... como lo es la muerte, que es el vector de progreso más importante al imponer una constante renovación de los protagonistas.

El orden establecido por el Tratado de Viena de 1815 duró un siglo hasta que la Gran Guerra terminó con los imperios alemán, turco, austrohúngaro y ruso. El orden de 1945 ha durado solo cincuenta años porque la URSS ha desaparecido y hay nuevos actores que exigen cambiar unos instrumentos que son herederos de la Segunda Guerra Mundial como el Consejo de Seguridad, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional con objeto de hacer repartos más equitativos porque los acusan con razón de adolecer de un déficit de representatividad. Pero el tiempo tampoco se detiene y mientras lo anterior desaparece y se instaura un orden nuevo, ocurren crisis en Crimea o en el Mar de China, algo típico de los períodos de transición.

Esa aceleración del tempo histórico nos desconcierta porque a veces va más deprisa que nuestra capacidad de adaptación. Según el informe que acaban de publicar PwC y ESADE sobre "España en el mundo 2033", en el modelo productivo de las próximas décadas "la innovación será la base de todo". Algunas decisiones económicas no se toman hoy en Madrid sino en Bruselas (o en Berlín) y las empresas que mejor aguantan son las que han sido capaces de reconvertirse en muy poco tiempo y exportar lo que antes colocaban en un mercado nacional que se ha hundido. Pero no hay que temer a los cambios porque sin ellos no hay evolución y sin evolución e innovación no hay futuro. Pienso que lo rígido se acaba quebrando y que solo permanece lo que es flexible. Soy un firme defensor de los valores de la Transición pero creo que hoy su modelo está caduco, el estado de las autonomías con su "café para todos" se hizo para complacer a vascos y catalanes que cuarenta años más tarde siguen sin estar cómodos en su seno. Los primeros han iniciado un debate parlamentario sobre el tema y los segundos, aprendices de brujo donde los haya, han perdido el control del proceso soberanista y nos van a meter a todos en un buen lío. También nuestros partidos políticos están caducos y necesitan cambiar para que defiendan los intereses ciudadanos por encima de los propios, sean más transparentes y eliminen la corrupción que los corroe. Solo así recuperarán el apoyo de la ciudadanía. Quizás incluso necesitamos un nuevo acomodo constitucional que nos permita otros cuarenta años de convivencia civilizada. Si antes tuvimos Transición ahora necesitamos Consolidación. Todo eso exige cambios y no hay que tenerles miedo porque el cambio está en nuestros genes. Lo esencial es que los hagamos por consenso, a partir de la legalidad vigente, sabiendo dónde queremos llegar y sin violar las normas que rigen nuestra convivencia porque si no, no habrá cambio sino caos y todos saldremos perdiendo.


Es imprescindible encontrar un líder que coordine las políticas económicas en la Eurozona

Nos hemos alejado tanto de los principios de cooperación y de alineamiento que hicieron posible el comienzo de la construcción de la Europa común y el alumbramiento del Euro como moneda que hoy ya ni nos planteamos como camino a seguir la vuelta a los orígenes.

Al comienzo del Euro y en el momento de las sucesivas incorporaciones de nuevos países, todos considerábamos como bueno el mantener determinadas magnitudes macroeconómicas como el déficit público o la deuda pública dentro de unos niveles que, aunque determinados de forma arbitraria, representaban lo que entendíamos por sanidad económica, y por eso nos comprometimos a mantenerlos. En aquellos momentos, países con una estructura económica y una forma de entender el papel del estado en la economía tan distintos como Alemania y Francia tenían un nivel de paro, una renta per capita, o un ratio de deuda pública sobre PIB muy similares.

Hoy en día la situación es muy diferente. El desempleo en Francia es el doble que en Alemania, su renta per capita es un 15% inferior y su ratio de deuda pública es un 15% mayor, ambos muy por encima de los establecidos en los acuerdos de Maastritch. Las diferencias con los denominados países periféricos son aún mucho mayores ya que los desequilibrios en estos países también lo son.

Pero hay un problema grave que todos compartimos y es que todos nos enfrentamos a la misma situación de bajo crecimiento y muy baja inflación, parece que por un largo periodo de tiempo. El informe de Perspectivas Económicas Mundiales – abril de 2014, que acaba de publicar el Fondo Monetario Internacional (disponible en PDFs: Uno / Dos) prevé un crecimiento del 1,2% para este año y de un 1,5% para el próximo para el conjunto de la Eurozona. Para Alemania prevé un estancamiento, 1,7% en 2014 y solo un 1,6% en 2015. En los únicos países en los que se espera un salto relativamente importante son Italia y Francia, ante la expectativa de que acometan ya, con los nuevos gobiernos, las reformas estructurales que aún no han realizado. Para España la perspectiva es mejorar un 0,1%, es decir pasar del 0,9% en 2014 al 1% en el 2015. El salto más importante lo hemos dado desde mediados de 2013, al empezarse a ver los resultados de las reformas estructurales realizadas. No olvidemos que el 2013 lo terminamos con un decrecimiento del 1,2%.

Es evidentes que estos niveles de crecimiento para Europa son claramente insuficientes e insatisfactorios. El problema es el mismo para todos, aunque las consecuencias evidentemente no. Son mucho más graves para los países con un altísimo nivel de paro o de deuda global, pública y privada, como el nuestro.

Pero para los demás también es importante. En este mismo Blog, en el artículo titulado "Europa pierde competitividad", haciéndome eco de lo publicado en el Informe Trimestral sobre la Economía de la Eurozona del Directorate-General for Economic and Financial Affairs de la Comisión Europea, decía que si no hay un cambio de políticas económicas en Europa, el pronóstico de la Comisión es que el nivel de vida en la Eurozona caerá a niveles del 60% con respecto al de EEUU en el año 2023. Es decir volveremos a la situación de los años 60.

Por tanto es muy evidente que los países de la Eurozona tenemos que coordinar políticas económicas para salir de esta situación en la que nos encontramos. Tenemos un mercado común que concentra una parte muy significativa del comercio exterior de todos los países, compartimos una moneda común y con ella una política monetaria que tiene que ser utilizada para el bien común, tenemos un sistema bancario con fuertes inversiones en activos públicos y privados de otros países de la eurozona, estamos iniciando un proceso de integración bancaria, aunque la velocidad que le estamos dando es desesperadamente lenta, tenemos infinidad de regulaciones sectoriales y de competencia que nos afectan a todos.

En definitiva estamos ya tan interrelacionados que necesitamos trabajar en equipo, con visión global de los problemas de la zona en su conjunto y de cada una de sus partes en particular, para relanzar esta zona del mundo. Si hemos aceptado llegar a esta situación tan diversa y tenemos la voluntad de seguir juntos, necesitamos altura de miras (y no digo generosidad porque es en beneficio de todos) para resolver el problema.

Seguramente aún quedan muchos y graves problemas por resolver en ámbitos donde nos han hecho creer que ya estaban resueltos, por ejemplo, en el sistema bancario europeo. Ante la inminencia del inicio de las actuaciones de la nueva autoridad supervisora radicada en el BCE ya se está hablando de cifras multimillonarias en cuanto a déficit de saneamiento de muchas entidades que no estuvieron sometidas a los test de stress en el pasado. Probablemente estos déficits no estarán en entidades de los países que han estado más castigadas con severos planes de ajuste. Estarán probablemente entre los que los han impuesto, o entre los que aún no los han realizado. ¿Cuál va a ser la respuesta a esta situación? No lo sé. Lo único que he querido señalar es que el problema es de todos.

No podemos descansar solamente en el BCE para seguir adelante. Creo que el BCE está jugando un juego peligroso dejándonos acercar tanto a la deflación. Algunos prestigiosos economistas ya están alertando de que un largo periodo de muy baja inflación puede llegar a ser tan dañino como una deflación. Los Gobiernos tienen que hacer también su trabajo en materia de política fiscal, y alguien tendría que coordinarlos. Quizá Alemania debería adoptar medidas para aumentar su demanda interna, Francia quizá deba incrementar su competencia interior y desestatalizar más su economía, nosotros aumentar el ahorro público y privado para reducir  el elevado nivel de apalancamiento hasta niveles que nos permitan volver a invertir y consumir, y así sucesivamente.

Si queremos que el futuro sea de todos y sea bueno, debemos trabajar juntos en beneficio de todos. Si no, en el mejor de los casos iremos siendo cada vez más irrelevantes en el mundo y en el peor, quien sabe... Todos los escenarios están abiertos.

Cuna de terroristas

Jorge Dezcallar 07/04/2014

La crisis de Crimea nos ha hecho pensar menos en Siria durante las últimas semanas aunque la situación allí no mejore. Lo que pasa es que nos da vergüenza lo que ocurre y escondemos la cabeza debajo del ala como las avestruces que piensan que nadie las ve cuando ellas no ven. Es un truco que no suele salirles bien. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, acaba de criticar tanto al gobierno como a la oposición por seguir combatiendo con virulencia sin respetar la exigencia del Consejo de Seguridad de dejar libre paso para los convoyes de ayuda destinados a los civiles de las zonas más castigadas por la guerra. El desastre humanitario alcanza dimensiones bíblicas. Ya se contabilizan 130.000 muertos, 9,3 millones de personas que necesitan ayuda y de ellas 3,5 millones se encuentran aisladas en regiones de muy difícil acceso, hay 6,5 millones de desplazados internos y 2,6 millones de refugiados en países vecinos. Solo Líbano, un país de 4 millones de habitantes, ha recibido un millón de refugiados sirios, un 25% de su población. Es como si a España nos llegaran 11 millones, nos provocaría una situación imposible de gestionar. Se mire como se mire, lo de Siria es un drama gigantesco. La única buena noticia es que Bachar está cumpliendo su compromiso de entregar las armas químicas y bacteriológicas, para lo que tiene un plazo que termina el 13 de abril. Ya se ha destruido el 56%, que es una buena cifra, aunque me temo que habrá dificultades para llegar a las que se encuentran en zonas de combate o dominadas por los insurgentes.

Al margen de los muertos y el sufrimiento que provoca, esta guerra plantea otros dos problemas. El primero es el riesgo de extensión del conflicto a los países vecinos. Tres ejemplos bastan. Líbano ya sufre una desestabilización interna grave que pone en riesgo la difícil convivencia entre sunnitas y chiitas, además de tener que ocuparse del millón de refugiados. Turquía, que suministra armas a los insurgentes, ha abatido un segundo avión militar sirio que había violado su espacio aéreo cuando bombardeaba posiciones rebeldes cercanas a la frontera, algo que a Erdogan le viene bien para excitar el nacionalismo y hacer olvidar su deriva autoritaria que no presagia nada bueno para las libertades de los turcos, que a pesar de ello le siguen votando. "Viva las caenas". Israel ha atacado objetivos militares dentro de Siria en respuesta a un incidente en los Altos del Golán ocupados. Hace unos meses destruyó unos cohetes que decía iban destinados a la milicia Hizbollah del Líbano. La guerra puede extenderse.

