Navidad en La Habana

"Creo que el acuerdo de restablecimiento de relaciones diplomáticas es una buena noticia que cierra otro capítulo de la Guerra Fría y que abre las puertas a una vida mejor para los cubanos, al tiempo que permite a Obama presentarse ante Latinoamérica con un liderazgo renovado"
Jorge Dezcallar 22/12/2014

Barack Obama y Raúl Castro han decidido restablecer relaciones diplomáticas tras una discreta negociación de 18 meses hecha con la ayuda de Canadá y, sobre todo, del Vaticano. Acaba así otro anacronismo, residuo de la Guerra Fría, pero no es el fin del embargo americano sobre Cuba porque ese solo lo puede levantar el Congreso.

El embargo se estableció en 1961 tras la revolución de Fidel Castro, se consolidó con la crisis de los misiles que estuvo a punto de provocar una confrontación nuclear y se enquistó en 1996 con la Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act, también conocida como ley Helms-Burton por el nombre de sus promotores. Mientras la URSS estuvo viva, Cuba contó con la ayuda de Moscú para paliar los efectos del embargo, pero luego La Habana se quedó sola y la economía del país sufrió mucho mientras Fidel y Raúl se escondían tras él para justificar las carencias del paraíso comunista. El pagano ha sido el pueblo cubano porque después de cincuenta años el embargo ha mostrado ser ineficaz para derribar la dictadura o restablecer la democracia.

El contexto internacional ha influido en el acercamiento cubano-americano pues la bajada del precio del petróleo y la debacle económica de Venezuela hacían imposible que Caracas siguiera subvencionando a Cuba a corto/medio plazo y tampoco están hoy los rusos para tirar cohetes. Raúl Castro ha debido pensar que esto no podía continuar y ha coincidido con lo que Obama ha pensado desde siempre, pues yo le he oído decir en privado que el embargo no servía y que deseaba acabar con él pero que para poder hacerlo necesitaba que Cuba le ayudara, y de hecho pidió al Gobierno español que pasara ese mensaje a Castro. Obama necesitaba la liberación de Alan Gross, un trabajador de Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) que repartía equipos de comunicaciones por satélite a la comunidad judía de la isla y que había sido detenido y condenado a quince años de cárcel. El tiempo apremiaba a medida que su salud se deterioraba pues sin Gross no había posibilidad de acuerdo. Conocí a su esposa cuando yo era embajador en Washington porque vino a verme para pedirme que trabajáramos por su liberación (cosa que hicimos) aprovechando que Moratinos acaba de conseguir por aquellas fechas la puesta en libertad y envío a España de un grupo importante de presos políticos cubanos, algo que me costó a mi duros insultos durante una conferencia que di en Miami a empresarios que parecían preferir a mártires en prisión. Al margen de estos exaltados del exilio, seis de cada diez americanos están hoy a favor de acabar con el embargo.

El asunto estaba enquistado porque Cuba se negaba a poner en libertad a Gross mientras EE UU mantuvieran en la cárcel a cinco espías de la "Red Avispa" que se habían infiltrado dentro de un grupo de exiliados (Brothers to the Rescue) que en 1996 organizaba vuelos humanitarios para ayudar a los balseros que huían de Cuba. Una de sus avionetas fue derribada por un caza y hubo muertos. De los cinco condenados aún quedaban tres en las cárceles americanas.

Ahora los cubanos han liberado a Gross, a un importante agente cubano de la CIA que llevaba veinte años detenido y cuya información había permitido desenmascarar a la Red Avispa, y a 53 presos políticos. Por su parte los americanos han dejado salir a los tres espías, levantarán progresivamente algunas sanciones a Cuba (empezando por viajes y transferencias de dinero), revisarán la calificación de Cuba como "país patrocinador del terrorismo" con todas sus implicaciones, y reabrirán su embajada en La Habana.

Pero el presidente no puede levantar el embargo sin acuerdo del Congreso y la ley Helms-Burton exige como condición previa que Cuba haga elecciones libres, ponga en la calle a los presos políticos y cree un mercado libre. Además el Congreso está dominado por los republicanos que no quieren levantarlo y tampoco quieren que Obama se apunte un éxito y en estas condiciones el presidente solo puede aspirar a "un debate serio y honesto" sobre el tema. Este asunto se proyectará sobre las elecciones presidenciales de 2016 dada su influencia sobre el voto del importante estado de Florida y los posibles candidatos a suceder a Obama ya van tomando posiciones: Se sabe que Hillary Clinton es personalmente opuesta al embargo aunque no ha hecho declaraciones, pero Jeb Bush ya ha dicho que no hay que levantarlo y Marco Rubio ha advertido de que peleará con todas sus fuerzas para que el Congreso lo mantenga.

Se debe destacar el importante papel hecho por el Vaticano que siempre ha trabajado por los derechos humanos en Cuba, isla que visitaron tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI. También la visitó el Papa Francisco cuando era cardenal. Francisco ha añadido su sensibilidad latinoamericana y ha contado con la enorme ayuda de su Secretario de Estado, Pietro Parolin, que ha sido nuncio en Venezuela y conoce bien la región.

Con todas sus limitaciones creo que el acuerdo de restablecimiento de relaciones diplomáticas es una buena noticia que cierra otro capítulo de la Guerra Fría y que abre las puertas a una vida mejor para los cubanos, al tiempo que permite a Obama presentarse ante Latinoamérica con un liderazgo renovado y recuperar posiciones ante la cumbre de las Américas del próximo año en Panamá. Y por si fuera poco ha dejado con el trasero al aire a la oposición republicana. Se merece un buen cohiba y ahora se lo puede fumar sin violar la ley por vez primera en cincuenta años.

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