Justicia para los gays

"Ted Cruz no tiene posibilidades de ganar [las primarias republicanas] pero a mi juicio va a escorar muy a la derecha los debates de un partido que cada día lo ha ido estando más en su oposición a cualquier cosa que pretendiera hacer el presidente Obama."
Jorge Dezcallar 01/04/2015

Estados Unidos es un país sin términos medios, las mejores universidades y el mayor número de premios Nobel per cápita se dan la mano con la persistencia de sutiles y no tan sutiles formas de segregación racial, con la pena de muerte y con que los homosexuales todavía no gozan de los mismos derechos. Son cosas que llaman la atención en la primera economía del mundo, el país más poderoso cuyo softpower (modas, música, cine etc) es objeto de seguimiento e imitación en los lugares más alejados del planeta.

Esta semana el senador Ted Cruz, Republicano por Texas, ha anunciado su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos en las elecciones del segundo martes de noviembre de 2016. También lo han hecho ya el gobernador de Florida Jeb Bush, hermano del último presidente, y el gobernador de Wisconsin Scott Walker. Ellos y otros que se apunten más adelante deberán pelear en un largo proceso de Primarias del que saldrá el candidato republicano que competirá por la presidencia con el candidato demócrata, que si nada lo impide parece que será la ex secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton. Ted Cruz es de origen cubano (su padre era un predicador que huyó de la dictadura castrista), tiene 44 años, se ha educado en Princeton y Harvard, exhibe una oratoria temible y es conservador hasta las cachas en materia política, fiscal, cultural, monetaria e internacional hasta el punto de incomodar a sus propios correligionarios. No es hombre de medias tintas: antiabortista, antiinmigración (a pesar de su origen), no cree en el cambio climático, quiere mas gasto militar, está a la derecha del Likud en Israel y es contrario al matrimonio de personas del mismo sexo. No conforme con bajar los impuestos, ha propuesto eliminar el IRS (ministerio de Hacienda). Para que no queden dudas, ha anunciado su candidatura en la universidad de Liberty, en Lychburg, Virginia, donde no se enseña a Darwin sino "una robusta visión creacionista de la historia de la Tierra". Ya saben los siete días de la Biblia, Adán y su costilla. Y lo ha hecho de forma simbólica en el quinto aniversario de la reforma sanitaria de Obama, de la que es enemigo jurado. Cruz no tiene posibilidades de ganar pero a mi juicio va a escorar muy a la derecha los debates de un partido que cada día lo ha ido estando más en su oposición a cualquier cosa que pretendiera hacer el presidente Obama, lo último la asombrosa carta dirigida al Supremo Líder iraní Khamenei por 47 senadores republicanos advirtiéndole un acuerdo con Obama será un papel mojado que solo durará lo que la presidencia de este último. Algo inaudito que socava el derecho presidencial a dirigir la política exterior.

En su discurso Cruz dijo que "nuestros derechos no proceden del hombre. Vienen de Dios Todopoderoso". Atrás quedan la Ilustración, la Revolución Francesa y la Carta de Derechos Humanos de la ONU. Pero hoy me interesa destacar su oposición al matrimonio gay, un tema que todavía no está resuelto en los EEUU, donde hay una larga batalla entre las autoridades federales y estatales sobre este asunto, que en principio es un tema de competencia estatal que ahora puede cambiar. Hawaii fue el primer estado en reconocerlo en 1993 (luego hubo una enmienda a la constitución que lo abolió de nuevo hasta su aprobación definitiva en 2013). Nueva York solo lo autorizó en 2011 y el impulso decisivo lo dio el Tribunal Supremo en 2013 (sentencia "US versus Windsor") al cargarse la definición de matrimonio como exclusivamente heterosexual por entender que eso iba contra la igualdad que consagra la Quinta Enmienda. Hoy 37 de los 50 estados (más el Distrito de Columbia donde está la capital federal, Washington) lo reconocen y un 70% de americanos viven en lugares donde los gays se pueden casar. Pero aún hay 13 estados que no lo reconocen y por eso será muy importante la fecha del próximo 28 de abril, cuando el Tribunal Supremo estudie cuatro casos que podrían determinar de manera definitiva si las personas del mismo sexo tienen o no un derecho constitucional a casarse en los Estados Unidos. Su decisión se espera en junio y puede acabar con todas las discusiones al respecto.

Mientras esto pasa, los sueños de igualdad de los gays han avanzado mucho hasta el punto de poderse afirmar que nunca ha habido para ellos época mejor...si nos referimos al primer mundo. Irlanda y Australia podrían legalizar el matrimonio gay este año. También Colombia. Pero en otros lugares se observan retrocesos y en ningún lugar son peores que en Rusia y en algunos países africanos. El presidente Putin ha prohibido el "estímulo" a la homosexualidad, censurando como imposición occidental las demandas en favor de libertad en este ámbito, y el presidente Museweni de Uganda ha hecho aprobar una ley que condena a cadena perpetua los casos de homosexualidad "agravada" (?). En muchos países países (Nigeria, Kenia, la India...) todavía se la considera un delito. Por no hablar de otros lugares donde los homosexuales se juegan literalmente la vida como en Irán y muchos países árabes. La propaganda homófoba en estos lugares pretende que la lucha por la igualdad en este ámbito es una imposición occidental y un residuo colonialista. Se equivocan, es una cuestión simple y llanamente de justicia. Por eso no hay que bajar la guardia, es mucho lo que aún queda por hacer.

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