El segundo problema es que Siria se ha convertido en el imán que atrae a los islamistas más fanáticos del mundo, allí se radicalizan aún más, aprenden a luchar y luego algunos, los que sobreviven, regresan a sus países de origen. En España se ha de-sarticulado recientemente una red dirigida por Mustafá Maya, un converso que se dedicaba a reclutar yihadistas y que al parecer habría enviado a "decenas" de combatientes a Libia, Mali y, principalmente, Siria. A los servicios de Inteligencia les preocupa mucho el enorme peligro que representan para nuestra seguridad porque es gente que sabe matar y que ha matado, que son fanáticos y que tras su regreso a España aparentan llevar una vida normal hasta que eventualmente se activan o son activados para llevar a cabo un atentado terrorista. Al fin y al cabo, cuando uno decide dar la vida por la yihad lo de menos es el lugar de la muerte pues las vírgenes prometidas le estarán esperando en el paraíso. Cuesta creer que alguien crea aún en estas cosas pero los que lo hacen son los más peligrosos.

En vez de combatir a estos fanáticos de al-Nusra o de al-Qaeda, muchos países musulmanes sunnitas los apoyan para debilitar a los chiitas con los que mantienen un enfrentamiento que se extiende por todo el Oriente Medio, mientras que reprimen con dureza a los Hermanos Musulmanes (HH MM), que son más moderados. Priorizan el interés inmediato en perjuicio de lo importante. Arabia Saudi, Bahrein y Emiratos Árabes Unidos han retirado sus embajadores de Catar por la ayuda que este país presta a los HH MM, que perciben como una amenaza para el orden establecido y sus reaccionarias dinastías reinantes. De igual manera, en Egipto un tribunal ha condenado a muerte 529 de sus seguidores y se prepara para juzgar a otros 900. No es probable que la sentencia se ejecute pero revela cómo están los ánimos en contra de los Hermanos y lo difícil que es tener un poder judicial independiente en un régimen que no es democrático. El general Sisi ganará las próximas elecciones y muchos pensarán si fue para esto que echaron a Mubarak.

Somos especialistas en tropezar varias veces con la misma piedra. La historia se repite porque si los americanos ayudaron hace años a los islamistas radicales porque combatían contra los soviéticos en Afganistán, ayudando inconscientemente a crecer a la hidra de cien cabezas que es Al Qaeda, hoy los regímenes más reaccionarios del mundo se vuelcan en apoyo de los islamistas más radicales que combaten en Siria. Una enorme contradicción y es que algunos no aprenden nunca.

Como guinda, los líderes mundiales reunidos en la cumbre nuclear de La Haya han hecho un llamamiento para evitar que los terroristas de Al Qaeda puedan hacer bombas atómicas. ¡Lo que nos faltaba!

El BCE debe actuar ya: Los bajos tipos de interés a largo plazo nos lo indican

De un tiempo a esta parte, desde que la rentabilidad del bono soberano a diez años de los países del sur de Europa empezó a separarse  sustancialmente de la del bono soberano alemán, es decir desde que la ya hoy bien conocida prima de riesgo empezó a aumentar de forma significativa en estos países, ésta ha tomado un protagonismo como termómetro de la evolución de la situación de la economía de los países que ha eclipsado a otros indicadores que deberíamos tener muy en cuenta. Me estoy refiriendo en concreto al nivel general de los tipos de interés a largo plazo.

Puede decirse que, de una forma muy aproximada, el tipo de interés hoy de un activo sin riesgo con vencimiento a diez años: por ejemplo bonos del tesoro de emisores “triple A” representa la expectativa que tiene el mercado para la suma del crecimiento más la inflación en ese periodo en el territorio en el que se emite. Es, en mi opinión, un indicador excelente de la expectativa real que tienen los inversores de la marcha futura de la economía. Y creo que es así, porque no es un indicador de sentimiento o de opinión, o realizado por un gabinete de estudios económicos, sino que refleja el rendimiento real al que están dispuestos a invertir sin riesgo a largo plazo. Por tanto un nivel de tipos a largo plazo muy bajo nos está indicando un nivel de expectativas también muy bajo. Los inversores para evitar el riesgo se están conformando con muy poco.

La prima de riesgo es un indicador muy importante de percepción de riesgo comparado entre dos activos, por ejemplo el bono del tesoro alemán con vencimiento a diez años y el bono del tesoro español al mismo plazo, y el hecho de que haya bajado a los niveles actuales ha sido el resultado de los esfuerzo hechos por España para mejorar su situación, reduciendo la percepción de su nivel riesgo como emisor y muy importante mejorando tanto su acceso a los mercados como el coste de su financiación. Pero el nivel general de tipos de interés sin riesgo a largo plazo que tenemos hoy en la Eurozona es preocupantemente bajo.

El hecho de que el bono alemán a diez años esté alrededor del 1,60% y el combinado de todos los emisores con rating “triple A” de la Eurozona  a este vencimiento esté alrededor del 1,90%  significa que el mercado considera hoy que la Eurozona va a estar a unos niveles de crecimiento más inflación por debajo del 2% durante mucho tiempo.

Es interesante ver cómo han ido evolucionando estos tipos de interés durante la crisis. Tomando como fuente el boletín estadístico del BCE vemos que estos mismos tipos para el conjunto de la Eurozona al 31 de diciembre de 2007 estaban al 4,37%, en el 2008 al 3,68%, en el 2009 al 3,75%, en el 2010 al 3,36% en el 2011 al 2,64% y en el 2012 al 1,72% y como hemos dicho antes actualmente estamos a niveles del 1,90%. Como podemos apreciar, los rendimientos, es decir las expectativas, han ido reduciéndose sistemáticamente durante este tiempo y ahora estamos en niveles alarmantemente bajos. Esto debería preocuparnos porque significa crecimientos muy bajos y niveles de precios rozando la deflación.

El bono americano al mismo vencimiento está a niveles del 2,70%, aunque probablemente sin la intervención de la FED a través del programa de inyección de liquidez mediante compra masiva de bonos (Quantitative easing) los tipos estarían más altos.

Seguramente habrá muchos más factores que influirán en esta diferencia entre la Eurozona y EE.UU,  pero lo que está claro es que los mercados ven  con más preocupación y con poca confianza nuestro futuro. Nosotros deberíamos hacer lo mismo o acabaremos pisando una zona de problemas más graves. En esta situación el BCE debería actuar más pronto que tarde con programas de actuación reales y no solo verbales que estimulen el crecimiento y eviten la deflación. Estamos ya suficientemente cerca del problema.

Líderes locales, visiones globales

Ha fallecido el Alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna. Ha desaparecido una figura humana y ha surgido un símbolo. La persona, queda en la retina, el corazón y el recuerdo de su familia y sus amigos más cercanos.Y el símbolo, queda en la ciudadanía. Ésta, busca permanentemente personas que representen sus ilusiones y esperanzas; y ofrezcan, el sosiego necesario para crear el clima  adecuado para  buscar y conseguir sus oportunidades vitales. El Alcalde Azkuna era el manto cívico que acogía a los ciudadanos de Bilbao, cualquiera que fuere su origen y nacimiento. Un líder que compaginaba, la raíz local con una visión del mundo centrada en la interdependencia de los seres humanos y la humanidad como eje vertebrador.

El reconocimiento como mejor Alcalde del mundo, otorgado por el think tank "The City Mayors Foundation", fue el hito que visualizó el reconocimiento internacional a una ciudad que ha sabido transformar su declive en un renacimiento urbano hasta lograr situarlo en una referencia de las urbes medias del sistema urbano europeo. Y el nombramiento de Ibon Areso como digno sucesor del Sr. Azkuna, es un reconocimiento en su persona, a tantas y tantas personas que han hecho posible, a lo largo de tres décadas, el nuevo Bilbao. El nuevo Alcalde de Bilbao, es el hilo conductor que a lo largo de estas décadas ha trabajado con discreción, tesón, rigor profesional y pragmatismo para regenerar Bilbao y abrirlo a la Ría.

Sin embargo, al igual que ha pasado con otras ciudades de éxito en el mundo, estamos ante un ciclo vital que se está cerrando. Un ciclo que ha estado marcado por las intervenciones urbanas, recuperando espacios degradados, poniéndolos en valor, a través de proyectos emblemáticos y de proyección internacional, creando una imágen de marca arquitectónica en el sistema urbano internacional,.....y sobre todo recuperando la Ría como eje vertebrador de un Bilbao que puede y debe asentar su imagen de marca en la Sostenibilidad urbana.

En este final de ciclo, y en la antesala de otro, es pertinente recordar cuáles han sido las bases estratégicas del nuevo Bilbao:

De un lado, la visión de empresarios y empresas, que apostaban por la fortaleza económica y productiva de Bilbao, entendían el Puerto como motor económico  de primer orden y tuvieron la visión del Puerto exterior para satisfacer/atraer  la demanda/mercado energético. Su consecuencia en la economía urbana, liberar espacios del puerto interior y esto facilitó el soporte físico del Proyecto de Regeneración Urbana del nuevo Bilbao.

De otro, la visión de la Ría como una avenida que articulara el proyecto de regeneración urbana y medioambiental, poniendo en valor la lámina de agua como activador de la reconstrucción urbana al igual que lo hicieron Baltimore, Barcelona,...y que tiene como último hito el Proyecto Zorrozaurre.

Y todo ello con un denominador común. La concertación entre todas las administraciones implicadas, desde la Administración comunitaria hasta la Local. Aunque también debemos de añadir, porque no es un tema menor, que la cooperación se produjo en un periodo económico marcado por los importantes fondos comunitarios que fluían a España y unos Presupuestos públicos expansivos.

El último eslabón de este ciclo, la conexión con la Red de transporte ferroviaria europea, es la asignatura pendiente para hacer realidad la integración real de Bilbao en el sistema urbano competitivo europeo y articular el polo competitivo Bilbo/Bordeaux.

