Consecuencias para el Euro de la sentencia del Tribunal Constitucional Alemán sobre las OMT

"Si la Corte de Justicia Europea se alinea con el Tribunal Constitucional Alemán y confirma sus argumentos, esto supondría un grave problema para el BCE y para el futuro del Euro"

La resolución del Tribunal Constitucional alemán sobre la decisión de 6 de septiembre de 2012 del BCE de aprobar el mecanismo denominado "Outright Monetary Transactions" (OMT), aunque no resulte definitiva, ya que ha trasladado la última palabra sobre el caso a la Corte de Justicia Europea, supone una clara descalificación desde la perspectiva de la constitución alemana y de lo que  supone el mandato y las atribuciones del BCE.

El alto tribunal viene a decir que el BCE, en su opinión y salvo mejor criterio de la Corte de Justicia Europea a quien se remite, ha excedido sus competencias con esta decisión, y además ésta se inmiscuye en las atribuciones del Parlamento Alemán con lo que es contraria a su Constitución.

Los argumentos que esgrime son sustanciales, están alineados con las manifestaciones reiteradas del Bundesbank y son por tanto muy dignos de ser tenidos en consideración, no porque vayan a ser decisivos, sino porque muestran el sentir contrario de un país clave como es Alemania, que en caso de que llegara a tenerse que implementar este programa sería uno de los grandes afectados.

Veamos cuales son estos argumentos:

1.- El mandato del BCE se limita al ámbito de la política monetaria. No puede desarrollar su propia política económica, sino solamente dar soporte con sus actuaciones a la política económica general de la Unión. La resolución argumenta que si se asume que la OMT debe ser calificada como una actuación independiente de política económica,  claramente excede sus funciones y viola la distribución de poderes, al ser calificada como una medida de rescate selectiva a determinados países y esta es una decisión que corresponde a los Estados Miembros y no al BCE.

La calificación de este programa como una decisión de política económica y no de política monetaria se sustenta en el hecho de que persigue como finalidad la reducción de spreads en la deuda pública de determinados países de la Unión Monetaria siendo estos spreads, en opinión del Bundesbank, el reflejo de la opinión del mercado sobre la disciplina presupuestaria  y la solvencia de los países. Por tanto estas actuaciones se realizarían en beneficio de países miembros concretos, y no de forma indiferenciada como es el carácter de las medidas de política monetaria.

2.- Al actuar de esta forma y siendo el compromiso con el mercado de importe ilimitado, el BCE estaría interfiriendo en la política presupuestaria de los países al obligar a los Parlamentos a asumir las pérdidas que el mecanismo generara.

3.- Podría entenderse también que, de una forma indirecta, estaría ayudando a financiar el presupuesto de los países en cuyo favor actuara,  estándole estas ayudas explícitamente prohibidas. Si fuera admisible la compra de bonos por parte del BCE cada vez que hay una perturbación significativa en los mecanismos de transmisión de la política monetaria, ello significaría de hecho que el BCE tendría la posibilidad de remediar cualquier deterioro de la calidad crediticia de un estado miembro mediante la compra de bonos de este estado miembro.

Dado que como he comentado al principio, esta resolución lo que viene a decir es que el programa OMT viola claramente la Constitución Alemana, estamos ante un grave problema fondo:

Si la Corte de Justicia Europea se alinea con el Tribunal Constitucional Alemán y confirma sus argumentos, esto supondría un grave problema para el BCE y para el futuro del Euro, ya que no olvidemos que aunque no haya sido puesto en práctica, esta fue la forma de concretar el contenido de la famosa afirmación de Mario  Draghi "whatever-it-takes" con la que calmó la grave crisis monetaria del verano de 2012.

Si por el contrario se alinea con el BCE, estaríamos ante una grave crisis constitucional, ya que se pondría de manifiesto una clara contradicción entre la Constitución Alemana y la normativa de la Unión Europea.

A esta situación hemos llegado por la excesiva dependencia que estamos teniendo en la resolución de esta crisis de las actuaciones del BCE por la falta de reacción de los gobiernos de los países miembros. Las consecuencias de la resolución que finalmente adopte la Corte de Justicia Europea pueden ser muy graves para el futuro del Euro y del funcionamiento de la Eurozona. No podemos permitirnos que la falta de iniciativa y de liderazgo de la política esté obligando al BCE a "servir en la línea" permanentemente para ganar el partido. A lo mejor en uno de estos "match balls" el árbitro pita fuera y perdemos el partido. Tenemos por delante un riesgo de deflación no despreciable y el mercado está atento a ver si el BCE puede ir más allá y anunciar una versión europea del QE (Quantity Easing) americano.

¿Y ahora qué?

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