Cuna de terroristas

"Siria se ha convertido en el imán que atrae a los islamistas más fanáticos del mundo, allí se radicalizan aún más, aprenden a luchar y luego algunos, los que sobreviven, regresan a sus países de origen."
Jorge Dezcallar 07/04/2014

La crisis de Crimea nos ha hecho pensar menos en Siria durante las últimas semanas aunque la situación allí no mejore. Lo que pasa es que nos da vergüenza lo que ocurre y escondemos la cabeza debajo del ala como las avestruces que piensan que nadie las ve cuando ellas no ven. Es un truco que no suele salirles bien. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, acaba de criticar tanto al gobierno como a la oposición por seguir combatiendo con virulencia sin respetar la exigencia del Consejo de Seguridad de dejar libre paso para los convoyes de ayuda destinados a los civiles de las zonas más castigadas por la guerra. El desastre humanitario alcanza dimensiones bíblicas. Ya se contabilizan 130.000 muertos, 9,3 millones de personas que necesitan ayuda y de ellas 3,5 millones se encuentran aisladas en regiones de muy difícil acceso, hay 6,5 millones de desplazados internos y 2,6 millones de refugiados en países vecinos. Solo Líbano, un país de 4 millones de habitantes, ha recibido un millón de refugiados sirios, un 25% de su población. Es como si a España nos llegaran 11 millones, nos provocaría una situación imposible de gestionar. Se mire como se mire, lo de Siria es un drama gigantesco. La única buena noticia es que Bachar está cumpliendo su compromiso de entregar las armas químicas y bacteriológicas, para lo que tiene un plazo que termina el 13 de abril. Ya se ha destruido el 56%, que es una buena cifra, aunque me temo que habrá dificultades para llegar a las que se encuentran en zonas de combate o dominadas por los insurgentes.

Al margen de los muertos y el sufrimiento que provoca, esta guerra plantea otros dos problemas. El primero es el riesgo de extensión del conflicto a los países vecinos. Tres ejemplos bastan. Líbano ya sufre una desestabilización interna grave que pone en riesgo la difícil convivencia entre sunnitas y chiitas, además de tener que ocuparse del millón de refugiados. Turquía, que suministra armas a los insurgentes, ha abatido un segundo avión militar sirio que había violado su espacio aéreo cuando bombardeaba posiciones rebeldes cercanas a la frontera, algo que a Erdogan le viene bien para excitar el nacionalismo y hacer olvidar su deriva autoritaria que no presagia nada bueno para las libertades de los turcos, que a pesar de ello le siguen votando. "Viva las caenas". Israel ha atacado objetivos militares dentro de Siria en respuesta a un incidente en los Altos del Golán ocupados. Hace unos meses destruyó unos cohetes que decía iban destinados a la milicia Hizbollah del Líbano. La guerra puede extenderse.

El segundo problema es que Siria se ha convertido en el imán que atrae a los islamistas más fanáticos del mundo, allí se radicalizan aún más, aprenden a luchar y luego algunos, los que sobreviven, regresan a sus países de origen. En España se ha de-sarticulado recientemente una red dirigida por Mustafá Maya, un converso que se dedicaba a reclutar yihadistas y que al parecer habría enviado a "decenas" de combatientes a Libia, Mali y, principalmente, Siria. A los servicios de Inteligencia les preocupa mucho el enorme peligro que representan para nuestra seguridad porque es gente que sabe matar y que ha matado, que son fanáticos y que tras su regreso a España aparentan llevar una vida normal hasta que eventualmente se activan o son activados para llevar a cabo un atentado terrorista. Al fin y al cabo, cuando uno decide dar la vida por la yihad lo de menos es el lugar de la muerte pues las vírgenes prometidas le estarán esperando en el paraíso. Cuesta creer que alguien crea aún en estas cosas pero los que lo hacen son los más peligrosos.

En vez de combatir a estos fanáticos de al-Nusra o de al-Qaeda, muchos países musulmanes sunnitas los apoyan para debilitar a los chiitas con los que mantienen un enfrentamiento que se extiende por todo el Oriente Medio, mientras que reprimen con dureza a los Hermanos Musulmanes (HH MM), que son más moderados. Priorizan el interés inmediato en perjuicio de lo importante. Arabia Saudi, Bahrein y Emiratos Árabes Unidos han retirado sus embajadores de Catar por la ayuda que este país presta a los HH MM, que perciben como una amenaza para el orden establecido y sus reaccionarias dinastías reinantes. De igual manera, en Egipto un tribunal ha condenado a muerte 529 de sus seguidores y se prepara para juzgar a otros 900. No es probable que la sentencia se ejecute pero revela cómo están los ánimos en contra de los Hermanos y lo difícil que es tener un poder judicial independiente en un régimen que no es democrático. El general Sisi ganará las próximas elecciones y muchos pensarán si fue para esto que echaron a Mubarak.

Somos especialistas en tropezar varias veces con la misma piedra. La historia se repite porque si los americanos ayudaron hace años a los islamistas radicales porque combatían contra los soviéticos en Afganistán, ayudando inconscientemente a crecer a la hidra de cien cabezas que es Al Qaeda, hoy los regímenes más reaccionarios del mundo se vuelcan en apoyo de los islamistas más radicales que combaten en Siria. Una enorme contradicción y es que algunos no aprenden nunca.

Como guinda, los líderes mundiales reunidos en la cumbre nuclear de La Haya han hecho un llamamiento para evitar que los terroristas de Al Qaeda puedan hacer bombas atómicas. ¡Lo que nos faltaba!

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