El ciclo iniciado con el Guggenheim se está agotando, y hay una serie de datos cualitativos y cuantitativos, más allá del impacto de la crisis financiera en la economía productiva europea, que son pertinentes tomar en consideración para el nuevo ciclo que debe iniciarse; las transformaciones en la estructura económica internacional, la aceleración de la competencia entre ciudades para atraer talento y capital, el significativo y acelerado grado de urbanización de la población mundial, el impacto en las economías urbanas de la era de la información,...y un etc. más de cuestiones cualitativas que sitúan a la ciudad en un nuevo plano y ante desafíos más apasionantes y profundos, pero menos visuales.

En este nuevo contexto de lo global y lo local que nos toca vivir, el liderazgo local demanda, hoy más que nunca, una visión global y europea, para definir y ejecutar el Bilbao del 2030. Su éxito es el éxito de la metrópoli vasca, y para lograrlo no hay mejor antibiótico que romper las fronteras mentales que nos acomodan en la autocomplacencia.

Hay que crear las condiciones necesarias para que la ciudad y la metrópoli vasca sea atractiva en términos de inversión productiva, captación y retención de talento e innovación y consolidarla en el sistema urbano europeo. Este es el desafío y este se supera con la concertación público/privada.

Bilbao y la metrópoli vasca, tiene ventajas competitivas innegables y centradas sobre todo, a diferencia de otras metrópolis europeas, en su seguridad y la calidad de su hábitat urbano. Una ubicación geoeconómica  de relevancia en la fachada atlántica si es capaz de articular el corredor urbano de Bilbao a Bordeaux. La puerta de Portugal al continente europeo. La oportunidad de ser la ventana de las tecnologías urbanas de Europa a América Latina,..... Este potencial es lo que alienta la visión estratégica de fondo, sobre los nuevos vectores de crecimiento y desarrollo, para adaptarse a las exigencias de una economía urbana con vocación de ser un territorio inserto en el ensamblaje global, en palabras de Saskia Sassen.

Para el nuevo ciclo de Bilbao, las tecnologías urbanas son una fuente de su desarrollo como territorio de innovación y producción industrial. La eficiencia y sostenibilidad energética como idea fuerza que prosigue la transformación sostenible de la ciudad, desarrolla la historia energética de Bilbao y la alinea con la visión de la transición energética en Europa. La formación como herramienta para la captación y retención del talento y adecuar el capital humano a las nuevas  necesidades de la economía productiva. La economía digital y biosanitaria como vectores estratégicos de crecimiento,....Y todo ello con un denominador común: Renovar y consolidar la imagen de Bilbao como espacio urbano atractivo para la economía productiva.

Desde esta perspectiva, no es un tema menor una gestión eficiente e inteligente de sus servicios públicos (el ejemplo del tranvía de Bilbao como referencia para vender en el mundo es un dato que es trasladable a la gestión del servicio público del agua, de los RSU,..) la recuperación de Bilbao como espacio académico de excelencia porque es una plataforma de primer orden para captar talento, consolidar el capital humano y poner en valor los centros de decisión de las corporaciones históricas,...y en definitiva crear las complicidades necesarias para que los vectores de desarrollo tecnológico y dirección corporativa de las empresas de referencia se consoliden o se  capten para Bilbao.

El nuevo ciclo parte de bases sólidas y que han hecho de Bilbao un lugar en el mundo. Y esto es de un valor extraordinario. Ahora toca levantar el edificio de un Bilbao que ofrece oportunidades vitales e ilusión de futuro a las personas. Y para ello, amén del esfuerzo, requiere una nueva mirada, más cualitativa, del horizonte, porque para la economía del presente siglo, al igual que en el Renacimiento, las ciudades han pasado a ser estratégicas tanto para las inversiones como para la innovación.

Bilbao ha construido un espacio de convivencia urbana atractivo y ahora tiene que consolidar un hábitat inteligente que de soporte al objetivo estratégico esencial en la economía moderna occidental: Retener y Captar talento.

Fukuyama no contaba con Putin

Jorge Dezcallar 24/03/2014

El mundo de la política exterior, al igual que la naturaleza, tiene horror al vacío y busca rellenarlo cuando se produce. El retraimiento exterior de los Estados Unidos, que quiere dedicarse a poner la casa en orden tras trece años de guerras en Irak y Afganistán, está produciendo un vacío que la Unión Europea es incapaz de llenar porque carece de una política exterior común y de capacidad de proyección militar. Esto explica que Rusia, por un lado, y China, por el otro, estén tratando de colmar ese vacío incluso cuando eso implica jugar en una Liga superior a la que les correspondería. Es lo que está ocurriendo ahora y las consecuencias las vemos en forma de un aumento de la tensión internacional en torno de Ucrania y del Mar de China.

En Ucrania todo lo que podía salir mal está cumpliendo las previsiones. El país se desgarra entre las presiones contrapuestas de Europa y Rusia con la diferencia de que lo que para nosotros es una opción política más, para los rusos es una cuestión estratégica vital y en consecuencia están dispuestos a jugar mucho más fuerte. Putin es un nacionalista como muchos de sus compatriotas que echan de menos a la URSS mientras contemplan con aprensión lo que perciben como un cerco occidental que se va estrechado en torno de su cuello. Moscú, teme que Ucrania acabe basculando hacia Occidente y ha maniobrado para garantizar que las bases navales que tiene en Crimea no escapan a su control. La independencia de Crimea para su posterior integración en La Federación Rusa se ampara según el Kremlin en el precedente de Kosovo, de dudosa factura legal pero que tuvo el aplauso de casi todo el mundo occidental. No es lo mismo, porque en Kosovo los serbios masacraban a los kosovares y en Crimea nadie mataba a nadie y además Kosovo se independizó mientras Crimea ha sido anexionada. En todo caso, lo de Kosovo fue una equivocación porque el Derecho Internacional no es como el chicle que se estira y encoge a voluntad. Es muy preocupante que Putin dijera al recibir Crimea que la "nación rusa" es el mayor grupo étnico separado por fronteras. Rusia controlará Crimea a partir de ahora y puede estar tentada de "proteger" a otras minorías rusófonas en Ucrania oriental, en Letonia o en Transnistria, pongo por caso. Ya lo hizo hace unos años en Osetia del Sur y en Abjacia, sin mayores consecuencias. Da miedo.

La retórica imperial de Moscú trata de ocultar una flagrante violación del derecho internacional que es nuestra última garantía de seguridad si no queremos caer en la ley de la selva, que solo beneficia a los más fuertes. Pero las hasta ahora débiles sanciones políticas y económicas de la UE y de los EE UU no surtirán efecto porque Rusia está dispuesta a asumirlas a cambio de Crimea y nosotros no queremos ir más allá, no vamos a poner soldados que mueran por la integridad territorial de Ucrania. Esa es su ventaja última. Además la interdependencia entre Rusia y Europa es muy fuerte, ellos nos colocan el 50% de sus exportaciones y nosotros les compramos el 30% de su gas. Mientras, la popularidad de Putin en Rusia se dispara, la de Obama sigue bajando y el mundo se enfrenta a una política de hechos consumados que pueden traer cola.

Lo del Mar de China nos queda más lejos pero también es preocupante. China despierta de un letargo de siglos y quiere asumir un papel político acorde con su peso económico y poblacional. Lo que estamos ahora viendo son solo sus primeros pasos. China está tanteando el terreno y viendo cómo reaccionan sus vecinos por el método de afirmar derechos sobre zonas limítrofes, como unas islas deshabitadas de soberanía japonesa (Senkaku), por el procedimiento de llevar allí pescadores y enviar luego cañoneras para "protegerlos". La misma excusa que Rusia en Crimea. Allí pasa como con Perejil, las islas no valen nada pero si no se les para ahora puede ser peor. Japoneses, surcoreranos, filipinos y otros están muy nerviosos porque la provocación china agita el tablero de la geopolítica regional y por lo que augura esta actitud arrogante en una región donde siguen aún muy vivas las atrocidades de la guerra del Pacífico. Por eso piden protección a los Estados Unidos, su gran aliado desde hace décadas. Lo que pasa es que la credibilidad americana está cada día más en entredicho y de esta manera la crisis de Ucrania se refleja en el Mar de China. Puede que la cosa quede en nada, pero también puede que salte la chispa cuando menos se lo espere uno.

Nos hallamos, pues, ante dos violaciones descaradas del derecho internacional que no presagian nada bueno y que ojalá no se les vayan de las manos a los que atizan el fuego. A Putin se le puede indigestar Crimea y acabar perdiendo Ucrania mientras vuelven al mundo tensiones que se creían superadas, como cuando Fukuyama presumía de que con el fin de la URSS terminaba la historia con el dominio incontestado de Occidente. No contaba con Putin. Y entre tanto, bien haríamos los europeos en apoyar de verdad la frágil transición en Ucrania y en prepararnos para el nuevo escenario con Rusia procurando una mayor integración de nuestras políticas energética y de defensa. En ambas hay mucho por hacer.

Paso adelante en Colombia

Jorge Dezcallar 21/03/2014

Es el que acaba de dar el presidente Santos en las elecciones legislativas del domingo 9 de marzo de donde ha salido un parlamento bicameral que apoya su línea política. Santos respira aliviado aunque las elecciones también hayan consagrado como líder de la oposición al expresidente Álvaro Uribe, convertido en el crítico más duro al plan de paz que el primero negocia desde hace algunos meses con la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). La buena noticia es que las elecciones se han celebrado sin violencia, la mala es la corrupción (compra de votos) y la alta abstención (57%) pues será este Congreso el que deberá aplicar los eventuales acuerdos de paz, una abstención que muestra tanto desapego hacia la política en general como escepticismo sobre el resultado final de las negociaciones en curso.

Es una paradoja constatar cómo los planes de Santos solo han sido posibles tras la estrategia erradicadora de extrema dureza impulsada por Uribe durante sus años de gobierno, conocida como "política de seguridad democrática" que, para mayor ironía, ejecutó el propio Santos como ministro de Defensa. Uribe piensa ahora que Santos es un blando que le está concediendo demasiado oxígeno a los guerrilleros y quiere a las FARC rendidas a sus pies sin negociaciones ni condiciones. Santos sabe que eso no sucederá y que si realmente se quiere acabar con un conflicto que ha costado más de 200.000 muertos (se dice pronto) desde 1958 y unos cinco millones de desplazados, es preciso embarcarse en una negociación aprovechando que la guerrilla está también harta de lucha porque se ha dado cuenta de que, en contra de sus expectativas durante muchos años, hoy ya no es posible derrotar al estado de derecho. Merece respeto el alto riesgo el que asume el presidente Santos al vincular su futuro político con esta negociación.

