Reflexiones sobre la Unión Bancaria Europea

"Seguimos explorando caminos que nos permitan continuar hablando de la Unión Monetaria Europea sin tener que afrontar la unión fiscal. ¡Cuando aceptaremos que sin esta última la primera tiene muy comprometida su supervivencia!"

En 2014 tendrá lugar la implementación de la primera fase de la Unión Bancaria Europea, es decir con la transferencia de la autoridad supervisora sobre la mayoría del sistema bancario europeo desde los organismos supervisores nacionales al BCE. Pero una vez más éste es un movimiento incompleto que deja aún interrogantes sobre aspectos fundamentales para que la mencionada Unión Bancaria Europea pueda considerarse una realidad útil.

Para que la Unión Bancaria Europea pueda considerarse completa es necesario que se den aún dos pasos de enorme trascendencia:

  • Acordar qué organismo tendrá la capacidad de decidir sobre la solución a futuras crisis bancarias, y
  • Acordar la creación de un Esquema de Garantía de Depósitos a nivel europeo.

Es fácil comprobar que lo que queda por acordar es lo más difícil, ya que tiene que ver con la aportación de recursos. Una vez más en la Eurozona los desequilibrios y las desigualdades en materia fiscal entre los diferentes países miembros están en el centro de su incapacidad para adoptar acuerdos trascendentales para la supervivencia de la moneda común.

Seguimos explorando caminos que nos permitan continuar hablando de la Unión Monetaria Europea sin tener que afrontar la unión fiscal. ¡Cuando aceptaremos que sin esta última la primera tiene muy comprometida su supervivencia!

Los países de la Eurozona están cada vez más endeudados, sobre todo los más débiles, los que tienen mayores dificultades para controlar el déficit público. En estos países no logramos romper el binomio de riesgo banca privada - deuda pública y aún no sabemos cómo computará la deuda pública en los balances de la banca en los nuevos test de stress a efectos de las necesidades ce capital.

Todo lo anterior significa que los riesgos del sistema bancario mayoritariamente siguen estando ahí. Si no avanzamos en los acuerdos pendientes, ¿cómo vamos a gestionar la próxima crisis? Y, si no tenemos los mecanismos para gestionarla, ¿nos atreveremos a denunciarla en las próximas evaluaciones de la Nueva Autoridad Supervisora si ello fuera necesario como consecuencia de los resultados de los próximos tests de stress?

Si no avanzamos en los acuerdos de fondo, la próxima crisis, que llegará, porque en algún momento los mercados volverán a considerar que los niveles de deuda de algunos países de la Eurozona son inaceptables, puede suponer un riesgo para la supervivencia del Euro aun mayor que la anterior.  Sobre todo porque tanto hablar de los mismos problemas sin resolverlos añade peligrosas dosis adicionales de escepticismo a la opinión pública.  

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