Es imprescindible encontrar un líder que coordine las políticas económicas en la Eurozona

"No podemos descansar solamente en el BCE para seguir adelante. Creo que el BCE está jugando un juego peligroso dejándonos acercar tanto a la deflación."

Nos hemos alejado tanto de los principios de cooperación y de alineamiento que hicieron posible el comienzo de la construcción de la Europa común y el alumbramiento del Euro como moneda que hoy ya ni nos planteamos como camino a seguir la vuelta a los orígenes.

Al comienzo del Euro y en el momento de las sucesivas incorporaciones de nuevos países, todos considerábamos como bueno el mantener determinadas magnitudes macroeconómicas como el déficit público o la deuda pública dentro de unos niveles que, aunque determinados de forma arbitraria, representaban lo que entendíamos por sanidad económica, y por eso nos comprometimos a mantenerlos. En aquellos momentos, países con una estructura económica y una forma de entender el papel del estado en la economía tan distintos como Alemania y Francia tenían un nivel de paro, una renta per capita, o un ratio de deuda pública sobre PIB muy similares.

Hoy en día la situación es muy diferente. El desempleo en Francia es el doble que en Alemania, su renta per capita es un 15% inferior y su ratio de deuda pública es un 15% mayor, ambos muy por encima de los establecidos en los acuerdos de Maastritch. Las diferencias con los denominados países periféricos son aún mucho mayores ya que los desequilibrios en estos países también lo son.

Pero hay un problema grave que todos compartimos y es que todos nos enfrentamos a la misma situación de bajo crecimiento y muy baja inflación, parece que por un largo periodo de tiempo. El informe de Perspectivas Económicas Mundiales – abril de 2014, que acaba de publicar el Fondo Monetario Internacional (disponible en PDFs: Uno / Dos) prevé un crecimiento del 1,2% para este año y de un 1,5% para el próximo para el conjunto de la Eurozona. Para Alemania prevé un estancamiento, 1,7% en 2014 y solo un 1,6% en 2015. En los únicos países en los que se espera un salto relativamente importante son Italia y Francia, ante la expectativa de que acometan ya, con los nuevos gobiernos, las reformas estructurales que aún no han realizado. Para España la perspectiva es mejorar un 0,1%, es decir pasar del 0,9% en 2014 al 1% en el 2015. El salto más importante lo hemos dado desde mediados de 2013, al empezarse a ver los resultados de las reformas estructurales realizadas. No olvidemos que el 2013 lo terminamos con un decrecimiento del 1,2%.

Es evidentes que estos niveles de crecimiento para Europa son claramente insuficientes e insatisfactorios. El problema es el mismo para todos, aunque las consecuencias evidentemente no. Son mucho más graves para los países con un altísimo nivel de paro o de deuda global, pública y privada, como el nuestro.

Pero para los demás también es importante. En este mismo Blog, en el artículo titulado "Europa pierde competitividad", haciéndome eco de lo publicado en el Informe Trimestral sobre la Economía de la Eurozona del Directorate-General for Economic and Financial Affairs de la Comisión Europea, decía que si no hay un cambio de políticas económicas en Europa, el pronóstico de la Comisión es que el nivel de vida en la Eurozona caerá a niveles del 60% con respecto al de EEUU en el año 2023. Es decir volveremos a la situación de los años 60.

Por tanto es muy evidente que los países de la Eurozona tenemos que coordinar políticas económicas para salir de esta situación en la que nos encontramos. Tenemos un mercado común que concentra una parte muy significativa del comercio exterior de todos los países, compartimos una moneda común y con ella una política monetaria que tiene que ser utilizada para el bien común, tenemos un sistema bancario con fuertes inversiones en activos públicos y privados de otros países de la eurozona, estamos iniciando un proceso de integración bancaria, aunque la velocidad que le estamos dando es desesperadamente lenta, tenemos infinidad de regulaciones sectoriales y de competencia que nos afectan a todos.

En definitiva estamos ya tan interrelacionados que necesitamos trabajar en equipo, con visión global de los problemas de la zona en su conjunto y de cada una de sus partes en particular, para relanzar esta zona del mundo. Si hemos aceptado llegar a esta situación tan diversa y tenemos la voluntad de seguir juntos, necesitamos altura de miras (y no digo generosidad porque es en beneficio de todos) para resolver el problema.

Seguramente aún quedan muchos y graves problemas por resolver en ámbitos donde nos han hecho creer que ya estaban resueltos, por ejemplo, en el sistema bancario europeo. Ante la inminencia del inicio de las actuaciones de la nueva autoridad supervisora radicada en el BCE ya se está hablando de cifras multimillonarias en cuanto a déficit de saneamiento de muchas entidades que no estuvieron sometidas a los test de stress en el pasado. Probablemente estos déficits no estarán en entidades de los países que han estado más castigadas con severos planes de ajuste. Estarán probablemente entre los que los han impuesto, o entre los que aún no los han realizado. ¿Cuál va a ser la respuesta a esta situación? No lo sé. Lo único que he querido señalar es que el problema es de todos.

No podemos descansar solamente en el BCE para seguir adelante. Creo que el BCE está jugando un juego peligroso dejándonos acercar tanto a la deflación. Algunos prestigiosos economistas ya están alertando de que un largo periodo de muy baja inflación puede llegar a ser tan dañino como una deflación. Los Gobiernos tienen que hacer también su trabajo en materia de política fiscal, y alguien tendría que coordinarlos. Quizá Alemania debería adoptar medidas para aumentar su demanda interna, Francia quizá deba incrementar su competencia interior y desestatalizar más su economía, nosotros aumentar el ahorro público y privado para reducir  el elevado nivel de apalancamiento hasta niveles que nos permitan volver a invertir y consumir, y así sucesivamente.

Si queremos que el futuro sea de todos y sea bueno, debemos trabajar juntos en beneficio de todos. Si no, en el mejor de los casos iremos siendo cada vez más irrelevantes en el mundo y en el peor, quien sabe... Todos los escenarios están abiertos.

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