Es esta coincidencia de apreciaciones entre el gobierno de Santos y las FARC lo que ha permitido abrir unas complicadas negociaciones que pretenden dejar atrás la violencia y reincorporar a los guerrilleros a la vida política. No es un objetivo tan radical si se considera que la presidenta de Brasil, Dilma Roussef, es una antigua guerrillera y que el uruguayo Mújica fue en su juventud un tupamaro. Otros antiguos guerrilleros participan hoy en la vida política de Guatemala, Nicaragua o El Salvador. No se trata de que los miembros de las FARC renuncien a sus ideas sino de que las defiendan por métodos pacíficos y dentro del juego político democrático. Pero eso no es fácil, los colombianos han sufrido mucho y les cuesta aceptar que se sienten el el Parlamento quienes hasta hoy han empuñado las armas y aún siguen sin renunciar a su uso. Por eso la impunidad no es una opción ni el Tribunal Penal Internacional puede hacer la vista gorda sobre crímenes de guerra o crímenes contra la Humanidad. Por otra parte, tampoco cabe pensar que los guerrilleros vayan a dejar las armas después de luchar décadas por una causa que creían y aún creen justa para ingresar en las cárceles colombianas. Hará falta mucha imaginación y mucha buena voluntad por ambas partes para encontrar una solución.

Como señalaba al principio, las elecciones respaldan la línea negociadora del presidente Santos pero, al mismo tiempo, han dado más poder a su principal adversario, el expresidente Uribe y a su nuevo partido Centro Democrático. El sentido común aboga por una aproximación de posiciones entre ambos por el bien de Colombia recordando la fructífera época en la que ambos colaboraron con mucho éxito, pero no es seguro que eso suceda. El 25 de mayo habrá elecciones presidenciales y Santos procurará la reelección para continuar su política negociadora.

Sus perspectivas son buenas. Mientras, la negociación se alarga porque los guerrilleros esperan a ver quién gana y con quién tendrán que entendérselas.

En las negociaciones de La Habana se han producido avances en los capítulos de desarrollo agrario (acceso a la tierra, infraestructuras, vivienda, subsidios, educación, sanidad) y participación política de los guerrilleros. No es poco lo logrado hasta ahora pero falta aún negociar temas muy complicados como el abandono por las FARC del negocio de las drogas (que la hace una guerrilla muy bien financiada y muy desprestigiada); el capítulo sobre las víctimas con reconocimiento de los daños causados (el gobierno ya lo ha hecho) y sin que haya impunidad; el fin del conflicto, que implica desmovilización total, entrega de las armas, creación de una comisión de la verdad y el compromiso de utilizar vías pacíficas y, por fin, la implementación, verificación y refrendación (las FARC querrían refundar el Estado con una asamblea constituyente y una nueva constitución, mientras el gobierno se niega y ofrece un referéndum).

La paz es importante para Colombia, no solo para evitar muertes sino para poder desarrollar plenamente un país con una clase media floreciente, rico en materias primas y cuyo PIB ya es el tercero de América Latina por detrás de Brasil y de México pero por delante de Argentina, sangrada por la inepcia de sus gobiernos. Hay minas y pozos de petróleo en zonas remotas que están bajo control de la guerrilla y que hoy no es posible explotar.

Si las negociaciones en curso prosperan será la hora de hablar desde una posición de fuerza con el otro grupo guerrillero, el ELN (Ejército de Liberación Nacional). España debe apoyar activamente estos procesos.

Ahorro o consumo ¿cuál es la prioridad?

En términos prácticos, salir de la crisis no puede significar otra cosa que reducir la tasa de desempleo. El objetivo no puede ser otro. Para reducir la tasa de desempleo en España, tenemos al menos tres problemas importantes:

  • Muy bajo nivel de crecimiento económico.
  • Falta de crédito interior y muy elevado endeudamiento tanto del sector privado como del sector público.
  • Estructura del desempleo concentrado en jóvenes y poco cualificados.


La combinación de los tres elementos conforma un círculo vicioso. Para incrementar el crecimiento económico es necesario aumentar la inversión y el consumo, para aumentar la inversión es necesario el crédito y para que la inversión sea productiva es necesario aumentar la cualificación del empleo y, por último, para aumentar el consumo es necesario reducir la deuda, o lo que es lo mismo, el porcentaje de renta disponible destinado al servicio a la deuda para poderlo dedicar al consumo. La cuestión importante es pues como se rompe este círculo vicioso.

Empecemos por el sector privado. El crecimiento del crédito al sector privado en España desde su incorporación al Euro en 1999 ha sido de los más elevados de los países desarrollados. Esto ha tenido efectos indudablemente beneficiosos como la capacidad de internacionalización de las empresas españolas, que no hubiera podido financiarse en pesetas, pero el acceso a los fondos fue tan fácil para grandes empresas y entidades financieras, y a través de éstas para pymes y familias que el nivel de apalancamiento de los agentes económicos fue altísimo. En los años previos a la crisis, y en particular entre junio de 2005 y diciembre de 2007, el crédito al sector privado creció en España una media de un 14,8% más que el PIB nominal. Tan solo a partir de junio de 2011 ha empezado el proceso de desapalancamiento, pero aún queda mucho por hacer. De acuerdo con la información del Boletín Estadístico del Banco Central Europeo, con datos actualizados a 28 de enero de 2014 el apalancamiento del sector privado español es aun sensiblemente mayor al de la media de los países de la eurozona. Esto significa necesidad de ahorro para destinarlo a esta finalidad.

Por lo que se refiere al sector financiero, en los años de bonanza, la banca cambió radicalmente la estructura de su balance aumentando sustancialmente su inversión crediticia financiándola en el mercado mayorista, básicamente exterior. El tamaño de la inversión crediticia llegó a ser de 1,8 veces el tamaño de los depósitos de clientes. Este hecho, aparte de los problemas de solvencia que le originó la sobreinversión realizada con un elevado nivel de concentración en el sector promotor e inmobiliario y con criterios de valoración de riesgos más laxos, situó al sector en su conjunto en una posición muy vulnerable, como pudo comprobarse en los momentos críticos de falta de liquidez en el sistema. Por tanto, la banca también tiene que reducir su endeudamiento mayorista y, en consecuencia el tamaño de su activo. Es decir reducir el crédito, obligando a los clientes a desapalancarse. Nuevamente necesidad de ahorro.

Por último, el endeudamiento del sector público durante estos años de crisis también ha aumentado de una forma difícilmente sostenible. Estamos a punto de alcanzar la temida situación en que la deuda pública española supere al PIB, como consecuencia de los abultados déficits fiscales que hemos estado soportando durante estos años. Esto significa que el sector público, a pesar de los procesos de consolidación que ya ha realizado, necesariamente va a tener que continuar reduciendo el nivel de gasto hasta que el crecimiento económico permita que la reducción del déficit, y por tanto de la deuda, se realice por la vía de los ingresos, y para esto aún falta mucho. Por tanto en el sector público lo que va a hacer falta también es ahorro. Mientras tanto, además, seguirá consumiendo una parte sustancial del crédito de la banca privada que debería ir destinado al sector privado.

Esta situación de elevado sobre endeudamiento coincide con uno de los periodos en que más se ha reducido la inversión productiva en España. Desde el comienzo de la crisis, la caída de la inversión ha sido de 12,7 puntos del PIB. Es el elemento de la demanda agregada que más ha caído con diferencia. Mientras persista la necesidad de desapalancamiento de la economía española difícilmente se va a recuperar lo suficiente la inversión como para ser motor del desarrollo.

En conclusión, todo parece llevarnos a la necesidad de incrementar las tasas de ahorro para normalizar la estructura financiera de todos los agentes económicos, públicos y privados, como elemento de desbloqueo del nudo gordiano en el que  nos encontramos. Después vendrán el consumo, la inversión y, en consecuencia, la recuperación de las tasas de crecimiento anteriores a la crisis y, por tanto, el empleo. No hay que confundir fin último con prioridad a corto plazo. Si las cosas no se hacen por orden a lo mejor no llegamos a conseguir los objetivos deseados. Todo ello, por supuesto, no hay que entenderlo de una forma simplista. Estimular el consumo siempre es importante, pero sentar las bases para que se pueda consumir más de forma sostenible a largo plazo, lo es aún más.

Por tanto, si esto es así, las medidas fiscales que estimulen el ahorro deberían estar entre las prioridades de la reforma fiscal que el gobierno está anunciando para este año, y profundizar en las medidas de consolidación del sector público debería ser también una prioridad, aunque estemos entrando en un periodo largo de elecciones a diferentes niveles.

Elecciones europeas. ¿Unas elecciones menores?

Ni para nosotros, ni para nuestras hijas e hijos. Además este año las elecciones se celebran con un centenario dramático de la historia europea a nuestras espaldas: 1914. Esto nos recuerda que no debemos de bajar la guardia en la preservación de los valores de la Unión Europea. Si para las generaciones europeas, que vivieron (vivimos) en la noche oscura de las dictaduras en algunos países de Europa, las Instituciones Europeas eran el faro y esperanza de Democracia y Bienestar. Ahora, más que nunca, la Unión Europea debe recuperar esa función de faro para todas las nuevas generaciones que buscan cumplir sus oportunidades vitales en un mundo complejo, altamente competitivo a nivel global y que tiene ante sí 7.000 millones de habitantes que quieren vivir con dignidad también.

Porque la vía europea, tal y como afirma Steven Hill, es la mejor de las esperanzas en estos tiempos inciertos. Y debe encontrar la confianza y la estabilidad necesaria para recuperar la visión del Proyecto europeo. En este sentido el pragmatismo no debe ser el secante de la visión de futuro porque esto nos está llevando a la desafección de la ciudadanía europea. Porque está sintiendo que las Instituciones Comunitarias están teniendo un papel reactivo y no proactivo en la adopción de medidas para estabilizar y relanzar la economía europea. Y siente, al igual que la Corte Constitucional de Karlsruhe, que hay un déficit democrático en el proceso decisional de las decisiones comunitarias.

Sin embargo la crisis actual, tal y como señalan Christian de Boissieu y Olivier Passet (PDF), es una ocasión para progresar en el gobierno económico y político de la Unión porque los ciudadanos europeos están preocupados, legítimamente, por la ralentización del crecimiento económico y la persistencia del desempleo, sobre todo juvenil. Y desde 2008 llevamos adaptándonos a situaciones excepcionales sin cambiar los tratados fundacionales (el Tratado de Lisboa ha visualizado sus límites e insuficiencias para el nuevo mundo europeo) y estamos entrando en el momento histórico de avanzar para adaptarnos, como europeos, a la nueva sociedad Internacional. En definitiva, reforzar los valores europeos y el gobierno del espacio de la Unión Europea, en el nuevo contexto mundial.

