Crecimiento y nivel de deuda en la Eurozona

"El crecimiento potencial actual estimado de la economía de la eurozona es demasiado bajo para salir de la situación de alto desempleo en la que nos encontramos. Alcanzar el crecimiento potencial no es suficiente sino que hay que adoptar medidas para incrementar este crecimiento potencial."

Este jueves en una intervención en la Brookings Institution en Washington Mario Draghi ha dicho cosas importantes. Después de que el Fondo Monetario Internacional alertara esta semana de que la Eurozona tenía una probabilidad de un 40% de entrar otra vez en recesión, el Presidente del BCE reafirmo su compromiso y el de todos los miembros de su consejo de gobierno de adoptar más y mayores medidas de las denominadas no convencionales para evitar el riesgo de deflación, pero alertó de que las medidas de política monetaria no son suficientes para recuperar la senda de crecimiento, es necesario implementar políticas fiscales y reformas estructurales.

Hasta aquí nada nuevo. Lo más importante a mi juicio es que alertó de que el crecimiento potencial actual estimado de la economía de la eurozona es demasiado bajo para salir de la situación de alto desempleo en la que nos encontramos. Alcanzar el crecimiento potencial no es suficiente sino que hay que adoptar medidas para incrementar este crecimiento potencial.

Como se observa en el gráfico anterior, desde el comienzo de la crisis en el año 2008 la estimación de crecimiento potencial de la economía en la Eurozona ha ido retrocediendo año tras año. Simultáneamente, el valor en términos monetarios del PIB real actual es aún menor que el que teníamos antes del inicio de la crisis. Por tanto, parece que el señor Draghi tiene toda la razón al señalar que hay que tomar medidas no solo para crecer más sino para aumentar también el crecimiento potencial de la economía.

Por otra parte, el pasado mes de septiembre, el International Center for Monetary and Banking Studies (ICMB) de Ginebra publicó un magnifico informe titulado Delevereging? What Delevereging?, cuya lectura recomiendo vivamente, que demuestra que el proceso de desapalancamiento en el mundo en general y en la eurozona en particular contrariamente a lo que se piensa, aún no se está produciendo.

Como se observa en el gráfico anterior, el porcentaje de deuda (ex. sector financiero) sobre PIB a nivel mundial se ha incrementado sustancialmente durante el periodo de crisis (2.008 – 2.013), nada menos que un 38%, alcanzando el máximo histórico del 212%. En la Eurozona, esta cifra es aún mayor, el 257%, y la española alcanza el 300%. La media de los países desarrollados alcanza el 272% y algunos países emergentes como China han acelerado su proceso de endeudamiento para mantener altas tasas de crecimiento basadas en la demanda interna cuando la crisis ha hecho flaquear sus exportaciones y ya tiene un nivel de deuda sobre PIB del 217%.

Es decir, estamos en una situación en la que simultáneamente se está produciendo una caída de las expectativas de la capacidad de crecimiento con un incremento de la deuda. Parece obvio que la combinación de estancamiento económico, progresiva reducción del potencial de crecimiento e incremento significativo de deuda nos lleva por mal camino. La capacidad de endeudamiento de las economías no es infinita. Tiene que ser proporcionada a la capacidad de repago que la generación de riqueza proporcione.

Mario Draghi acertadamente nos alerta de que las medidas de política monetaria en esta situación pueden ser mucho menos efectivas. Es imprescindible actuar desde los Gobiernos con medidas de carácter fiscal y reformas estructurales que incidan en la capacidad de crecimiento actual y potencial. Si no, el incremento de liquidez se seguirá embalsando en activos financieros, pero no llegará a la economía real. En estas circunstancias no es en absoluto descartable una nueva recaída en un periodo de recesión, y probablemente de deflación, pero con el agravante que en esta ocasión, como consecuencia del incremento de deuda, la posición de balance sería mucho más débil y aún mas más costosa la salida.

Si no se actúa rápido en la política en Europa, y con el BCE cerca del límite de sus capacidades, puede quedarnos poco tiempo para evitar otro desastre.



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