Cada vez somos menos

"Hoy las dictaduras se disfrazan de democracias y cada vez hay más regímenes represivos que llegan al poder utilizando procesos democráticos, gentes como Putin o Maduro."
Jorge Dezcallar 18/02/2015

Se ha dicho que la democracia es el peor sistema político si se exceptúan todos los demás. También es una flor delicada que exige cuidados para sobrevivir porque no lo hace sola y de hecho, históricamente, la norma ha sido el autoritarismo en sus diversas variables religiosas, ideológicas o militares. El último informe de Freedom House afirma que hoy la democracia está en peligro y constata en 2014 su mayor declive de los últimos años tras analizar una serie de variables como el imperio de la ley, la libertad de expresión, la autonomía personal etc. De 195 países este Informe cataloga a 89 (46%) como libres, donde vive el 40% de la población mundial; 55 países (28%) serían "parcialmente libres" (24% de la población); y 51 países (26%) no son libres y en ellos vive el 36% de la población (la mitad en China). Los mayores retrocesos se dan en Hungría por las políticas antiliberales del primer ministro Orban, en Rusia por su desprecio del derecho internacional; en Egipto por la represión de Sisi (1.400 condenas de muerte), y en Turquía por el autoritarismo creciente de Erdogan. Los peores son China, Uzbekistán, Turkmenistán, Arabia Saudí, Bielorrusia, los dos Sudán, República Centroafricana, Somalia, Eritrea y Chad. Siria es el último de la cola, un lugar realmente poco apetecible para vivir. Las buenas noticias vienen de Túnez.

Andrea Kendall-Taylor y Erica Frantz hacen un interesante análisis complementario en el último número de The Washington Quaterly donde dicen que el número de dictaduras ha disminuido en el mundo de 73 en 1991 a 57 hoy, aunque ahora son más duraderas: 25 años por término medio cuando la media era de 12 años entre 1946 y 1990. Mugabe es un buen ejemplo. Los dictadores han aprendido, son más sofisticados, evitan la brutalidad de la represión militar y adoptan instrumentos de la democracia como la pluralidad de partidos y las elecciones y esta máscara las hace más resistentes, porque siempre es mejor manipular que reprimir.

Un ejemplo es el régimen iraní. En 2008, el 84% de las dictaduras permitían el pluripartidismo y el 83% celebraban elecciones como mínimo cada seis años, lo que les da una cierta legitimación internacional y les permite recibir ayuda e inversiones. Además, los dictadores se visten de civiles: durante la Guerra Fría un 15% eran militares como Franco, mientras que ahora solo lo son el 3%. Hoy abundan regímenes que como ha escrito Fareed Zacharia "combinan un porcentaje sustancial de democracia con un porcentaje sustancial de falta de liberalismo". Hoy las dictaduras se disfrazan de democracias y cada vez hay más regímenes represivos que llegan al poder utilizando procesos democráticos, gentes como Putin o Maduro.

Robert Kagan tiene otra explicación (Brookings, enero 2015) consistente en afirmar que la política sigue a la geopolítica, esto es, que el poder hegemónico influye en lo que hacen los demás países y así en los años 30 se impusieron los fascismos, en los 50 y 60 estuvieron de moda diversas variantes del socialismo y cuando ya Huntington pensaba que se había alcanzado el límite del desarrollo democrático por "la falta de receptividad a la democracia de varias importantes tradiciones culturales", a partir de los 70 fueron los EEUU los que marcaron tendencia aunque promover la democracia no fuera su objetivo último pues derribaron a líderes electos como Allende o Mossadegh mientras respaldaban a dictadores en muchos otros lugares. Esta influencia americana aumentó tras el colapso de la URSS en 1991. Kaplan cree que el actual proceso de introspección de los EEUU perjudica a la democracia y hace que potencias regionales impongan el tono en sus áreas de influencia y por eso hay más dictaduras cerca de China, son excepción en Europa, mientras que en America Latina hay ausencia de liderazgo pues hay democracias que colapsan bajo el peso del narcotráfico sin que Mexico o Brasil actúen con decisión para impedirlo. Su conclusión es que si América y Europa no lideran, la democracia retrocederá durante los próximos años.

En relación con esto, Reporteros Sin Fronteras acaba de publicar su Informe de 2015 sobre libertad de prensa en el mundo. De una lista de 180 países los mejor conceptuados son los nórdicos con Finlandia a la cabeza y el último es Eritrea. España ocupa un modesto puesto 34, detrás de Portugal pero delante de Francia o Estados Unidos. Algo es algo, aunque no sea para tirar cohetes.

Por mi parte creo que estamos en el final de una etapa donde Occidente ha dominado e impuesto sus valores al mundo y en el principio de otra caracterizada por la emergencia de nuevos actores con otros valores entre los que no están los valores democráticos, que son producto de una historia europea que ha pasado por el Renacimiento y la Ilustración. Otros han tenido historias y tradiciones culturales diferentes que les han dado otros valores y acabaremos teniendo que consensuar con ellos nuevas reglas para la gobernanza mundial. Nuestra influencia global disminuye y con ella lo hace también el atractivo de nuestro modelo de convivencia y de ordenación de la cosa pública. Pero eso no debe desanimarnos ni llevarnos a cambiar nuestros principios y modo de vida y por eso es muy preocupante el ascenso en la misma Europa de partidos como el Frente Nacional, Aurora Dorada y otros que no hacen precisamente bandera de la democracia. Hay que luchar contra estas tendencias antes de que sea demasiado tarde y sabiendo que cada vez seremos menos.

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