El renacimiento tecnológico-industrial, la consolidación fiscal, la unión bancaria, la adecuación de la formación técnica a la nueva economía digital, la educación como pilar de cohesión social y competitividad económica,.. y la consolidación de un cuerpo de valores compartidos entre los jóvenes europeos, son tareas que los próximos años van a tener, ante sí, las Instituciones Comunitarias. Y el Parlamento europeo es relevante en su seno desde todos los puntos de vista.

Por ello son importantes estas elecciones. Porque nos adentramos en un final de década vital para Europa y su encaje/posición en la sociedad/economía mundo. Y los ciudadanos europeos debemos de hacer un ejercicio permanente de recordar nuestro pasado porque se ha asentado la sensación de que el mundo europeo está protegido de los vientos que asolaron Europa el siglo pasado y sin embargo la dramática Guerra en los Balcanes, visualizaron que los demonios interiores de Europa, están presentes. Y la situación de Ucrania, como anteriormente Georgia, nos acercan más a esta urgencia de reafirmar la necesidad de una Unión Europea fuerte y capaz de responder a los desafíos actuales de las sociedad europea, frente a la banalización televisiva del conflicto.

Y como ejercicio pedagógico debía de ser obligatorio en los centros educativos, una lectura comentada de la Introducción del libro de Margaret MacMillan, titulado "1914, de La Paz a la Guerra". Y para todo el cuerpo político su lectura íntegra, así como su continuación “París, 1919".

El mundo europeo de ayer, parafraseando a Stefan Zweig, es demasiado cercano y parecido al mundo europeo de hoy. Y la caída del muro en 1989 no dio lugar a un nuevo concierto europeo, como el del Congreso de Viena (tan bien analizado por Henry Kissinger en su excelente libro, fruto de su tesis doctoral, titulado "Un mundo restaurado" (FCE, 1973) que reconstruyó Europa tras las guerras napoleónicas, creó la estabilidad que permitió el desarrollo tecnológico industrial y proyectó a Europa como la potencia económica mundial.

Los próximos años son decisivos y la ciudadanía europea debemos de empujar para que se consolide un concierto europeo asentado en los valores de los padres fundadores de la Unión y la adecuación a las nuevas necesidades de Europa de su arquitectura institucional. Más Europa.

Reflexiones sobre la Unión Bancaria Europea

En 2014 tendrá lugar la implementación de la primera fase de la Unión Bancaria Europea, es decir con la transferencia de la autoridad supervisora sobre la mayoría del sistema bancario europeo desde los organismos supervisores nacionales al BCE. Pero una vez más éste es un movimiento incompleto que deja aún interrogantes sobre aspectos fundamentales para que la mencionada Unión Bancaria Europea pueda considerarse una realidad útil.

Para que la Unión Bancaria Europea pueda considerarse completa es necesario que se den aún dos pasos de enorme trascendencia:

  • Acordar qué organismo tendrá la capacidad de decidir sobre la solución a futuras crisis bancarias, y
  • Acordar la creación de un Esquema de Garantía de Depósitos a nivel europeo.

Es fácil comprobar que lo que queda por acordar es lo más difícil, ya que tiene que ver con la aportación de recursos. Una vez más en la Eurozona los desequilibrios y las desigualdades en materia fiscal entre los diferentes países miembros están en el centro de su incapacidad para adoptar acuerdos trascendentales para la supervivencia de la moneda común.

Seguimos explorando caminos que nos permitan continuar hablando de la Unión Monetaria Europea sin tener que afrontar la unión fiscal. ¡Cuando aceptaremos que sin esta última la primera tiene muy comprometida su supervivencia!

Los países de la Eurozona están cada vez más endeudados, sobre todo los más débiles, los que tienen mayores dificultades para controlar el déficit público. En estos países no logramos romper el binomio de riesgo banca privada - deuda pública y aún no sabemos cómo computará la deuda pública en los balances de la banca en los nuevos test de stress a efectos de las necesidades ce capital.

Todo lo anterior significa que los riesgos del sistema bancario mayoritariamente siguen estando ahí. Si no avanzamos en los acuerdos pendientes, ¿cómo vamos a gestionar la próxima crisis? Y, si no tenemos los mecanismos para gestionarla, ¿nos atreveremos a denunciarla en las próximas evaluaciones de la Nueva Autoridad Supervisora si ello fuera necesario como consecuencia de los resultados de los próximos tests de stress?

Si no avanzamos en los acuerdos de fondo, la próxima crisis, que llegará, porque en algún momento los mercados volverán a considerar que los niveles de deuda de algunos países de la Eurozona son inaceptables, puede suponer un riesgo para la supervivencia del Euro aun mayor que la anterior.  Sobre todo porque tanto hablar de los mismos problemas sin resolverlos añade peligrosas dosis adicionales de escepticismo a la opinión pública.  

Renacimiento industrial e integración europea. ¿Es la energía nuevamente el motor?

¿Es la energía nuevamente el motor? Responder a este interrogante de manera afirmativa, parece una osadía considerando la luz tenue que proyecta un sector energético inmerso en una situación delicada y que más se parece a un cuerpo con defensas extremadamente débiles.

Como botón de muestra los resultados expuestos el jueves 27 de febrero por parte de GdF y el del martes 4 de marzo por RWE. Ambos tienen un denominador común. La fuerte depreciación de sus activos de generación convencionales, que en el caso de GdF son de 14.900 M€ y de RWE, son de 3.300 M€, y que impacta de manera sobresaliente en los resultados del ejercicio 2013 de las respectivas compañías.

Sin embargo, si contemplamos el mercado y el sector energético, con otra visión más estratégica, vemos que, el botón de muestra anterior, es una prueba evidente de que hay estrategia y futuro. Y que la energía ha entrado en el corazón de la agenda europea, para ser uno de los motores de su renacimiento tecnológico/industrial, transformar la necesidad en alimento para la política energética común y el mercado integrado, una senda por la que avanzar más decididamente.

En este sentido, ambas compañías han realizado un ejercicio de responsabilidad y alineamiento con el proyecto estratégico de un nuevo horizonte para la energía en Europa. Como bien manifestaba el PDG de GdF el viernes 28 de febrero en Le Monde "Yo he depreciado el valor del mundo Antiguo". Este titular refleja de manera contundente la encrucijada del cuerpo energético empresarial europeo y me lleva a afirmar que al enfermo se le avecina una terapia de choque y que como consecuencia de ello el que disponga de una inmunología fuerte saldrá más sano y fuerte y el que no lo tenga desaparecerá.  

Estas decisiones corporativas tienen más significado si lo encuadramos con las comunicaciones y decisiones que en el eje franco alemán se han producido, desde el 14 de enero hasta el 19 de febrero, fecha esta del Consejo de Ministros Franco-Alemán, y que nos sitúan en la idea fuerza de la transición energética europea como motor de la integración europea, una de sus bases para el renacimiento tecnológico industrial de Europa, cimiento de la soberanía energética europea y fortaleza para reposicionar Europa en el concierto internacional.

La necesidad de la visión europea, más concretamente la dimensión europea, es la premisa que subyace en la idea de la la transición energética y es el valor diferencial con respecto a las dos décadas pasadas. El mundo ha cambiado de tal modo que las visiones sobre el mercado energético europeo y sus desafíos, nos están obligando a una nueva visión del mercado y de la política energética común. Nuevamente la necesidad hace virtud.

El tsunami financiero ha aflorado la debilidad que conlleva la fragmentación y también la necesidad de apuntalar las bases tecnológico industriales de Europa. El mundo ha evolucionado demasiado desde que entramos en el siglo XXI y nosotros no de manera suficiente para seguir siendo un referente industrial, económico y por ende político en la sociedad internacional. Y la energía, nuevamente se sitúa en el corazón del renacimiento de Europa, y también en el eje franco alemán. Y las  principales decisiones del Consejo de Ministros Franco Alemán del 19 de febrero así lo atestiguan, al centrarse en el Clima- Energía, Cooperación industrial, socio-económica y fiscal, y la política exterior y de seguridad común.

Y el tsunami político se avecina, si no se logra, pilotar adecuadamente la integración de Ucrania en el espacio político y económico de la Unión. No podemos olvidar el significado de la civilización eslava incardinada por el triángulo histórico, Novgorod - San Petesburgo - Kiev, tal y como señala Edward Rutherfur. Ni tampoco debemos obviar que el corredor caucásico constituye un nodo estratégico para el petróleo y el gas de Baku, Asia Central, Irán. Y en consecuencia espacio vital para los intereses de Rusia. Una vez más el juego geopolítico ha entrado en escena y adquiere protagonismo en la estrategia energética.

Ahora que estamos embarcados en un debate intenso sobre la reforma eléctrica doméstica y la futura reforma gasista, es conveniente reconocer que por nuestra geografía no somos ajenos a la geopolítica energética europea, ni tampoco, a los problemas que ya han empezado a aflorar empresas como GdF y RWE, máxime cuando estamos en un mercado isla, colindante con un espacio energético caliente, como el del Norte de Africa, y una histórica vocación atlántica. No solo debemos poner el acento en el impacto financiero de una política energética que ha conducido a una sobrecapacidad y a un mix de generación mejorable. Debemos de poner el acento también en cómo hemos contemplado el negocio y su evolución en el contexto de la exhuberancia financiera que hemos vivido. Ser suficientemente serios para preocuparnos por la seguridad y la sostenibilidad de nuestro abastecimiento sin debilitar nuestra economía productiva y nuestras bases tecnológicas industriales. Y si disponemos del músculo corporativo adecuado para ser actores con las exigencias de un mercado global altamente competitivo.

En consecuencia es pertinente contemplar lo que sucede en nuestro entorno europeo y si queremos darle rigor a la reforma energética es bueno que nos pongamos todos rojos de una vez, y empecemos a caminar seriamente a la luz de la senda que ya está marcando el eje franco alemán. La cuestión es: ¿Tenemos las defensas suficientes para aguantar la terapia de choque? El desafío está en una Política Energética de Estado que adopte la energía como vector de nuestro necesario renacimiento tecnológico industrial y de nuestra política europea y exterior. Pero esto para el siguiente post.

Consecuencias para el Euro de la sentencia del Tribunal Constitucional Alemán sobre las OMT

La resolución del Tribunal Constitucional alemán sobre la decisión de 6 de septiembre de 2012 del BCE de aprobar el mecanismo denominado "Outright Monetary Transactions" (OMT), aunque no resulte definitiva, ya que ha trasladado la última palabra sobre el caso a la Corte de Justicia Europea, supone una clara descalificación desde la perspectiva de la constitución alemana y de lo que  supone el mandato y las atribuciones del BCE.

