Nos cayó la rusa

"Por fin Putin se va a encontrar con una firmeza que hasta ahora ha brillado por su ausencia y que en parte es culpable de lo ocurrido pues Rusia ha creído que se podía quedar con Crimea y desestabilizar Ucrania, modificando de paso las fronteras en Europa Central sin pagar apenas ningún precio."
Jorge Dezcallar 31/07/2014

El idioma castellano es rico en expresiones como tocarte la china (que no es racista) o tener la negra (que sí lo es). Ahora tendremos que añadir lo de caerte la rusa porque eso es exactamente lo que les ha pasado a los infortunados pasajeros del vuelo MH17 de Malaysian Airways, asesinados en los cielos de Ucrania probablemente más por la incompetencia que por la vesania de unos separatistas prorrusos armados por Moscú con una tecnología que sobrepasaba sus capacidades. A Putin le ha pasado como al aprendiz de brujo, ha creado un monstruo y luego ha perdido el control. Como Frankenstein. Pero aquí hay muchas víctimas inocentes y se arriesga la estabilidad europea. No lo podemos tolerar.

De esta forma, la incompetencia de los separatistas va a dar un giro al conflicto de Ucrania porque por fin Putin se va a encontrar con una firmeza que hasta ahora ha brillado por su ausencia y que en parte es culpable de lo ocurrido pues Rusia ha creído que se podía quedar con Crimea y desestabilizar Ucrania, modificando de paso las fronteras en Europa Central sin pagar apenas ningún precio. Los culpables de la política de apaciguamiento tienen nombres: Alemania, que depende del gas ruso, y Francia, que no quiere perder jugosos contratos de armas. Por eso las sanciones han sido simbólicas para desesperación de Obama, que quería más firmeza, mientras a Putin le entraba la risa. Si había hecho lo que quería en Chechenia, en Georgia y en Crimea ¿por qué no en Ucrania? Desde luego no le frenaba ser uno de los tres firmantes del memorándum de Budapest (1994) garante de la soberanía e integridad de Ucrania a cambio de entregar su arsenal nuclear. Ningún nacionalista que se precie se detiene ante cuestiones de legalidad y hay ejemplos trágicos en la historia europea y en nuestra actualidad periférica. La debilidad de Occidente ante la violación de la ley ha hecho más osado a Putin y lo han pagado los casi 300 pasajeros del vuelo derribado. De aquellas lluvias, estos lodos porque la ley nos protege a todos.

Ucrania es un estado tapón entre una Europa en crisis (institucional, social, económica) y una Rusia que no se resiste a aceptar su evidente decadencia tras la desaparición de la URSS y desempolva con Putin peligrosas ambiciones nacionalistas (Novarossía) que están haciendo saltar en pedazos los acuerdos sobre los que se asienta el orden europeo desde hace 70 años y uno de cuyos principios básicos es la inviolabilidad de las fronteras. Putin dice defender los derechos de minorías étnicas o lingüísticas rusas y no es el único pues también los húngaros han dado derecho de voto a minorías de parla magiar en otros países. Es jugar con fuego, ¡líbrenos Dios de estos iluminados que convierten la lengua en un arma cuando es un instrumento de entendimiento! La misión de un estado tapón es hacer de amortiguador entre dos regiones que desconfían una de otra. Austria y Finlandia se convirtieron en estados tapón tras la última guerra y a Ucrania le ha sucedido algo parecido al desaparecer la URSS, con la complicación añadida de ser un país con alma doble pues tiene un Este ortodoxo prorruso y un Oeste católico proeuropeo. A Moscú le costó mucho aceptar la independencia de Ucrania pues en Kiev estuvo el principado de Rus, cuna del imperio ruso. Para lograrla Ucrania tuvo que de desmantelar su arsenal nuclear (trasladado a Rusia), y las cosas funcionaron bastante bien ("revolución naranja" de por medio) hasta que la Unión Europea ofreció un acuerdo de Asociación a Kiev que Moscú interpretó como algo hostil porque alteraba el statu quo en contra de sus intereses, sospechas que aumentaron cuando el presidente electo (y corrupto) de Ucrania fue derribado por las masas vociferantes de la plaza Maidán en lo que Rusia consideró correctamente como un golpe de Estado. Entonces el Kremlin decidió asegurar sus intereses vitales apropiándose ilegalmente de Crimea, base de su flota, mientras desestabilizaba la cuenca de Donbas, cercana a su frontera, en una maniobra de distracción (?) que ahora le ha estallado en la cara.

Yo creo que lo de Crimea no tiene vuelta atrás, lo cual no quiere decir que Putin tenga razón porque no la tiene, la anexión es ilegal y pone en peligro un principio básico de la seguridad europea como es la inviolabilidad de las fronteras por medios violentos. Es un precedente muy peligroso que los rusos afirman basar en el previo de Kosovo, que tampoco es correcto aunque sea diferente porque en Crimea no había ningún genocidio. La paradoja es que Ucrania consumará su giro hacia Europa y Rusia la acabará perdiendo como estado tapón a cambio de Crimea. Es lo que se llama hacer un pan con unas tortas porque Putin podía haber preservado sus intereses en Crimea de una forma más hábil, sin perder influencia en Ucrania y sin arriesgarse a sanciones muy dañinas para su economía. Pero ya se sabe que los nacionalismos no son racionales sino viscerales y además la crisis no ha terminado aún, pues Moscú tiene siempre el arma del gas que puede augurar un otoño paradójicamente caliente cuando lleguen los fríos

Lo que queda claro con el derribo del MH17 es que la política de apaciguamiento no ha funcionado y hace falta otra estrategia más enérgica con Rusia. No se tuvo con Hitler y lo pagamos muy caro. Con los nacionalismos no se juega.

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