Resultados delicados versus Juegos peligrosos

"El déficit democrático, las respuestas clásicas a problemas nuevos, la necesidad de regenerar institucionalmente la Unión con más Europa... Son cuestiones centrales que hay que abordar por parte de los líderes europeos que han sido elegidos y que en noviembre elegirán el ejecutivo comunitario"

Los resultados de las elecciones europeas del 25 de Mayo nos visualizan un panorama de Europa que se adentra en el contenido del título de una obra excelente de la historiadora Margaret MacMillan, "Juegos peligrosos. Usos y abusos de la Historia". Y también nos sitúa ante un interrogante sobre el futuro de Europa que nos obliga a comprender lo que esta sucediendo. Al igual que en el excelente libro de Hanna Arendt, titulado "Lo que quiero es comprender. Mi vida y mi obra", Europa esta inmersa en la tarea de responder quien era, que soy y que quiero ser.

La crisis en la que estamos inmersos ha exacerbado los problemas y ha puesto el altavoz a las fuerzas políticas y sociales que siempre han estado latentes y activas en contra del proyecto europeo. Y la no respuesta, con más Europa, no solo de las Instituciones Comunitarias, sino de los países motores de la Unión como Francia y Alemania, han creado las condiciones para que reverdezcan las fuerzas anti europeas y el retorno a la fragmentación de los viejos Estados nación.

Aunque sea ocioso repetir, es bueno recordar, que Europa desde el seísmo de 1989, ha sufrido continuos ajustes jurídicos en las relaciones mutuas y máxime tras la entrada de los países del telón de Acero. Y la crisis del 2008 ha aflorado la cuestión de fondo de Europa. La necesidad de unas instituciones comunes más sólidas para responder al desafío de un mundo que ha cambiado y mucho desde 1992 (Tratado de Maastricht).

Tras los resultados electorales del domingo 25 de Mayo, el foco está puesto en la victoria de proyectos políticos anti europeos como el del Frente Nacional en Francia, el UKIP en Gran Bretaña, el partido del pueblo danés (DF) en Dinamarca... Y una atenta lectura de los resultados en cada país nos informa de la existencia de grupos sociales con fuerte desapego al Proyecto europeo y por tanto dignos de atención, pero también nos informa de una mayoría europea que esta alienada con el Proyecto Europeo y que debe exigir a sus electos una apuesta decidida por más Europa, porque solo de ese modo los ciudadanos europeos solventaremos los problemas y los desafíos que tenemos ante nosotros.

Las elecciones han retratado fielmente el delicado estado de la Unión y la fase de agotamiento en el que esta inmerso el proyecto europeo. El déficit democrático, las respuestas clásicas a problemas nuevos, la necesidad de regenerar institucionalmente la Unión con más Europa... Son cuestiones centrales que hay que abordar por parte de los líderes europeos que han sido elegidos y que en noviembre elegirán el ejecutivo comunitario.

Y en estas Francia y Alemania, a la vista de sus resultados internos, deben tomar conciencia de que Europa esta ante un nuevo ciclo histórico y lo construido con el esfuerzo de personas que vivieron y sufrieron el horror de la guerra y del odio fronterizo como Schuman, Gasperi, Adenauer, debe ser reforzado y esto solo se hace con más Europa.

El desafío de la industrialización, de la formación, de la creación de condiciones para que los jóvenes tengan sus oportunidades vitales, de la vuelta a los valores del crecimiento económico responsable... En definitiva de la consolidación de un espacio político y económico cohesionado y eficiente son tareas de primer orden para responder al desafío de una Europa que debe consolidar su posición en la geografía política y económica de la sociedad mundo del presente siglo. El periodo legislativo que se abre ahora es especialmente sensible para la Unión Europea y los(as) ciudadanos/sociedades que la articulan, porque mientras el mundo avanza, nosotros también debemos avanzar. Por ello es importante que Francia y Alemania, por su especial relevancia política, económica y demográfica, conjuren los riesgos para Europa de unas políticas focalizadas exclusivamente en responder a los miedos y cálculos políticos internos.

El síndrome De Gaulle y el síndrome Von Hindenburg deben ser conjurados y situar a Europa en la senda de mas Europa. Y en el caso de España no estaría mal que los responsables políticos leyeran a Ortega detenidamente.

Por último, no quiero terminar esta rápida nota sin recomendar la lectura del excelente análisis sobre los resultados electorales que ha realizado la Fundación Robert Schuman.

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