El alto tribunal viene a decir que el BCE, en su opinión y salvo mejor criterio de la Corte de Justicia Europea a quien se remite, ha excedido sus competencias con esta decisión, y además ésta se inmiscuye en las atribuciones del Parlamento Alemán con lo que es contraria a su Constitución.

Los argumentos que esgrime son sustanciales, están alineados con las manifestaciones reiteradas del Bundesbank y son por tanto muy dignos de ser tenidos en consideración, no porque vayan a ser decisivos, sino porque muestran el sentir contrario de un país clave como es Alemania, que en caso de que llegara a tenerse que implementar este programa sería uno de los grandes afectados.

Veamos cuales son estos argumentos:

1.- El mandato del BCE se limita al ámbito de la política monetaria. No puede desarrollar su propia política económica, sino solamente dar soporte con sus actuaciones a la política económica general de la Unión. La resolución argumenta que si se asume que la OMT debe ser calificada como una actuación independiente de política económica,  claramente excede sus funciones y viola la distribución de poderes, al ser calificada como una medida de rescate selectiva a determinados países y esta es una decisión que corresponde a los Estados Miembros y no al BCE.

La calificación de este programa como una decisión de política económica y no de política monetaria se sustenta en el hecho de que persigue como finalidad la reducción de spreads en la deuda pública de determinados países de la Unión Monetaria siendo estos spreads, en opinión del Bundesbank, el reflejo de la opinión del mercado sobre la disciplina presupuestaria  y la solvencia de los países. Por tanto estas actuaciones se realizarían en beneficio de países miembros concretos, y no de forma indiferenciada como es el carácter de las medidas de política monetaria.

2.- Al actuar de esta forma y siendo el compromiso con el mercado de importe ilimitado, el BCE estaría interfiriendo en la política presupuestaria de los países al obligar a los Parlamentos a asumir las pérdidas que el mecanismo generara.

3.- Podría entenderse también que, de una forma indirecta, estaría ayudando a financiar el presupuesto de los países en cuyo favor actuara,  estándole estas ayudas explícitamente prohibidas. Si fuera admisible la compra de bonos por parte del BCE cada vez que hay una perturbación significativa en los mecanismos de transmisión de la política monetaria, ello significaría de hecho que el BCE tendría la posibilidad de remediar cualquier deterioro de la calidad crediticia de un estado miembro mediante la compra de bonos de este estado miembro.

Dado que como he comentado al principio, esta resolución lo que viene a decir es que el programa OMT viola claramente la Constitución Alemana, estamos ante un grave problema fondo:

Si la Corte de Justicia Europea se alinea con el Tribunal Constitucional Alemán y confirma sus argumentos, esto supondría un grave problema para el BCE y para el futuro del Euro, ya que no olvidemos que aunque no haya sido puesto en práctica, esta fue la forma de concretar el contenido de la famosa afirmación de Mario  Draghi "whatever-it-takes" con la que calmó la grave crisis monetaria del verano de 2012.

Si por el contrario se alinea con el BCE, estaríamos ante una grave crisis constitucional, ya que se pondría de manifiesto una clara contradicción entre la Constitución Alemana y la normativa de la Unión Europea.

A esta situación hemos llegado por la excesiva dependencia que estamos teniendo en la resolución de esta crisis de las actuaciones del BCE por la falta de reacción de los gobiernos de los países miembros. Las consecuencias de la resolución que finalmente adopte la Corte de Justicia Europea pueden ser muy graves para el futuro del Euro y del funcionamiento de la Eurozona. No podemos permitirnos que la falta de iniciativa y de liderazgo de la política esté obligando al BCE a "servir en la línea" permanentemente para ganar el partido. A lo mejor en uno de estos "match balls" el árbitro pita fuera y perdemos el partido. Tenemos por delante un riesgo de deflación no despreciable y el mercado está atento a ver si el BCE puede ir más allá y anunciar una versión europea del QE (Quantity Easing) americano.

¿Y ahora qué?

¿Se puede llamar Recuperación a nuestro Crecimiento?

Es cierto que en el último trimestre del año anterior en España hemos abandonado los números rojos de crecimiento que veníamos padeciendo hace ya bastantes trimestres. Analicemos un poco qué factores han podido contribuir decisivamente a este incipiente cambio de tendencia.

Los datos nos dicen que el principal factor que ha favorecido este cambio ha sido el tirón de las exportaciones, fundamentalmente en sectores como el automóvil, en el que gracias a acuerdos laborales, algunos grandes fabricantes han incrementado su producción en nuestro país destinada a la exportación.

Según el informe "International Comparisons of Manufacturing Productivity and Unit Labor Costs Trends, 2012" publicado por The Conference Board, España es uno de los países que más ha reducido los costes laborales unitarios desde el comienzo de la crisis. Desde el año 2007 se han reducido en un 0,7% en media anual y en los últimos dos años (2011 y 2012), a una tasa media anual de un -2,8%. En casi todos los países de nuestro entorno, éstos han continuado subiendo durante la crisis, en Francia un 2,2%, en Bélgica un 1%, en Alemania un 1,9%, en Italia un 3,1%, en Holanda un 3,1% y en algunos de forma desmesurada como en Finlandia cuyo crecimiento medio en el periodo ha sido del 6,3% a pesar de tener un crecimiento medio negativo del 6,5%.

Al mismo tiempo también hemos sido uno de los países desarrollados que más hemos ganado en productividad (medido en términos de PIB por hora trabajada), y ello a pesar de la recesión.

El motivo es que el decrecimiento del PIB ha sido menor que la reducción de las horas trabajadas. Es decir, hemos trabajado menos horas (más desempleo), pero las horas trabajadas han sido más productivas y más baratas.

Estos han sido los resultados de los ajustes y las reformas del mercado laboral. Han sido actuaciones muy duras pero seguramente necesarias. Pero este modelo de destrucción de trabajo poco productivo y ganancia de competitividad a través de la reducción de costes laborales unitarios no puede ser el modelo de crecimiento futuro.


El estudio "2014 Productivity Brief - Key Findings" (en PDF) de The Conference Board pone de manifiesto que tanto en los países desarrollados como en los emergentes, la productividad en el trabajo contribuye más al crecimiento que al incremento del empleo.

Es necesario pues desarrollar políticas que generen "empleo productivo" y no solo empleo si queremos que el crecimiento sea sostenible. Para ello, es imprescindible que aumente el gasto en educación y la inversión en I+D. Son los cimientos del futuro.

Breves notas para la reflexión sobre el desafío de Europa en el nuevo contexto energético (*)

Introducción

El título de este panel es un gran interrogante y nos introduce plenamente en el dilema de Europa. Y para ello traigo a colación, porque refleja muy bien el fondo de la cuestión, el título que el maestro Raymond Aron, en su obra "Las dimensiones de la conciencia histórica", dio a uno de sus capítulos. "Conocimiento del pasado y tensión hacia el porvenir". Y desde este reconocimiento, para aproximarnos a la cuestión, traigo a colación a otro gran maestro el profesor Dharendorf, cuando al hilo de una pregunta sobre cómo veía la ubicación geopolítica de Rusia, éste, amén de contestar que en su mapa de Europa no había sitio para Rusia, amplió su respuesta y expuso lo siguiente: La verdadera cuestión europea no está en sus límites, sino en el centro del continente.

En Alemania, entre 1945 y 1989, prosiguió, hemos vivido un periodo muy "artificial" de la historia europea. No cabe duda que en pocas líneas allá por 1991, el insigne profesor y antiguo comisario, apuntaba las dos cuestiones claves que están presidiendo la geopolítica europea y la construcción de la Unión Europea.  

Considerando los apuntes anteriores no me cabe duda que frente al vacío e incertidumbre generada por la crisis financiera y la inseguridad que nos provoca el "retorno del mundo", en palabras de Bertrand Badie, es pertinente y sano recuperar los valores que dieron cuerpo y fuerza a la Declaración de Schuman del 9 de mayo de 1950. Y dar continuidad a las palabras de Monnet: "No podemos detenernos cuando a nuestro alrededor el mundo entero se halla en movimiento"...porque.."los pueblos (europeos) deben aprender hoy a vivir juntos bajo normas e instituciones comunes libremente aceptadas si quieren alcanzar las dimensiones necesarias para su progreso y conservar el dominio de su destino".

Discúlpenme esta larga cita pero en ella se resume de dónde venimos y a dónde debemos de ir. Debemos de entender que la historia europea es una historia de civilización pero también una historia cruel que marcó a los padres fundadores de la Unión, unas personas que tuvieron entre sí un denominador común. Sufrieron las fronteras de Europa, porque nacieron y vivieron en territorios fronterizos.

Para aproximarnos a la cuestión que se plantea es conveniente tener la intendencia de la historia como soporte de la reflexión y poner en valor la geografía para entender la gobernanza global de la energía y la de Europa en particular.

La historia europea, desde la antigua Grecia, ha tenido un significativo componente eurásico y el espacio común Atlántico debemos de abordarlo desde la comunión de los valores occidentales.

La geografía nos debe obligar a tomar conciencia de la responsabilidad de Europa en su política de vecindad porque está colindante con zonas particularmente frágiles para su seguridad y el abastecimiento energético como Medio Oriente, África del Norte y Asia Central.

Al igual que en 1950, la energía sigue, 64 años después, estando presente en el corazón político de Europa. Y desde 2008 vivimos inmersos en una crisis que no sólo es financiera es política fundamentalmente. Y la energía y la industria son parte esencial para la salida de la crisis europea.

La historia vuelve pero la sociedad europea y la comunidad internacional tienen otra dimensión, pero la misma problemática fundamental de fondo que dio origen al Tratado de la CECA firmado el 18 de abril de 1951, entró en vigor el 23 de julio del siguiente año, que se siga construyendo, como afirmaba reiteradamente Monnet, entre los europeos el más vasto interés común y gestionado por instituciones comunes y democráticas. Y esta historia a pesar de las grandes dificultades, sólo tiene un horizonte: Seguir avanzando desde el reconocimiento del pasado para buscar las nuevas formas de organización del mañana.

Breves nota para el debate

1.- Recuperar el espíritu que dio origen a la Kennedy Round, cuando el Presidente americano propuso (enero 1962),  "una asociación comercial abierta entre los EEUU y la Comunidad Europea" y que se materializó en la Trade Expansion Act (octubre 62). Y la lección para nosotros es la respuesta de Europa, se dotó de una voz unida, bajo el liderazgo de una figura sólida como Jean Rey, que posteriormente fue sucesor de Hallstein en la Presidencia de la CEE.

