Orígenes y futuro

"Lo que ahora estamos provocando es un cambio que a escala geológica es muy rápido. Usted y yo no lo veremos pero en 500 años no quedará hielo en los polos, (...). Actuar decididamente ahora sería mucho más barato que lo que les va a costar a nuestros nietos lidiar con el problema que les vamos a dejar, si es que todavía pueden hacerlo. Pero, claro, eso no da votos, es caro y ademas en 500 años todos calvos".
Jorge Dezcallar 26/05/2014

Hay cosas que me ponen de muy mal humor como la paupérrima campaña electoral que hemos padecido, donde hay anécdotas y descalificaciones pero no se tratan los temas que importan en Europa. Igual que siempre. Como no puedo irme a otro planeta y además hay final de Champions española, contemplo las estrellas o una bonita puesta de sol y desconecto de una política tan decepcionante. Siempre me ha interesado quiénes somos, de dónde venimos y qué es eso tan enorme que llamamos universo, cuyo origen último parece difícil poder llegar a descifrar por medios científicos pues es con su nacimiento que nace también la ciencia y ni un instante antes. Cuando era pequeño leía libros de astronomía que me fascinaban a pesar de que apenas los entendía y hoy me sigue ocurriendo lo mismo con artículos que hablan de materia oscura, quasares, bosones de Higgs y otras lindezas y siempre he lamentado carecer de una formación científica que me permita comprenderlos mejor. Stephen Hawking me parece un genio no solo por lo que dice sino porque lo hace de forma accesible a gente como yo.

Siempre he admirado a quienes se expresan con claridad porque para poder hacerlo es imprescindible tener muy claras las propias ideas. En otras ocasiones me consuelo con textos de divulgación descarada como los que escribía Carl Sagan. Por la misma razón disfruté leyendo La historia más bella del mundo, que tiene forma de conversación entre varios científicos: Dominique Simonet, Hubert Reeves, Joël de Rosnay e Yves Coppens, que con un lenguaje sin pretensiones, como el suyo y el mío, pasan revista al origen del universo, de la vida y del ser humano y nunca deja de sorprenderme tanto el hecho de que estemos aquí como el poco tiempo que llevamos formando parte de un paisaje que estamos dejando irreconocible. Pero no se apuren porque si mañana la especie humana desapareciera del mapa, dentro de mil años no quedaría de nosotros más rastro que trozos de la Gran Muralla china y dentro de dos mil no quedaría absolutamente nada. Nos sobra engreimiento.

Con mucha frecuencia se producen nuevos descubrimientos sobre el origen del hombre y cómo nuestra especie colonizó el planeta en un tiempo muy breve. En la sima de Atapuerca tenemos los españoles un extraordinario campo para investigar y es de agradecer la labor divulgadora que desde allí hace Juan Luis Arsuaga. Las técnicas modernas de datación permiten aquilatar con mucha mayor precisión esta evolución, al igual que sucede con el rastreo del ADN. National Geographic ha lanzado el proyecto Genoma Humano que pretende hacer el mapa más completo de las migraciones y relaciones entre comunidades dispersas. Ahora, gracias al esqueleto de una niña de 15 años que cayó a un pozo en Yucatán, acaba de saberse que el continente americano, todo él, de norte a sur, solo está poblado desde hace 18.000 años y que todos sus habitantes llegaron por el puente que entonces unía Alaska y Asia. Eso quiere decir también que nuestros antepasados directos (cromagnon) tardaron unos 60.000 años en cruzar Asia de punta a punta desde que salieron de su cuna en el valle del Rift africano.

Hace 18.000 años no había nadie en America, en realidad no había nadie en casi ningún sitio, y solo hace 12.000 que descubrimos la agricultura en Oriente Medio y con ella empezó a crecer la población pues aseguró más y mejor alimentación, permitió construir asentamientos permanentes e inventar el comercio. A partir de ahí empezamos a multiplicarnos y con los números llegaron también las religiones, los imperios y las guerras. En la época de Colón solo éramos 500 millones de habitantes en todo el planeta pero desde la Revolución Industrial el crecimiento se ha disparado y hemos pasado de 700 millones a 7000. Parece que llegaremos a 9.000 en 2060 antes de estabilizarnos y retroceder un poco. Hoy vive más gente sobre la Tierra que la suma de todos sus pobladores anteriores (párese a pensarlo) y eso tiene un coste. Hasta la Casa Blanca advierte que lo del cambio climático va muy en serio a pesar de que algunos todavía lo niegan. El planeta ha conocido muchas, muchísimas variaciones climáticas a lo largo de sus 4.500 millones de años y a veces ha hecho mucho calor y otras mucho frío, pero con excepción de algunas provocadas por cataclismos como el que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años, eran cambios que se producían lentamente, dando tiempo a la adaptación de las especies. Lo que ahora estamos provocando es un cambio que a escala geológica es muy rápido. Usted y yo no lo veremos pero en 500 años no quedará hielo en los polos, hará mucho más calor y el nivel del mar habrá subido varios metros inundando muchas zonas costeras. 500 años no es nada, es el espacio de tiempo que hay entre los Reyes Católicos y hoy. Actuar decididamente ahora sería mucho más barato que lo que les va a costar a nuestros nietos lidiar con el problema que les vamos a dejar, si es que todavía pueden hacerlo. Pero, claro, eso no da votos, es caro y ademas en 500 años todos calvos, el que llegue que se las apañe como pueda...o que apague la luz.

Podemos volver a ser polvo de estrellas antes de lo que pensamos. Cualquier cosa antes que sufrir estas campañas electorales tan pobres de ideas.

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