Alstom, Quo Vadis Europa?

"... La pérdida de visión estratégica de Europa y de las compañías líderes europeas, la deficiente integración en sus gobiernos corporativos de las perspectivas de la evolución del negocio energético en el mundo y las dificultades en adecuar su política energética a los objetivos de renacimiento industrial y tecnológico que demanda la sociedad europea. Ante este vacío es lógico que GE apueste por la división energética de Alstom"

Con toda solemnidad el Presidente Hollande declaro el 14 de Enero el objetivo estratégico de la transición energética, el alineamiento franco alemán en este objetivo de dimensión europea y en consecuencia el renacimiento tecnológico industrial apoyándose en el símil de la creación del Airbus energético europeo. A continuación la cumbre franco alemana del 16 de Febrero reafirmó estos objetivos de soberanía energética y tecnológico industrial de Europa.

Entre tanto, en el plano industrial, el PDG de Alstom, Patrick Kron, parece que estaba inmerso en conversaciones para vender su división de energía a General Electric (GE), sin conocimiento del Estado. Un hecho sorprendente en la cultura de los conglomerados industriales de Francia y que denota, o una gran osadía del Sr. Kron, equivalente al que tuvo Jean Marie Messier en su día, o refleja un escaso respeto al Gobierno de Hollande y a los objetivos enunciados en la cumbre franco alemana.

Lo que si ha aflorado nuevamente esta operación son las diferencias cualitativas entre EEUU y Europa a la hora de abordar su posición en una sociedad internacional diferente a la del siglo pasado.

Washington ha dado estos últimos años un giro estratégico de primer orden, al valorar que la pérdida de competitividad industrial y tecnológica, frente al mundo asiático, tiene consecuencias letales para la sociedad occidental, y en consecuencia esta impulsando un proceso de reindustrialización con sólidas bases tecnológicas y seguir liderando los sectores claves de la vida urbana del mundo: La energía y el conjunto de las infraestructuras en red.

GE es un buen ejemplo de este giro estratégico. Su política de compras a lo largo de estos años en Europa ha estado marcado por su objetivo de reequipamiento tecnológico en el sector del transporte ferroviario y la energía.

Europa, con su deficiente política para integrar proyectos industriales de dimensión europea, no esta dando respuesta a los desafíos del mercado global, de la competencia asiática y la competencia norteamericana. Y esta siendo incapaz desarrollar operativamente el renacimiento industrial y tecnológico de Europa.

En este escenario, uno de los actores relevantes es GE, y el caso Alstom que estamos presenciando en estas fechas, una fotografía certera de estrategias y decisiones políticas claramente contrapuestas. EEUU, visión estratégica sobre su posición y papel en el mundo contemporáneo, decisión política para liderar, sobre la base de esa visión, las fortalezas privadas del conjunto occidental, y voluntad de recuperar/consolidar el liderazgo industrial en las tecnologías urbanas. Europa, carencias en su visión estratégica e incapacidad de liderar políticamente, transformando las posiciones/visiones nacionales, en un proyecto tecnológico industrial de dimensión europea y vocación mundial. Antes morir de inanición que colaborar con el vecino.

En este contexto es pertinente contemplar la fotografía de la evolución reciente de GE y Alstom. Esta, vende el 2006 su división especializada en sistemas de conversión de energía (Converteam) y tras diversos procesos, incluida la entrada en el capital del equipo de gestión (2008), en Marzo del 2011 es comprada por la división de Energía de GE. Converteam no solo tiene un valor tecnológico de interés para los desarrollos energéticos del comprador, tanto en generación convencional y no convencional así como en el transporte y distribución, sino que refleja el deterioro estrategico de Alstom en el mercado energético, al pasar de líder global en equipos de servicios para la generación de energía, a una compañía, que en palabras de su PDG, Kron, ha perdido la masa crítica necesaria para competir en el mercado global. Mientras Alstom se descapitalizaba tecnológicamente por la falta de visión y ambición europea, GE se capitaliza tecnológica e industrialmente en Francia para ser un actor de referencia en el mercado energético.

Esta fotografía nos muestra: La pérdida de visión estratégica de Europa y de las compañías líderes europeas, la deficiente integración en sus gobiernos corporativos de las perspectivas de la evolución del negocio energético en el mundo y las dificultades en adecuar su política energética a los objetivos de renacimiento industrial y tecnológico que demanda la sociedad europea. Ante este vacío es lógico que GE apueste por la división energética de Alstom y si además lo sustenta en una cultura de puesta en valor del capital humano europeo y manejo inteligente de sus objetivos estratégicos, en el marco de una consolidación de liderazgo Atlántico, miel para todos.

En el caso concreto de GE en Francia, la presidente es Clara Gaymard, antigua Directora de la Agencia Francesa de inversiones internacionales (AFII), esposa del antiguo Ministro de Chirac, Hervé Gaymard. Su mensaje al Ministro Montebourg: "Nosotros no haremos nada sin contar con vosotros", la firme promesa realizada por el Presidente de GE de trasladar a Francia la sede social de 4 áreas significativas de GE energía,... Son un botón de muestra de que la oferta de GE es estratégica y siendo claros, algo más que la mera compra de la división de Energía de Alstom está en juego.

Entretanto la declaración franco alemana sobre la transición energética, centrada en el renacimiento industrial tecnológico de Europa y la idea del Airbus energético, tiene ante si, una vez más, la dificultad europea en transformar las declaraciones en estrategias y políticas concretas. La carrera iniciada por Siemens, tras el asunto Alstom, para consolidar un grupo europeo de dimensión mundial en el área de energía y transporte, apostando por una integración entre ambas compañías, tiene más, un componente de reacción, que de sólida estrategia. Y si tuviera éxito sería una decisión política que tendrá que dar soporte y cimiento a la materialización de una estrategia, en objetivos y plazos, de los acuerdos de la cumbre franco alemana.

Europa, una vez más, esta ante su propio desafío y el asunto GE esta aflorando nuestra incapacidad para adaptarnos al nuevo mundo del presente siglo. Y éste está exigiendo, músculo y capacidad de penetración en mercados. Desde la fragmentación es difícil alcanzar músculo y más difícil tener presencia y posición en mercados tractores relevantes.

En este contexto EEUU, y más concretamente sus empresas, saben muy bien como esta evolucionando la sociedad internacional y las exigencia de un mercado global y complejo como el del presente siglo. Y la apuesta en la cooperación atlántica está en su radar y actúan en consecuencia. Y GE en concreto, esta actuando consecuentemente con sus intereses y su objetivo de consolidación como referencia mundial en el sector energético y jugador occidental líder que compite con los jugadores asiáticos.

La compra de la división de Energía de Alstom ha aflorado la gran cuestión y esta solo se resuelve, no demonizando al inversor industrial GE, sino aprobando las asignaturas pendientes que tenemos los europeos. Quo Vadis, Europa?

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