La sociedad internacional ha evolucionado mucho desde entonces y la americana también, pero el núcleo de los "valores occidentales" permanece (que relativo es en la historia de la humanidad, los 231 años que discurren desde el Tratado de París de 1783) y el retorno del mundo hace conveniente que Europa y EEUU culminen la negociación emprendida para el Acuerdo transatlántico de Inversiones y Comercio (TTIP) y construyamos un gran mercado de 800 millones de personas.

Para Europa se abren interrogantes que entran de lleno en el corazón de su política común tanto en términos de construcción política como de competitividad, desarrollo tecnológico e industrial y cohesión social. El desafío del Acuerdo nos obliga a  avanzar con una voz común y asentar nuestras bases de competitividad y cohesión en la formación, la innovación tecnológica, el desarrollo industrial, la movilidad  y la consolidación de un mercado europeo integrado.

En consecuencia debemos de ser conscientes sobre la urgente necesidad de dotarnos de un liderazgo/voz común. El acuerdo transatlántico es una oportunidad para Europa en orden a recuperar posiciones en las relaciones con EEUU y poner en valor el papel estabilizador de Europa en la geopolítica de las zonas frágiles que la circundan.

2.- La energía, desde los orígenes del mundo civilizado, es un factor clave para el desarrollo humano y su dominio una fortaleza para competir en el mundo. De otro lado, aunque los tiempos de exuberancia financiera lo hayan ocultado, la energía es sinónimo de innovación tecnológica y desarrollo industrial. Si nos adentramos en la historia europea y de las relaciones internacionales, vemos, que la energía es su oxígeno principal. Y si visualizamos la geoeconomía planetaria vemos, que la sostenibilidad energética y la competitividad económica es una de las cuestiones centrales del presente siglo. En estas consideraciones anteriores sitúo los movimientos que se están protagonizando en el eje franco alemán.

El 30 de mayo del 2011 no es un día cualquiera ni para Alemania ni para Europa. Se acordó por el Gobierno de la Canciller Merkel la programación del cierre de las centrales nucleares en Alemania. Una decisión que, conociendo la historia antinuclear de la RFA y origen de los Verdes, pareciera lógica en un gobierno de coalición entre Schröder y Fischer y no tanto en la de la Canciller. La medida ha generado una convulsión en la política energética e industrial de Alemania e inquietud en el continente. Y los riesgos del coste de la energía en comparación con la industria norteamericana  han disparado las alarmas de los sectores industriales más clásicos. Sin embargo, tras esa decisión tan "demagógica e irreal" como se ha opinado a veces, está aflorando un calculado, o no, objetivo estratégico: La transición energética.

Una transición que tiene como visión apostar por la tecnología y la eficiencia energética. Y que no es muy diferente a las posiciones en materia de política energética que tras la crisis del petróleo de 1973 empezó a exponer la Comisión. Únicamente viene a añadir la cuestión central del clima y las emisiones de CO2.

Y nos lleva a un horizonte estratégico como el de la seguridad energética, que sigue viva hoy más que nunca, y se  complementa con la visión de afrontar la recuperación de la competitividad tecnológica e industrial de Europa.

Su importancia se constata con una somera lectura al extenso documento del Gobierno de Coalición suscrito por la CDU/CSU y la SPD. Lo que está sucediendo no es un tema menor para Europa, ni para su posición en el concierto internacional y mucho menos para la evolución de las relaciones atlánticas. Y así lo ha entendido también Francia y se ha manifestado a través de su Presidente Hollande en su comparecencia del 14 de enero último.

En consecuencia, la política energética una vez más se ha convertido en el motor que puede hacer avanzar el proceso de integración europea centrándolo en un vector estratégico esencial. La política del clima en una herramienta para articular el discurso soporte del dumping medioambiental. Y la seguridad energética como idea fuerza para la eficiencia energética y el desarrollo tecnológico.

3.- En esta fecha François Hollande ha lanzado la iniciativa franco alemana para la transición energética y ha sido acogida con sumo interés por el vicecanciller alemán Sigmar Gabriel. Éste, debemos de recordar que fue Ministro de Medio Ambiente, Conservación Natural y Seguridad Nuclear en el gobierno de coalición de Ángela Merkel entre 2005 y 2009, es el actual Ministro de Economía y Energía y Presidente de la SPD.

El "entusiasmo" político ante el "Airbus de la energía" tiene ante sí un proceso de aterrizaje delicado que se empezará a visualizar el 19 de febrero con motivo de la cumbre franco alemana y donde, previsiblemente, se presentarán las grandes líneas del Proyecto lanzado el 14 de enero.

Ya hay voces como las de Stephan Kholer, de la Agencia Alemana de Energía (DENA), que traduce el proyecto en una "plataforma industrial" a partir de la cual las empresas podrán cooperar y responder, conjuntamente a los proyectos. También ha dado su opinión Lehonard Birnbaum, de EON, mostrando su escepticismo. Y en el caso de las grandes majors de Francia, han mostrado que la prudencia frente al Estado es buena consejera. Y ya se visualizan movimientos de interés que muestran que la transición energética es un dato a considerar y no menor.

Asimismo otro dato relevante. El acuerdo suscrito por la patronal alemana (BDI) y francesa (MEDEF) cara al Consejo Europeo del 20-21 de marzo, abogando por un Pacto Industrial y Tecnológico y más concretamente en su Recomendación Segunda, plantean la elaboración de una política de transición energética común al objeto de que las empresas energéticas y la industria contribuyan a una cadena de valor industrial, competitiva y sostenible.

Esta pequeña muestra de datos nos indica que la crisis financiera actual está removiendo algo el núcleo del concierto europeo. La crisis está aflorando nuestras debilidades y entre ellas la necesidad de reforzar nuestra musculatura tecnológica e industrial. No hay fortaleza política en el concierto internacional sin fortaleza tecnológico - industrial. El cambio de paradigma no viene solo por la "revolución energética del Schale en su vertiente Gaz y Oil", viene fundamentalmente por la batalla por el liderazgo tecnológico y la competitividad industrial en el seno de la sociedad internacional.  Hay mucho en juego, sobre todo el futuro de Europa, y encuadro en esta dimensión el lanzamiento del programa de transición energética.

En consecuencia la revolución energética del Schale, si bien, es importante, es mucho más, la pérdida de competitividad de la industria y tecnología europea. Y aquí reside la idea fuerza de la transición energética. Un instrumento estratégico para impulsar el proyecto de integración europea cimentándolo en políticas de inversión tecnológica orientadas a la competitividad de la industria europea y al crecimiento económico. Ésta es la única terapia para consolidar el proyecto de la Unión. Objetivo: Que los europeos podamos cumplir nuestras oportunidades vitales en Europa.

4.- La seguridad del aprovisionamiento energético europeo y la fragilidad del espacio geopolítico que circunda Europa es otro dato de interés para reconocer el discreto movimiento que ha empezado a aflorar en Europa y que no acierto a vislumbrar su evolución. Sí me atrevo por el contrario a apuntar una serie de datos tales como los siguientes:

  • La voluntad manifestada en materia de Defensa en el programa marco del gobierno de coalición de Alemania. Y que se traduce en dos hechos significativos inmediatos: De un lado, la expresión de la Ministra de Defensa alemana sobre una política de seguridad y defensa activa. De otro, su reciente  visita a Mali y en consecuencia su mensaje de que la seguridad Europea y por ende su seguridad energética conlleva a una posición activa en el conflicto subsahariano.
  • El cauto pero progresivo alineamiento en materia de seguridad y defensa de los tres actores relevantes en Europa. Francia, Alemania y Gran Bretaña. Este es un tema complejo a lo largo de la historia reciente europea desde que fracasó la Comunidad Europea de Defensa. Pero la necesidad en materia de seguridad, defensa y política exterior común espero que haga aflorar los valores de los padres fundadores y nos aleje de la historia negra de Europa.
  • La fuerte inmigración árabe y otomana en Europa sumado al arraigo creciente del islamismo nos obliga a entender e intervenir en la geografía delicada que nos circunda. Lo que sucede en nuestro entorno geopolítico más próximo nos impacta de tal manera que nos sorprendería mucho. Estos datos nos llevan a la gran cuestión.  Si Europa, y más concretamente los europeos, seremos capaces de entender que dependemos esencialmente de nosotros mismos y en consecuencia la única oportunidad vital es: Avanzar. Tiene que haber espacio para la esperanza. Esto no significa que el camino sea sencillo, al contrario, exigirá mucho esfuerzo y se tendrán que solventar muchos conflictos, algunos incluso dramáticos.


En consecuencia la política exterior y de seguridad común es una asignatura vital para los próximos años. Como he dicho reiteradamente nos circundan demasiadas zonas frágiles. Y en el seno de la sociedad europea hay millones de personas que atienden a criterios culturales y religiosos diferentes. Si para nuestros mayores, Oriente Medio, Africa del Norte y Rusia por poner algunos ejemplos, eran espacios vitales, ahora con mucho más motivo lo son, y debemos de tener una posición común para afrontar los desafíos que tenemos ante nosotros. Los Balcanes son una desgraciada lección para Europa.

5.- Y todo esto nos lleva al gran interrogante que apunta reiteradamente un convencido europeísta y antiguo Embajador de Alemania en España, Joachim Biterlich. ¿Vamos hacia una política energética europea? ¿En qué condiciones? Responder a estas preguntas está en el fondo de la idea fuerza sobre la transición energética lanzada por el eje franco alemán. Y al hilo de estos interrogantes quiero traer a colación algún otro, más cercano. ¿Qué papel quiere jugar y puede, España, dada su condición de frontera con la parte Occidental de África del norte? ¿Qué papel quiere jugar también considerando el progresivo protagonismo hispano en EEUU? ¿Cómo quiere valorizar en la política europea su fortaleza industrial energética y orientarla también a un espacio común con América Latina? Y por fin, ¿cuáles son nuestros activos para ser parte del proyecto lanzado por el Presidente Hollande y ¿cuál es la estrategia para ponerlo en valor?

Dejo estos y otros interrogantes encima de la mesa desde una convicción. Esto ha empezado a moverse y no solo por vocación europeísta. Por necesidad. Y se estará en este movimiento  porque se cree y la vocación de ser parte del proyecto europeo. Tenemos ante nosotros un buen desafío.

