Fiebre electoral

Jorge Dezcallar 13/10/2014

Octubre es un mes de elecciones en Iberoamérica, un continente que parece haber dejado atrás las asonadas militares a lo Pancho Villa para adentrarse por la más aburrida pero más segura senda de la democracia participativa donde siempre hay espacio para mejorar. Entre 2009 y 2016 se habrán celebrado 34 elecciones presidenciales en el continente, nunca antes se había dado una cifra similar. Ayuda a este proceso el desarrollo económico (entre el 5-6% la última década) y el consustancial aumento del número de personas que escapan de la pobreza extrema para integrarse en las clases medias, 60 millones en los últimos diez años, un aumento del 50%, aunque todavía haya un 27,9% de pobres. No quiere esto decir que no haya problemas porque los sigue habiendo y muy graves pues Latinoamérica tiene la más injusta distribución de la riqueza del planeta, el desarrollo ha hecho a los ricos más ricos y a los pobres más pobres y hay déficits importantes en seguridad, corrupción, justicia, institucionalidad, buena gobernanza, etc. La democracia no solo debe ser de origen sino de ejercicio, no solo electoral sino de ciudadanos, debe conducir a sociedades más justas, igualitarias y cohesionadas. Por eso aunque el 56% de los latinoamericanos apoya la democracia, solo un 39% está satisfecho con su funcionamiento y en esto Latinoamérica no es un caso aislado pues ese desencanto, propio de momentos en que las cosas vienen mal dadas, ocurre también en Europa y por eso surgen partidos como el de Beppe Grillo en Italia o Podemos en España. Como dice Fernando Savater, cuando estás malo vas al médico y si estás desesperado recurres al curandero.

Tras elecciones en Costa Rica, Chile, El Salvador, Panamá y Colombia en lo que va de año, Latinoamérica se juega este mes el futuro de tres exitosos proyectos políticos de izquierda en las elecciones que se celebran en Brasil, en Bolivia y en Uruguay. Se pide a la Izquierda que se reinvente frente a la crisis económica. ¿Cuáles son sus recetas políticas cuando la economía marca las reglas del juego? Los gobiernos de estos tres países se enfrentan al reto de cómo hacer frente a las fuertes demandas sociales que genera el crecimiento y el desarrollo de las clases medias en un contexto de desaceleración económica regional, pues del 5% de crecimiento anual del PIB promedio de la región hemos pasado a tan solo el 2% (el Banco Mundial pronostica un 1,5% para 2014). Esta combinación ha dejado atrás las reelecciones fáciles y aboca a mayorías ajustadas y a segundas vueltas, algunas con el agua al cuello como ha mostrado la reciente reelección de Santos en Colombia.

La primera vuelta electoral en Brasil se celebró el pasado domingo y despejó las incertidumbres desatadas tras el accidente aéreo que costó la vida al candidato socialista Eduardo Campos y catapultó efímeramente al primer plano a su segunda Marina Silva, contra la que se concentró a partir de ese instante la artillería gruesa de los otros dos candidatos, Dilma Roussef (Partido del Trabajo) y Aecio Neves (Partido Socialdemócrata). Las contradicciones de Silva en temas tan sensibles como drogas, aborto y homosexualidad han provocado su desplome con la consecuencia de que la segunda vuelta se dirimirá el próximo día 26 entre Dilma, actual presidente, y Aecio, que han obtenido un 42% y un 33% respectivamente. Eliminada la candidata socialista, la pelea será, pues, entre la izquierda y el centro por los millones de votantes evangelistas que apoyaron a Marina Silva. Quien venza se deberá enfrentar a la demanda de mejores servicios sociales (sanidad, educación, transportes, vivienda) de una sociedad muy desigual en la que convive el siglo XXI con segmentos de población que no han llegado a la Edad del Bronce, mientras que los "garimpeiros" del Matto Grosso recuerdan a la California de la fiebre del oro. Los disturbios que se produjeron durante el campeonato mundial de fútbol son consecuencia de otra fiebre, la "fiebre del crecimiento".

También parece que Evo Morales y su MAS (Movimiento al socialismo) lograrán la reelección tras ocho años de gobierno. Su mayor aliado es la atomización de la Oposición que agrupa a sectores liberales y mestizos asustados ante el creciente poder de los indígenas, pero cuyos candidatos de centro (Doria Medina) y de derechas (Tuto Quiroga) van muy detrás en las encuestas de intención de voto de las elecciones de este mismo domingo 12 de octubre. Tras excesos algo pueriles en sus inicios, Evo ha suavizado sus formas y moderado sus credenciales estatistas, nacionalistas e indigenistas, algo que necesita si quiere, como afirma, atraer a inversores extranjeros para convertir a Bolivia en el polo energético de la región. Su mayor carta es un crecimiento del PIB boliviano de un 4,8% anual en sus ocho años de gobierno. Ganará.

Más complicado lo tienen las izquierdas del Frente Amplio en Uruguay. Allí Tabaré Vázquez pretende suceder a su correligionario José ´Pepe´ Mugica (que ha legalizado algunas drogas) en las elecciones del próximo día 26, pero se enfrenta a un joven y atractivo candidato del Partido Nacional (los "blancos"), Luis Lacalle, el centro-derecha, que está subiendo últimamente en las encuestas aunque aún está a bastante distancia de Tabaré (40% a 33%). Más lejos aún queda el Centro-Izquierda del Partido Colorado de Bordaberry (15%) que, sin embargo, impedirá un ganador claro y forzará una segunda vuelta el 30 de noviembre que hoy por hoy se anuncia muy ajustada.

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