Oscurantismo

"Estos fanáticos que en 2014 se oponen a que las mujeres estudien, luchan contra la democracia o destruyen obras de arte lo hacen porque tienen miedo al progreso, porque saben que el conocimiento y la cultura son incompatibles con el oscurantismo que las creencias en las que han sido (mal)educados necesitan para sobrevivir."
Jorge Dezcallar 12/05/2014

No sé ustedes, pero yo estoy impresionado con lo de las niñas de Nigeria. Las religiones y el progreso entran con frecuencia en rumbo de colisión. No es siempre así pero sucede con recurrencia preocupante. El pasado 14 de abril un grupo islamista radical, Boko Haram, ha secuestrado en Nigeria a 223 niñas por el "pecado" de asistir a la escuela. Al parecer raptaron a algunas más que lograron escapar y contar lo ocurrido. Las niñas estaban en la única escuela que quedaba abierta en Chibok, en el noreste pobre y musulmán de Nigeria, después de que amenazas y atentados hubieran forzado el cierre de los demás colegios de la región. Contaba con unos guardias de seguridad que fueron rápidamente reducidos por los asaltantes y su jefe, un tal Aboubakar Shekau (que el gobierno nigeriano daba por muerto desde hace un año), amenaza con vender a las niñas que no quiera conservar para sí y su grupo. Según algunas noticias, la venta ya habría comenzado a unos diez euros por niña. Esto es una tragedia y me impresionó que cuando ocurrió el telediario la despachara en muy pocos segundos mientras dedicaba minutos a las desventuras de Ronaldo o de Messi. Los dramas de África no parecen tocar nuestra conciencia de igual manera que otros y eso es inhumano y revela una actitud racista.
 
No es la primera vez que fanáticos atacan a niñas que estudian alegando motivos religiosos. El caso de Malala, la pequeña pakistana de quince años, que fue tiroteada y herida muy gravemente por talibanes por ir al colegio es el caso más conocido. Su imagen ha dado la vuelta al mundo y hoy es una eficaz embajadora del derecho de la mujer a la educación, quizás el factor de desarrollo más importante en sociedades atrasadas. Si ninguna sociedad puede permitirse marginar al 50% de su población, el impacto de la educación femenina sobre nutrición, salud, higiene y valores es impagable.

Boko Haram es un engendro. Su propio nombre quiere decir literalmente "la educación occidental es mala", la considera contraria a su interpretación del Islam y considera que es aún peor cuando se imparte a niñas para las que no ve otro futuro que el matrimonio y la maternidad. Es un grupo muy violento, vinculado a Al Qaeda y a Al Shabbah, que pretende liberar un territorio en el norte de Nigeria para crear un emirato islámico regido por una interpretación muy reaccionaria de la Shariah. Sus ataques son muy sanguinarios y sus víctimas se cuentan ya por millares. El gobierno nigeriano reconoce su impotencia para luchar contra esta banda de fanáticos y pide ayuda a la comunidad internacional. Se la deberíamos dar cuanto antes para acabar con estos monstruos antes de que crezcan más y se extiendan a países vecinos.

No solo la educación es objeto de ataques de los fanáticos: recuerden la destrucción de las gigantescas imágenes de Buda en Bamiyán, en Afganistán, voladas en pedazos por la furia iconoclasta de musulmanes intransigentes. Nos choca más porque ocurrió en los albores del siglo XXI pero también en Europa hubo una furia destructora de imágenes en el siglo XVI que dejó desnudos los templos luteranos en contraste con la desbordante imaginería del barroco de la Contrarreforma. Otro periodo iconoclasta tuvo lugar en el imperio bizantino. Nada hay nuevo bajo el sol pero es duro constatar que no progresamos en tolerancia.

Estos días en Libia han sido raptados dos diplomáticos (un tunecino y el embajador de Jordania) y los captores son miembros de Ansar al-Shariah, otro grupo radical vinculado a Al Qaeda. Libia es un país que va camino de ser un estado fallido en mitad del Mediterráneo. No es ninguna broma. La semana pasada 9 soldados murieron en enfrentamientos con este grupo en Tripoli y un suicida estrelló su coche contra un puente en Bengazi. Los arsenales de Gaddafi han caído en manos de contrabandistas que los revenden a precio de saldo y también la explotación y exportación de petróleo, del que todo depende en Libia, es con frecuencia objeto de ataques armados. Si Boko Haram se opone a la educación, Ansar al-Sharia se opone a la democracia y esta misma semana ha hecho público un comunicado donde textualmente afirma que la democracia es "kufr" o propia de gentes descreídas e impías y en consecuencia es contraria a las enseñanzas del Islam. Prefieren una teocracia medieval.

Ya sé que en todas partes cuecen habas y que en otros tiempos la Iglesia católica quemó a Giordano Bruno en el Campo dei Fiori romano por negar que la tierra era era el centro del universo, o que Calvino condenó también a la hoguera en Ginebra a nuestro Miguel Servet, que hubiera ganado el premio Nobel de Medicina si hubiera existido en el siglo XVI. Era miedo a que la ciencia pusiera en la picota sus enseñanzas. Por eso creo que estos fanáticos que en 2014 se oponen a que las mujeres estudien, luchan contra la democracia o destruyen obras de arte lo hacen porque tienen miedo al progreso, porque saben que el conocimiento y la cultura son incompatibles con el oscurantismo que las creencias en las que han sido (mal)educados necesitan para sobrevivir. Es puro miedo y es además un error porque ciencia y religión no tienen que competir ya que están en planos diferentes, el de la razón la primera y de la fe la segunda.

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