Breves Conclusiones

  1. Es bueno reconocer lo que nos ha precedido porque de ahí se extraen lecciones de interés para los actuales momentos de incertidumbre y desorientación. Y en concreto dos cuestiones básicas: ¿Por qué nació el Proyecto de integración europea? Y, de otro lado, tomar conciencia de que para la historia europea el mundo eurásico es parte esencial de la misma.
  2. La geografía es una excelente guía para estructurar la política exterior y de seguridad para Europa. Y la geografía energética donde se inserta Europa nos lleva directamente al corazón de su estabilidad y su seguridad. Contemplemos con ojos muy abiertos lo que está sucediendo en las zonas sensibles que circundan Europa porque informa de la urgente necesidad de una sólida política exterior y de seguridad común.
  3. La energía es uno de los motores centrales para el desarrollo tecnológico e industrial. En este tiempo histórico que nos ha tocado vivir el "retorno del mundo" nos obliga a ser conscientes de la batalla por el liderazgo tecnológico industrial que se está desarrollando.
  4. El proyecto de transición energética y la sostenibilidad es la idea fuerza y la oportunidad estratégica para la competitividad futura de la economía europea. Aquí radica el desafío de Europa y la recuperación de su responsabilidad una necesidad para estructurar el espacio político de Europa en un Proyecto de referencia en la comunidad internacional.
  5. España, por su ubicación geográfica y su historia atlántica con América Latina, debe definir su papel y posición en el proyecto europeo de transición energética. Y para ello debe contar necesariamente con la fortaleza industrial y tecnológica. Sin esta fortaleza no hay ni posición europea ni posición internacional.

(*) Texto de una ponencia para el XI Encuentro del Sector Energético, celebrado en IESE Madrid el 13 de febrero de 2014.

Europa pierde competitividad

El último informe trimestral sobre la economía de la Eurozona del "Directorate-General for Economic and Financial Affairs" de la Comisión Europea, arroja un panorama sombrío sobre el futuro de la competitividad de la economía europea y en consecuencia del nivel  de vida en Europa en los próximos años, si no se acometen cambios estructurales importantes en todos los países.

Según indica el informe, si no se producen cambios en las políticas económicas en los países de la zona, el crecimiento esperado del GDP de la Zona Euro para los próximos diez años será de media de tan solo un 1%. Esto significaría un distanciamiento cada vez mayor con el crecimiento en EEUU, estimado para el mismo periodo de tiempo por dicho informe en un 2,5% de media. La consecuencia es que bajo la hipótesis del mantenimiento de las políticas económicas actuales, el crecimiento del GDP per cápita en la Zona Euro en los próximos diez años será, de media, la mitad del que gozarán en EEUU, cayendo el nivel de vida relativo hasta situarse en el 60% del de EEUU en el año 2023.

Las razones de estas tasas de crecimiento tan bajas, y sensiblemente inferiores a las del periodo anterior a la crisis, tienen que ver fundamentalmente, según la Comisión, con tres factores:

  • la baja productividad de los factores de producción,
  • el elevado endeudamiento de la economía que tendrá que ser absorbido en los próximos años y, por último,
  • la caída de la población activa.


La baja productividad en los factores de producción no llega con la crisis, sino que viene de mucho antes y se agudiza a partir de mediados de los años 90. Tampoco se produce en igual medida en todos los países. Las diferencias son notables entre aquellos países que son capaces de producir y absorber nuevas tecnologías, y los que no. Estos últimos durante los años de la crisis llegan a tener tasas de crecimiento de productividad negativas.

En segundo lugar, el elevado nivel de endeudamiento no solamente tendrá que ser absorbido hasta que alcance niveles más normales, sino que también dificultará y ralentizará la recuperación del nivel de inversión en formación bruta de capital, que ha caído a niveles dramáticamente bajos durante los años de la crisis, y de los recursos destinados a I+D, lo que dificultará el desarrollo tecnológico imprescindible para la mejora de la productividad.

Por último, la contribución al crecimiento del factor trabajo en la próxima década se espera que sea un 50% inferior a lo que contribuía en el periodo anterior a la crisis. No obstante, teniendo en cuenta que durante el periodo de crisis su contribución al crecimiento fue negativa, al contrario de lo que se espera que ocurra con la productividad y

el capital, la contribución del factor trabajo a la recuperación experimentará una importante recuperación en la próxima década.



Si comparamos esta evolución con la prevista para el mismo periodo por la propia Comisión para la economía de EEUU observamos un comportamiento para la Zona Euro sensiblemente peor. Mientras que en nuestro caso el crecimiento medio del GDP per cápita en el periodo anterior a la crisis (1998 - 2007) era del 1,6%, sensiblemente igual al de EEUU, que era del 1,7%, nosotros caímos durante la crisis al 0,4% mientras que en EEUU cayó solamente al 0,7% y la evolución prevista para la próxima década en EEUU es una recuperación de los niveles anteriores, alcanzando de media el 1,8%, en la Zona Euro se espera alcanzar solamente un 0,9% de media en el mismo periodo.

Lo anterior pone en evidencia no solamente que la crisis ha afectado mucho menos a EEUU, sino que además va a salir de ella mucho más fortalecida. Si no hay un cambio de políticas en Europa, el pronóstico de la Comisión es que el nivel de vida en la Eurozona caerá a niveles del 60% con respecto al de EEUU en el año 2023. Es decir, volveremos a la situación de los años 60.

La Eurozona hoy: Aún más preguntas que respuestas

Llevamos ya casi siete años de crisis, hemos estado en algún momento muy cerca de la ruptura del Euro y nuestros dirigentes aún no han sido capaces de abordar los problemas de fondo que nos han llevado y pueden volver a llevarnos a esta situación.

A medida que nos íbamos acercando a los momentos más críticos en cuanto a la supervivencia del Euro se refiere, se fue consolidando una opinión casi unánime de que el Euro estaba mal construido. La base del problema estaba, y sigue estando, en que el Euro se construyó sobre dos pilares. Uno sólido, la cesión de soberanía de los países a favor de un organismo independiente, el BCE, que debía velar por la estabilidad de precios, y otro frágil, el pacto de estabilidad en materia fiscal por el que básicamente todos los países se comprometían a mantener sus niveles de déficit público y de deuda pública dentro de unos determinados parámetros.

Como era de prever, el primero, el más sólido, el que estaba fuera del alcance de intereses políticos ha funcionado muy bien. El segundo, el más dependiente de decisiones y por tanto de intereses políticos ha sido sistemáticamente incumplido por todos los países miembros en un momento u otro.

El riesgo que hemos corrido como colectivo no ha sido menor. En los momentos en los que la crisis de confianza fue más aguda y la falta de liquidez en el mercado interbancario llegó a ser total, estuvimos muy cerca de la ruptura del Euro. Muchas voces se alzaban indicando que con los desequilibrios en materia fiscal entre los diferentes países miembros, y la falta de confianza en cuanto a la solvencia real del sistema financiero de los países de la zona euro, la situación no era sostenible. Tan sólo la decidida actuación del BCE ha hecho que de momento hayamos podido salvar la situación.

Hoy parece que los datos macroeconómicos de los países de la zona euro apuntan a que podríamos estar tocando fondo. Los más optimistas apuntan incluso al inicio de un proceso de recuperación económica basada en las cifras de suave crecimiento que estamos viendo en el último trimestre del pasado año.

En mi opinión, efectivamente parece que hemos salvado los graves riesgos de corto plazo. Y esto no es un tema menor, ya que en toda estrategia de largo plazo el primer paso, cuando hay problemas, es siempre salvar el corto plazo, si no, el resto puede que no llegue.

En algunos países como España, indudablemente se han hecho cosas muy importantes, imprescindibles, para fortalecer la plataforma del relanzamiento futuro de la economía. Yo destacaría dos como las más meritorias: la reforma laboral que ha permitido ganar competitividad y relanzar las exportaciones, y el saneamiento del sistema financiero que ha permitido regenerar la confianza internacional en su solvencia, y en consecuencia la normalización de su acceso a los mercados de capitales, reduciéndose sensiblemente su dependencia del BCE. Otros países fuertemente castigados por la crisis como Irlanda y Portugal, también han hecho deberes dolorosos y también han ganado el corto plazo.

Por todo lo anterior debemos sentirnos aliviados. La cuestión importante sin embargo es si realmente estamos saliendo fortalecidos de este proceso.

¿Podemos decir que hemos puesto las bases para fortalecer los defectos estructurales que ya se admite unánimemente que existieron en la construcción del Euro? ¿Podemos decir que una Eurozona con estados mucho más endeudados de lo que estaban al principio de la crisis es financieramente más estable? ¿Podemos decir que paralelamente a la resolución de los problemas de corto plazo hemos puesto en marcha mecanismos para que estos mismos riesgos no vuelvan a producirse en el futuro? ¿Podemos en definitiva decir que hemos avanzado en la construcción de una Europa del Euro más sólida y más estable?

En mi opinión, la respuesta a todas estas preguntas es NO. Lo está haciendo de una forma débil y las principales razones por las que está saliendo debilitada de esta crisis son las siguientes:

  • Está saliendo con unos niveles de deuda sobre GDP mayores de los que tenía cuando empezó la crisis.
  • Está saliendo sin que se esté recuperando aun el crédito al sector privado. Las medidas de saneamiento del sector bancario no han venido acompañadas de la corrección de los desequilibrios de balance que permitan a la banca recobrar la normalidad de su actividad ordinaria.
  • Está saliendo gracias a la firme intervención del BCE, y no gracias a la implantación de políticas estructurales destinadas a corregir los graves desequilibrios que padece y que afectan a su competitividad futura.
  • Está saliendo sin que se hayan conjurado los riesgos de deflación.
  • Está saliendo con unas Instituciones debilitadas por su incapacidad para alcanzar acuerdos que la hagan avanzar en la integración. Lo que no sé es si éste es un problema de calendario, como dicen algunos: "los tiempos en política son distintos", o si es un problema de voluntad política porque llegados a un cierto punto ya no compartimos el modelo.
  • Solo se han alcanzado acuerdos en la primera fase de la integración bancaria.
  • No hay acuerdos en materia de integración fiscal.
  • No hay acuerdo para permitir al BCE actuar más decididamente en la aplicación de medidas no convencionales.
  • No hay acuerdo en cuanto a si la imposición de medidas de ajuste muy severas a los países en peor situación han sido positivas para su recuperación.


Todas estas carencias han hecho surgir sentimientos antieuropeos cuya influencia futura aún no podemos determinar. Tendremos un primer test en las próximas elecciones al Parlamento Europeo.

Para que la recuperación sea firme es necesario conseguir que las Instituciones logren acuerdos que hagan pensar que los países de la Eurozona son capaces de trabajar conjuntamente en la consecución de objetivos comunes, y lo hagan a una velocidad que sea reconocible por la ciudadanía. Si no, el futuro sigue siendo incierto.